Cox renueva su filial de México tras la operación Iberdrola: nuevo nombre, consejo y secretario
La asamblea frena la búsqueda de nueva financiación para 2026 y da entrada a 6 vocales independientes de alto perfil empresarial
Enrique Riquelme y Nacho Moreno, presidente ejecutivo y CEO de Cox, respectivamente. Imagen: Cox
La filial de Cox en el mercado mexicano ha iniciado una reestructuración corporativa apenas dos semanas después de materializar la adquisición de Iberdrola México. La junta general de accionistas ha aprobado una transformación que abarca desde la modificación de su denominación social hasta la renovación de la cúpula de su consejo de administración, pasando por una pausa estratégica en la captación de deuda.
En el ámbito estatutario y de marca, la compañía ha dejado atrás la denominación Cox Energy para pasar a llamarse oficialmente Cox México S.A.B. de C.V.
Este cambio de identidad ha coincidido con un mensaje de prudencia financiera a los inversores. Ante la reciente integración de una plataforma de generación de 3,9 gigavatios (GW), la asamblea ha acordado que «por el momento no se considera necesario llevar a cabo la contratación de financiamientos adicionales para proyectos de inversión» de cara al ejercicio de 2026.
El reacomodo organizativo ha traído consigo, además, un relevo en la secretaría del consejo de administración, que ha asumido Vicente Noguera, hasta ahora director de Servicios Jurídicos de Iberdrola México.
Noguera ha sustituido a Martín Sucre Champsaur, quien se mantiene dentro del organigrama como vicepresidente de asuntos jurídicos y director regional del grupo para Centroamérica, Caribe, Colombia y Ecuador. Asimismo, la junta ha revocado a Marcelo Tokman como presidente del comité de auditoría, un puesto clave de vigilancia contable que ha recaído en María José Treviño.
Fichajes en el consejo de administración
El máximo órgano de gobierno ha experimentado, paralelamente, la entrada de 6 nuevos consejeros independientes estrechamente ligados al tejido industrial y financiero internacional, y muchos de ellos ya parte de la matriz de Cox.
Entre ellos destacan Francisco Cervantes, actual presidente del Consejo Coordinador Empresarial de México y expresidente de la Concamin; Teresa Gutiérrez Smith, actual CEO de Tesla en México y con un recorrido por multinacionales como Procter & Gamble, McKinsey, Nestlé o Rappi.
El perfil financiero del órgano de decisión ha quedado reforzado, además, con Arturo Saval, presidente de Nexxus Capital y Nexxus Iberia. También se ha incorporado Luis Santos, inversor español que tiene su propio family office y, en 2020, adquirió una empresa mexicana cotizada en reestructuración financiera de la que ahora es accionista mayoritario.
Han completado la lista de nombramientos independientes Ignacio Maluquer, empresario catalán, cofundador de firmas tecnológicas como ParkHelp y antiguo dueño del festival Starlite; y Juan Ignacio Casanueva, presidente de la Fundación Interprotección, y exmiembro de los consejos directivos de Grupo AXO, Gentera y Casa Dragones.
Respaldo del mercado a la adquisición
En paralelo a estos cambios, la matriz de Cox ha cerrado con éxito su primera emisión de bonos en Estados Unidos por 2.000 millones de dólares. El apetito del mercado, que llegó a demandar 8.000 millones, ha permitido a la compañía ampliar la colocación frente a los 1.500 millones previstos inicialmente.
Esta deuda se ha estructurado en dos tramos a 5 y 10 años (con rentabilidades del 7,125% y 7,75%) y se ha adjudicado a más de 200 grandes inversores institucionales.
El objetivo de esta inyección de capital ha sido refinanciar gran parte del crédito puente de 2.650 millones de dólares que Cox pidió para adquirir Iberdrola México. Con los bonos se han cubierto dos tercios de esa deuda, mientras que el tercio restante se ha blindado mediante un préstamo a largo plazo firmado con los mismos 7 bancos que apoyaron la operación original.
Con esta maniobra, los máximos directivos del grupo, Enrique Riquelme y Nacho Moreno, han destacado que Cox logra sustituir toda su deuda a corto plazo por financiación a largo plazo, algo mucho más acorde con el ritmo de ingresos de su nuevo negocio azteca. Tras integrar estos activos, la compañía ha proyectado alcanzar un beneficio bruto (Ebitda) de 750 millones de euros en 2025, una cifra que triplica los 225 millones que habría registrado sin esta compra.