Ford soluciona los graves problemas de fiabilidad de sus motores en EE UU con técnicas de calidad creadas en Valencia

Ford impedirá a los proveedores con fallos reincidentes optar a nuevos contratos

Motor de Ford

Motor de Ford

Neil Wilson, gerente de la planta de motores Ford Essex, responsable de la producción del motor V8 Coyote de 5.0L y los motores V8 de 6.8L y 7.3L de Ford, ha decidido cambiar su rutina de control de calidad que realizaba cada 90 días por una diaria, una frecuencia que no se recoge en los protocolos oficiales de Ford pero que la factoría de Almussafes ha venido aplicando para garantizar la fiabilidad de su producción.

Así, los protocolos de calidad de Almussafes se han convertido en la nueva hoja de ruta obligatoria en toda la compañía. La constatación de que los niveles de calidad de la planta valenciana están muy por encima de los del resto de fábricas de Ford en el mundo ha provocado cambios estructurales.

Lo que en Almussafes se ha hecho de forma «extraoficial» para garantizar la calidad de la producción se ha convertido ahora en Estados Unidos en la guía para conseguir erradicar los graves problemas de fiabilidad que tiene la multinacional americana en las fábricas de su país de origen.

La fiabilidad en la producción de Ford en sus plantas americanas es uno de los grandes problemas de la campañía. Los «retiros» de vehículos, cuestión que si ocurre en Almussafes pasa inadvertido, es noticia habitual en Estados Unidos. En este apartado, los problemas de Ford son superiores a los de la mayoría de fabricantes instalados en el país.

Estos problemas han llevado a que se impida a algunos fabricantes de piezas que se presenten a licitaciones para nuevos contratos si no alcanzan los objetivos clave de calidad.

Esta decisión refuerza la posición de Almussafes dentro de la compañía y abre, de nuevo, las opciones de exportación hacia Estados Unidos una vez la tensión por las políticas arancelarias de Donald Trump se moderen.

La planta valenciana tuvo en la furgoneta Transit Connect un nicho para su producción al ser un vehículo que era utilizado como taxi en ciudades como Nueva York. Los motores de gasolina, que son los que se utilizan en los vehículos híbridos, tienen también mercado en Estados Unidos, lo que amplia las opciones de producción para la planta valenciana.

Estos buenos datos, sin embargo, no han sido suficientes para garantizar el futuro de la planta de motores de Almussafes. Tal y como pudo comprobar Economía Digital en la asamblea de UGT-Ford de principio de mes, en la plantilla de la factoría existe una preocupación sobre el lugar que van a tener los trabajadores más afectados por la electrificación de la automoción.

El foco de trabajo está actualmente en los vehículos, ya que Ford anunció cinco nuevos modelos de los cuales tres podrían recalar en Almussafes. La llegada del Bronco está confirmada mientras hay dos vehículos pequeños que se montarán en plantas del norte de Francia de Renault. Los dos vehículos que quedan son los que podrían ser asignados a Valencia.

Un factor relevante será que motores utilizarán estos cinco vehículos. Es previsible que la tecnología diésel quede apartada y que la electrificación gane peso pero sin ser la dominante. Esto supone que los motores de gasolina, que son los que se montan en Almussafes, seguirían teniendo campo de desarrollo. Entre las cuestiones por desvelar está qué motores utilizarán cada uno de los cinco modelos y cuántos de estos propulsores se podrán ensamblar en Almussafes.

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