La Cartuja de Sevilla reabre su histórica fábrica y vuelve a fabricar sus míticas vajillas

La intención del grupo que se ha hecho con la histórica planta de producción es reiniciar las operaciones en algunas semanas para comenzar la recuperación paulatina del mercado

Vajilla de la Cartuja Pickman.

A lo largo de décadas, las vajillas de la Cartuja de Sevilla han estado presentes en la mesa de un grueso considerable de españoles. Los orígenes del emblemático de productos se remontan a cerca de dos siglos atrás, cuando el empresario británico Charles Pickman instaló su fábrica en el antiguo monasterio de Santa María de las Cuevas.

Sin embargo, la aplicación de un ERTE y el cierre de la fábrica a finales del año pasado hicieron peligrar la producción. A pesar de la delicada situación que ha atravesado la firma, en los últimos días ha salido a la luz que un grupo encabezado por Gabriela y Paola Luksic, junto al empresario español Javier Targhetta, se harán con la fábrica, lo que arroja un halo de esperanza.

La firma de vajillas abre un nuevo capítulo

Concretamente, el grupo se ha adjudicado la unidad productiva de La Cartuja Pickman en el marco del proceso de liquidación de la sociedad Ultralta, que hasta la fecha poseía los activos vinculados a la histórica fábrica de loza.

La oferta presentada contempla asimismo la asunción de la deuda pendiente con la Seguridad Social correspondiente a los trabajadores que se incorporarán a la nueva sociedad, mientras que el importe de la inversión inicial de los nuevos propietarios ascenderá a más de 1,6 millones de euros.

en los últimos días ha salido a la luz que un grupo encabezado por Gabriela y Paola Luksic, junto al empresario español Javier Targhetta, se harán con la fábrica, lo que arroja un halo de esperanza. Foto: Junta de andalucía. Vajilla.
El empresario español Javier Targhetta, junto a Gabriela y Paola Luksic, se harán con la fábrica de La Cartuja. Foto: Junta de Andalucía.

El grupo está negociado la compra de todas las marcas asociadas a la centenaria empresa, entre las que figuran ‘La Cartuja de Sevilla’ y ‘La Cartuja Pickman, propiedad de Nox Industrial, así como el alquiler de la nave en la que actualmente se desarrolla la actividad y que es propiedad de Crane.

La Cartuja Pickman seguirá en Sevilla

Según se desprende del informe elaborado por el administrador concursal, la propuesta del grupo ha sido la mejor en el ámbito económico, social y laboral. Dado que el proyecto empresarial se fundamenta en la continuidad y el crecimiento de la actividad industrial en Sevilla, la nueva empresa tendrá su sede social en la capital andaluza.

El empresario español ha subrayado que el margen temporal para presentar una oferta era reducido y la situación jurídica de un activo inmerso en un proceso de liquidación es «siempre compleja». Por ello, ha puesto en valor el papel de la Junta de Andalucía, que ha acelerado la toma de decisiones a lo largo del proceso.

También ha celebrado que la operación evite el riesgo de deslocalización y relance una actividad histórica en la capital hispalense a través de un plan integral de relanzamiento que generará nuevos puestos de trabajo cualificados y contempla a corto plazo la incorporación de perfiles directivos en áreas estratégicas.

Más allá, la hoja de ruta incluye la inversión en una infraestructura industrial moderna, eficiente y sostenible que permita incrementar la capacidad productiva, así como la creación de un departamento de marketing e internacionalización que potencie el valor de los diseños de La Cartuja Pickman.

Reactivación de la producción

Tras formalizar la compra, el grupo ha alcanzado un acuerdo con el secretario general de la Federación de Industria de CCOO, José Hurtado, con el objetivo de prorrogar el Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) que afecta a una treintena de trabajadores por un periodo máximo de dos meses mientras se reactiva la producción.

La intención del grupo es reiniciar las operaciones en un plazo de entre cuatro y seis semanas para comenzar la recuperación paulatina del mercado. Para ello, ya se han iniciado las tareas de puesta a punto de la nave y las instalaciones.

Targhetta ha avanzado que están trabajando para diseñar una nave «más adecuada» y con mejores condiciones de trabajo para los empleados. La previsión es formalizar las actuaciones en un plao de entre un año y un año y medio.

«Realizaremos un plan concreto de negocio con objetivos de producción y ventas para los siguientes años, con la ambición de ir ganando cuotas de mercado en España y fuera», ha hecho hincapié.

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