Poder absoluto de Riquelme sobre Cox Energy: la matriz absorbe el 97% del capital a cierre de 2025
El presidente ha superado el 54% de participación a través de sus sociedades patrimoniales, mientras que la familia Zardoya (Ondainvest) ha alcanzado el 13,5%
Enrique Riquelme, CEO y fundador de Cox.
Enrique Riquelme ha cerrado el ejercicio 2025 con un movimiento de consolidación en la estructura de propiedad de Cox Energy. El grupo matriz que preside, Cox ABG Group S.A., ha comunicado a los mercados que su participación en la compañía cotizada se ha disparado hasta controlar el 97,20% del capital social a 31 de diciembre.
Esta operación supone un cambio drástico respecto a la situación reportada apenas seis meses antes, cuando la matriz ostentaba el 74,41% de las acciones de la filial dedicada a la generación, transmisión y comercialización de energía en América, Europa, África y Medio Oriente, y con sede en México.
La maniobra ha reforzado significativamente la posición de dominio de Riquelme, quien ha elevado su participación indirecta total en la emisora. Según la documentación remitida al BME Growth y a la Bolsa Mexicana de Valores, el empresario alicantino ostenta ahora un interés efectivo del 54,85% en la utility, frente al 48,31% que mantenía en junio y al 48,44% del cierre de 2024.
Riquelme canaliza esta inversión a través de sociedades como Inversiones Riquelme Vives S.L. y Lusaka Investments, con las que controla la mayoría de la matriz Cox ABG Group.
Este blindaje del núcleo duro ha contado con el respaldo de sus socios históricos. Ondainvest S.L., vehículo de inversión de la familia Zardoya, ha ajustado su posición al alza en este nuevo escenario. La firma ha pasado de una participación total del 12,87% registrada en junio a un 13,55% al cierre de año.
La reestructuración ha implicado, además, que Ondainvest aglutine ahora toda su tenencia de forma indirecta, eliminando la participación directa del 2,39% que mantenía en los registros anteriores.
Dámaso Quintana refuerza su apuesta industrial
Paralelamente a la concentración de la matriz, otros nombres relevantes del empresariado español han reforzado su vinculación con la energética en la recta final del año. Dámaso Quintana, presidente de Cunext Copper, ha ejecutado nuevas compras de acciones durante diciembre y enero a través de la sociedad Velora Investa, firma de la que es consejero. Este movimiento complementa la participación que ya ostentaba a través de Corporación Cunext Industries, que figura con un 5,34% del capital.
Las operaciones de Quintana se han llevado a cabo de manera escalonada, con adquisiciones de paquetes de entre 500 y 3.000 títulos y en un rango de precios que ha oscilado entre los 9,20 y los 9,97 euros por acción.
El directivo, que ocupa un asiento como consejero dominical, ha reiterado el carácter industrial y estratégico de su permanencia en el accionariado, cumpliendo su previsión de no bajar del 5% y aumentar su exposición si el mercado ofrecía la oportunidad.
Integración de Iberdrola México y giro estratégico
Este reordenamiento accionarial se ha producido además en el contexto de la mayor operación corporativa en la historia de la compañía: la adquisición de los activos de Iberdrola en México.
La compra, valorada en unos 3.700 millones de euros, fue ratificada en junta extraordinaria el pasado mes de noviembre. Esta integración ha transformado el perfil de riesgo de la empresa, otorgando un peso predominante a los activos regulados y con contratos a largo plazo.
La ‘nueva Cox’ ha diseñado un plan estratégico para el periodo 2026-2028 que pivotará sobre esta nueva estructura. La compañía ha proyectado alcanzar un EBITDA de entre 1.500 y 1.600 millones de euros para el final del periodo, apoyándose en la estabilidad de los flujos de caja provenientes de México, mercado que absorberá el 47% de la inversión prevista.
Inversiones en agua y disciplina financiera
La hoja de ruta presentada por el equipo de Riquelme ha establecido, paralelamente, un compromiso de inversión de capital de 5.500 millones de euros hasta 2028. El plan ha puesto el foco en dos vectores de crecimiento: el almacenamiento energético y la gestión hídrica.
La compañía ha detallado su intención de desplegar 10.000 MWh de capacidad en baterías (BESS) y de incrementar su capacidad de desalación y tratamiento de agua en 1,65 millones de metros cúbicos diarios.
Para financiar este crecimiento sin comprometer el balance, la dirección ha implementado un estricto programa de eficiencia y rotación de activos. Cox ha reportado ahorros de costes superiores a los 20 millones de euros entre abril y septiembre de 2025, dentro de un plan de ajuste que busca liberar hasta 50 millones en eficiencias operativas.