UGT-Ford desborda expectativas de convocatoria para su asamblea mientras fracasan los sindicatos de educación
Vox reabre el debate sobre las subvenciones con una huelga en educación que no logra ni el 17% de seguimiento y una respuesta abrumadora de los afiliados en la automoción
Asamblea de UGT Ford
Los compañeros del metal (Ford Almussafes) han dado una lección a los camaradas de educación, que arrastan un muy débil respaldo en sus acciones. Mientras UGT en Ford Almussafes desborda expectativas cuando quiere justificar y ver respaldada su acción sindical, los sindicatos de educación fracasan en poder de convocatoria cuando pisan la calle.
Los datos son demoledores. Ford Almussafes tiene una plantilla que actualmente esta por debajo de los 4.000 empleados. Tiene una compleja situación laboral puesto que llevan un año y cinco meses en ERTE Red, que es un mecanismo que le protege sin perder prestación por desempleo durante el valle de producción actual en el que sólo Kuga pasa para la línea de montaje.
Su situación de incertidumbre es profunda y prolongada. Hace cuatro años llegaron a un pacto que el freno a la electrificación ha llevado a Ford a que incumpla lo pactado. No vino el prometido Mustang Mach-e. Ahora tienen que volver a negociar con Ford cómo empieza la producción del Bronco y si los dos SUV que están por adjudicar acaban ensamblándose en Almussafes.
En paralelo, va a venir Geely. De hecho, la UPV está ahora en China negociando formación para la marca de coches que va a utilizar, al menos, Body 3, en una primera fase.
Esta nueva realidad requiere de un pacto trabajadores-dirección para que la factoría funcione alieneada. UGT-Ford, dirigido por Carlos Faubel, va a proponer un marco de negociación y lo primero que hace es trasladarlo a la plantilla. Convoca asamblea de afiliados para el 1 de junio, día laboral. Tiene 4.000 trabajadores de los cuales un millar está entre las oficinas centrales de Madrid y trabajando en la línea de montaje del Kuga.
El aforo máximo de la sala donde se va a celebrar la asamblea es de 400 personas. Ayer, cuando faltaban seis días para la cita, más de 1.500 trabajadores habían pedido a UGT asiento para la cita. Tienen cuatro veces más de asistentes de los que pueden gestionar. Más de la mitad de la plantilla que está de ERTE quiere dedicar ese día para escuchar en directo lo que el sindicato le quiere decir. Lo harán de manera presencial o telemática. Economía Digital ha estado en asambleas de UGT Ford y ahí los afiliados van a escuchar y a respaldar lo que se propone. Nada más.
El respaldo físico de una asamblea informativa, que es la convocatoria que menor respaldo requiere, desde luego mucho menos que una convocatoria de manifestación y muchísimo menos que una convocatoria de huelga, permite comparar la diferencia de capacidad de prescripción y de relevancia de los sindicatos en la automoción o en la educación.
UGT-Ford logra que la mitad de los trabajadores entren en un sorteo para poder ver en directo a su líder sindical. El premio es escuchar en primera persona si tiene que hacer una cosa o la otra. Si les convocaran a una manifestación, tanto UGT como la dirección de Ford, saben que la respuesta sería demoledora, seguimiento masivo y arrastando cada trabajador a más manifestantes.
La sensación de utilidad del comité de empresa de Ford Almussafes dominado por UGT que tiene interiorizado la plantilla es absoluto y esa confianza provoca una respaldo unánime. Desde el pacto de 2007 que firmó Gonzalo Pino, secretario general de UGT, con John Fleming, presidente de Ford Europa por entonces la máxima ha sido tener «paz social».
El término es enormemente poderoso. Desde entonces, UGT no ha tenido que forzar la máquina con concentraciones o huelgas porque todos los avances los ha logrado con negociación.
La huelga en educación tiene un seguimiento del 16,5% mientras UGT logra que la mitad de la plantilla quiera escuchar en directo las directrices que marcan a la empresa
El otro tipo de sindicalismo es el de intersindical, que en la educación es mayoritario y su influencia en las mejoras para los trabajadores se diluye. De hecho, son CSIF y ANPE los sindicatos que han logrado la subida salarial de 200 euros al mes, que Llorca ya ha metido en presupuestos como ayer anunció.
La comparativa de datos con los datos de UGT-Ford ridiculiza a Intersindical. En la manifestación del viernes de la primera semana de huelga indefinida, los sindicatos de educación vieron como dos tercios (mayoría reforzada) de los profesores acudían a sus puestos de trabajo. Fueron más de 41.000 los que dijeron no a la huelga. Sólo 35.000 personas (ni la mitad profesores) acudieron a la manifestación, lo cual deja por los suelos la capacidad de movilización (y por tanto de representación) de la movilización que encabezaba Intersindical.
Aun así las tres manifestaciones realizadas por la educación son las más numerosas en los últimos 10 años ya que no hubo ninguna durante los ocho años del gobierno de izquierdas anterior. En 2018, 2019, 2020, 2021 y 2022, PSOE y Compromís rechazaron la equiparación sin que los sindicatos propusieran movilizaciones hasta que se han ejecutado ahora que gobierna el PP sin respaldo de los funcionarios.
El poder de prescripción, movilización y representatividad de los sindicatos se sigue deteriorando cada jornada con este pasado reivindicativo intermitente en la mochila. Ayer sólo lograron un seguimiento en la huelga indefinida del 16,53%. Es decir, el 83,47%, que es una abrumadora mayoría, no respalda a los sindicatos. Mientras UGT-Ford desgrana antes de sus movimientos el éxito de sus convocatorias, Intersindical obvia el reiterado rechazo que sus representados tiene de sus medidas.
De 12 días, sólo en el primero superaron el 50% de seguimiento de la huelga y encadenan siete días de huelga con un 80% de los profesores trabajando mientras se dice continuar con una huelga indefinida que sólo sufren los alumnos que pierden clase.
Recortes a sindicatos y patronal
Con estas dos demostraciones del alcance que tienen los distintos sindicatos se produjo ayer el inicio del proceso de aprobación de los presupuestos autonómicos de 2026, donde Vox dijo que «se van a favorecer nuevos recortes a las subvenciones a la patronal y a los sindicatos» y el PP respondió que «si a una patronal le bajan la partida y a otra le suben, lo veremos a partir del viernes».
La postura de Vox es genérica hacia una reducción de la financiación de la patronal CEV y de los sindicatos, especialmente, UGT y Comisiones Obreras, que por ser mayoritarios son beneficiarios de gran parte de las subvenciones.
Las premisas públicas que se conocen es que Hosbec, patronal del turismo, ya deslizó que creen que a ellos les toca una reducción del 10% en las subvenciones nominativas. El alcance de la propuesta del PP, las enmiendas de Vox, y el resultado que finalmente sea aprobado marcará el debate presupuestario valenciano de las próximas semanas.