La crisis de la Covid-19 devuelve las colas del hambre a Valencia

Cerca de 250 familias formal fila para acceder a un paquete de alimentos que la organización Esperanza Obrera reparte en el centro de Valencia

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La crisis sanitaria, económica y social del coronavirus ha golpeado a cientos de familias valencianas que se han visto obligadas a solicitar ayuda social para poder llenar el carro de la compra. El resultado ha sido una larga fila de personas que se ha concentrado en el centro financiero de la capital para poder recibir un lote de alimentos con el que llegar a fin de mes.

Cerca de 250 familias formaron ayer una cola a las puertas de las antiguas instalaciones de Unicaja, que fueron ocupadas el pasado 9 de diciembre por la plataforma okupa Esperanza Obrera. La organización de izquierdas ha organizado un banco de reparto de alimentos para paliar los efectos que la Covid-19 ha provocado en el corazón de la Comunidad Valenciana.

La que fuera una de las sedes bancarias más importantes de la región se ha convertido ahora en un punto estratégico para evitar que la pobreza se extienda por Valencia. Además del reparto de alimentos, los voluntarios de la plataforma también han creado un comedor social y un albergue para acoger a las personas que han tenido que abandonar sus hogares tras ser desahuciadas, según ha publicado Europa Press.  

Esperanza Obrera había pasado las últimas 72 horas centrada en la recolección de todos estos productos alimenticios básicos que han depositado en grandes bolsas individuales que han repartido a cada familia que se ha acercado hasta las instalaciones

Dos integrantes de la plataforma integrada por organizaciones sociales "Esperanza Obrera" preparan las bolsas de comida en el edificio ocupado la semana pasada en el centro financiero de la ciudad, para el reparto de alimentos llevado a cabo este lunes. EFE/Kai Försterling

“Fuera de los estereotipos, la realidad es que las familias que se acercan hasta aquí a recoger comida son familias que llevan toda la vida trabajando, son familias que no quieren depender del asistencialismo, ni el nuestro ni mucho menos de las instituciones”, ha explicado el portavoz del grupo, Fermín Turia.  

El próximo paso será una gran campaña para recoger juguetes infantiles para poder repartirlos entre los niños de Valencia para que puedan disfrutar de la Navidad, a pesar del impacto que la crisis de la Covid-19 ha provocado en su entorno.

Esperanza Obrera ofrece el pago de un alquiler simbólico

La organización vecinal de izquierdas ocupó la antigua sede de Unicaja el pasado 9 de diciembre, aunque ha trasladado a los responsables del inmueble una propuesta para pagar un alquiler simbólico de 300 euros para utilizar el espacio con fines sociales como comedor social y albergue.

Sin embargo, los titulares del edificio se han negado hasta la fecha a llegar a un acuerdo con la plataforma para el uso legal del lugar. Desde entonces, los integrantes del colectivo han lamentado varias acciones policiales destinadas a desalojarles, como la identificación de varios miembros del grupo okupa.

“A nosotros, de corazón, nos parece indigno que ninguna familia tenga que dormir aquí. No queremos suplantar el papel de las instituciones, sino que la gente tenga un trabajo digno y se gane la vida y no tenga que recurrir a esto bajo ningún concepto”, ha expresado el portavoz.

Un numeroso grupo de personas guarda cola durante el reparto de alimentos llevado a cabo este lunes por integrantes de la plataforma integrada por organizaciones sociales "Esperanza Obrera" en el edificio ocupado la semana pasada en el centro financiero de la ciudad. EFE/Kai Försterling

Esperanza Obrera ha pedido al Ayuntamiento de Valencia que medie en la negociación con el propietario del antiguo banco con el objetivo de llegar a un acuerdo. Un proyecto que persigue “servir como fuerza y palanca para que las organizaciones combativas y realmente de izquierdas vuelvan a recuperar un espacio en la calle y vuelvan a recuperar ese discurso”.