El puerto de Tánger-Med, rival de Algeciras, capta a las navieras desviadas por el cierre del Estrecho de Ormuz

La acumulación de buques comerciales ha provocado la saturación del enclave marroquí, mientras el recinto andaluz ha reivindicado su posición «estratégica»

Terminal de contenedores del puerto de Tánger-Med, en Marruecos.

Terminal de contenedores del puerto de Tánger-Med, en Marruecos. Imagen: Autoridad Portuaria de Tánger-Med

En los últimos días, las compañías navieras internacionales han comenzado a desviar algunos de sus barcos hacia el puerto de Tánger Med (Marruecos), en una medida que ha reflejado un rápido reposicionamiento en los mapas del transporte marítimo y que ha recrudecido la competencia directa con el puerto de Algeciras.

Esta alteración de las rutas se ha producido en el contexto de la escalada militar entre Estados Unidos e Israel frente a Irán, lo que ha derivado en el anuncio del cierre completo del Estrecho de Ormuz por parte de la Guardia Revolucionaria iraní.

Fuentes profesionales del sector naviero han confirmado al medio marroquí Nishan que varias grandes líneas han reforzado las operaciones de transbordo y redistribución de contenedores a través de Tánger, considerándolo un punto de paso relativamente seguro entre el océano Atlántico y el mar Mediterráneo. Según datos del sector, algunas compañías han preferido reducir sus tiempos de espera en los puertos del Mediterráneo oriental y han trasladado parte de sus operaciones a la costa marroquí para evitar riesgos de seguridad.

Frente a este avance operativo del país vecino, el recinto andaluz ha dado un paso al frente para reivindicar su papel. El presidente de la Autoridad Portuaria de la Bahía de Algeciras (APBA), Gerardo Landaluce, ha señalado esta misma semana que el cierre a efectos prácticos del estrecho de Ormuz y previsiblemente el de Bab el-Mandeb representa «una vuelta atrás en la normalización del tráfico marítimo por el Mar Rojo y el Canal de Suez».

Ante este repliegue de las navieras portacontenedores, el presidente de la APBA ha defendido que el puerto de Algeciras puede ser «estratégico» para la reorganización del tráfico. Así, ha subrayado que «en momentos de conflicto es cuando el Estrecho de Gibraltar y puertos como Algeciras son doblemente estratégicos para acoger la previsible reorganización de la logística intercontinental».

Aun así, ante esta situación, Landaluce ha advertido que el conflicto ha generado una «inmediata inestabilidad e incertidumbre a los tráficos marítimos, no solo en el Golfo Pérsico, sino también a nivel global».

Saturación en el puerto marroquí

Mientras Algeciras ha postulado su capacidad de absorción, la captación masiva de navíos ha revelado los límites de Tánger Med, que se está viendo incapaz de absorber todo el tráfico derivado de la crisis. Muestra de ello son los datos de la plataforma Marine Traffic, que muestran una acumulación significativa de decenas de buques comerciales frente a las costas del norte de Marruecos.

Esta congestión marítima, según ha detallado la propia herramienta, se debe a la presión operativa del propio puerto marroquí, a las condiciones climáticas en el Estrecho de Gibraltar que han empujado a los barcos a zonas de fondeo, y al redireccionamiento global de las líneas navieras hacia el eje de Tánger por el ya nombrado conflicto bélico.

Desvíos y recargos

Las causantes de este desvío global son las principales compañías de transporte marítimo del mundo. Mediterranean Shipping Company (MSC), Maersk y CMA CGM han anunciado en las últimas horas la suspensión de sus operaciones en el estrecho de Ormuz. MSC ha suspendido todas las reservas para traslados por la región, y Maersk ha avisado de que los servicios en puertos del golfo Pérsico pueden experimentar retrasos.

Por su parte, CMA CGM ha desviado sus embarcaciones por el cabo de Buena Esperanza y ha suspendido el tránsito por el canal de Suez. Como consecuencia, la naviera ha aplicado un recargo que ha incrementado los costes en 2.000 dólares por contenedor de 20 pies y 4.000 dólares para equipos especiales, afectando a cargas vinculadas a países como Irak, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí.

Ataque a un buque español

La inestabilidad también ha impactado en las empresas afincadas en España. La directora general de la Marina Mercante, Ana Núñez, confirmaba esta semana a Economía Digital que el petrolero Hércules Star ha sufrido un ataque en el estrecho de Ormuz. El buque pertenece a Peninsula, una proveedora de combustible marino con gran vinculación al puerto de Algeciras y la Bahía de Cádiz.

Aunque la tripulación no ha sufrido daños, Núñez explicaba que las navieras españolas han tenido que replantearse «modificar alguna ruta». Finalmente, la otra cara de la crisis ha planteado severos desafíos macroeconómicos. Por ejemplo, la escalada militar ha impulsado un fuerte aumento del precio del petróleo y el gas en los mercados internacionales.

Para un país que depende casi exclusivamente de las importaciones energéticas, esto ha supuesto un aumento directo de la factura petrolera. Los profesionales del sector han anticipado que el encarecimiento de los fletes y del combustible terminará por reflejarse en los bienes de consumo si continúa la incertidumbre en el Golfo.

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