Industrias Alegre, segundo gran proveedor local de Ford, prepara un ERE ante la parálisis en Almussafes

Industrias Alegre propone reducir un 10% sus 350 empleados por el fin de la producción de la Transit Connect y la falta de un nuevo modelo que garantice su continuidad de la factoría valenciana

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Industrias Alegre no aguanta y someterá a su plantilla a un expediente de despidos masivos. El segundo gran proveedor valenciano de Ford se diluye mientras languidece la factoría de Almussafes a la espera del nuevo modelo híbrido prometido y no concretado. El fin de la furgoneta Transit Connect la semana que viene es desencadentante del ERE.

Desde finales de 2022, es decir, seis meses después de que Ford diera por ganador a Almussafes en su batalla contra Saarlouis por la plataforma GE-2 para montar el Mustang Mach-e, los proveedores de la automoción valenciana han ido preparando despidos por el fin de la producción primero de S-Max y Galaxy y ahora de la Transit Connect. Las grandes multinacionales como Sas, Lear o Rhenus han ido diluyendo sus plantillas y preparando los cierres que se completarán la semana que viene.

Pasado el periodo de Semana Santa, tal y como adelantó Economía Digital que iba a ocurrir, el protagonismo en los despidos se ha trasladado a las empresas de capital valenciano. La familia Alegre ha sido la primera en dar el paso de despedir a un 10% de su plantilla. Lo confirma Daniel Argente, de UGT: la compañía Industrias Alegre tiene 350 trabajadores y el punto de partida de la negociación del ERE es prescindir de 35 empleados. Las cifras bailarán ya que éste es sólo el punto de partida.

El problema inmediato con el que se encuentra Industrias Alegre es el fin de la producción de la Transit Connect, de la cual realizan una gran cantidad de piezas. Esta bajada de producción no tiene contraprestación con la llegada de nuevas piezas.

La falta de concreción de Ford es la que obliga a empezar la negociación de los despidos. Tal y como explican fuentes del sector, «aunque mañana dieran todos los datos del nuevo vehículo, esto todavía no es garantía de que vas a tener carga de trabajo«. El parque de proveedores se ha visto abocado a actuar como si Ford Almussafes no fuera a recibir vehículo alguno nuevo para su cadena de montaje.

La compañía valenciana reflejó en las cuentas de 2022 depositadas en el registro mercantil en el apartado de «acontecimientos posteriores al cierre» el siguiente hecho: «Ford Motor Company ha tomado la decisión de la adjudicación de un nuevo vehículo eléctrico a la planta de Almussafes en vez de a la planta de Saalouis (Alemania). Esta decisión es clave para el desarrollo del sector y de la economía de la Comunidad Valenciana y la sosteniblidad de la planta de Industrias Alegre en Albal por su ubicación logística y dependencia actual de este cliente«.

Lo dicho entonces contrasta con la realidad de hoy en día ya que en la última reunión que UGT ha tenido con la dirección de Ford Europa se sigue manteniendo el secretismo sobre el modelo que fabricará Almussafes mientras lejos del concepto del «desarrollo del sector» se ha trasladado la necesidad de activar el mecanismo Red de los ERTE para realizar suspensiones de empleo de larga duración.

Reducción de Industrias Alegre a la mitad desde 2019

La compañía de la que fuera la anterior presidenta de AVIA facturó en 2019 un total de108,7 millones de euros. Tenía 667 empleados, es decir, más del doble de los que acabará teniendo cuando pase este ERE, según se refleja en sus cuentas consolidades que incluye sus filiales en Polonia, Rumanía y Mexico.

En 2020, con el Covid, bajó su facturación a 83,3 millones de euros mientras que la crisis de los chips desplomó sus ingresos hasta los 59,3 millones de euros. En 2022, las últimas cuentas presentadas en el registro, arrojó una facturación de 92,1 millones de euros.

En 2019 ganó 4,3 millones de euros mientras que en 2020 perdió 2,4 millones, en 2021 casi 5,7 mientras que en 2022 recuperó los números negros con 1,7 millones de euros de resultado consolidado del ejercicio.

En 2022, cuando la compañía acabó con 541 trabajadores, apuntó que en el segundo semestre del año había elaborado un plan estratégico de 2023 a 2026 cuyo objetivo era «el crecimiento de la compañía con los clientes existentes incluyendo nuevos fabricantes de BEV y movilidad». El aumento de las ventas se sustentaba en la evolución de Ford Kuga y el Ford Puma y el lanzamiento de la caja de batería de Lucid Motors mientras que el principal riesgo era la «reducción del volumen de ventas del modelo Ford Transit».

El fin de la furgoneta ha sido el desencadenante mientras su principal cliente, Ford, mantiene bloqueada cualquier información sobre los planes de producción a medio y largo plazo.

Ya en las cuentas de 2022, por que las del año pasado no se han depositado aún, se advertía de la situación financiera de la compañía. «A corto plazo presenta un leve empeoramiento debido a la implementación del plan de inversiones previstas y devolución de préstamos, pero se espera su recuperación a partir de la puesta en funcionamiento de los nuevos proyectos de 2024″, indica la compañía en la documentación depositada junto a sus cuentas.

También apunta que dentro de los objetivos establecidos para el año 2023 para mejorar la situación financiera se encuentra la refinanciación del grupo a través de entidades bancarias, administración (Cofides) y subvenciones de fondos europeos Perte VEC.

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