Tijeretazo en Greening tras absorber a EiDF: sale de México, Alemania y Marruecos y reduce sus divisiones

La energética ha diseñado un plan de desinversión en su rama de construcción y fía su crecimiento a una inyección de 30 millones de euros para blindar su balance

Instalaciones fotovoltaicas instaladas por Greening.

Instalaciones fotovoltaicas instaladas por Greening. Imagen: BME Growth

Greening Group ha dado un giro a su estrategia empresarial. La corporación ha presentado al mercado un nuevo plan de negocio para el periodo comprendido entre 2026 y 2030, una actualización motivada de forma directa por su reciente unión con Energía, Innovación y Desarrollo Fotovoltaico (EiDF).

Para hacer viable esta integración, la dirección ha ejecutado un ajuste sobre su estructura organizativa y su presencia internacional. El objetivo de este replanteamiento es lograr un modelo de negocio rentable y sostenible mediante la simplificación de todas sus líneas de actividad y la salida de la mitad de los mercados en los que operaba.

En el ámbito geográfico, la entidad ha decidido abandonar definitivamente sus operaciones directas en México, Alemania y Marruecos. El nuevo esquema, que la empresa denomina internamente como ‘New Greening‘, establece que la sociedad concentrará sus instalaciones operativas y su esfuerzo económico en solo dos territorios: España e Italia.

Por otro lado, su filial en Estados Unidos experimenta un cambio de modelo de negocio. La corporación ya no se quedará en propiedad con los parques solares que construya allí, sino que los desarrollará para venderlos directamente a otros inversores, una política que denominan de ‘rotación’.

Nuevo modelo de negocio

El recorte de la cúpula directiva también ha llegado a sus áreas de negocio. La compañía ha pasado de gestionar 6 divisiones distintas a centrarse en una sola actividad fundamental: la electricidad. Actividades secundarias que antes formaban parte de su catálogo, como las infraestructuras de agua o la fabricación de estructuras, han desaparecido de su estrategia principal.

Además, los negocios relacionados con la generación de biometano y el reciclaje no se han eliminado, pero los responsables han optado por separarlos en ‘plataformas’ independientes para que estas no afecten a la salud de las cuentas centrales.

Uno de los cambios más representativos es el fin de su etapa como constructora tradicional. Greening ha decidido dejar de prestar servicios de ingeniería y construcción de instalaciones solares para terceros.

El documento publicado en BME Growth refleja que la empresa abandonará esta rama de negocio para destinar todos sus recursos económicos al autoconsumo industrial, los grandes parques solares propios y la comercialización de energía a clientes finales.

Con esta decisión, Greening pretende dejar de depender de contratos puntuales de ejecución de obras para pasar a cobrar recibos periódicos de suministro de luz, un sistema que convierte a sus ingresos en un flujo continuo y más previsible.

Optimismo en la reducción de la deuda

En el aspecto puramente contable, la fusión ha dejado a la corporación con una deuda cercana a los 123 millones de euros. Para solucionar esta carga financiera, la hoja de ruta contempla la venta de algunos activos ya desarrollados y el uso de los beneficios que vaya generando su propia actividad.

La meta que se han fijado es reducir este volumen de deuda a menos de la mitad, concretamente hasta los 56,5 millones, al terminar el ejercicio 2030. Además, para no asfixiar la economía de la empresa matriz, los nuevos parques de energía se pagarán con créditos bancarios vinculados a cada proyecto específico.

De este modo, la empresa creará sociedades independientes para cada instalación y las cuotas de esa deuda se pagarán únicamente con el dinero que produzca ese parque.

Al aplicar todas estas medidas de contención, Greening ha calculado que logrará un beneficio operativo cercano a los 35,7 millones de euros para 2030.

Ignacio Salcedo, CEO de Greening, durante la presentación de resultados del primer trimestre de 2025.
Ignacio Salcedo, CEO de Greening, durante la presentación de resultados del primer trimestre de 2025. Imagen: Greening

La previsión indica, además, que el motor principal de estas ganancias provendrá del dinero en efectivo que aporten sus nuevas plantas generadoras de energía, siempre tras haber pagado previamente sus propios compromisos con las entidades bancarias.

Dependencia externa

Toda esta reconversión corporativa depende, no obstante, de una inyección significativa de fondos externos. La firma ha iniciado una ampliación de capital con la intención de captar un máximo de 30 millones de euros procedentes de nuevos accionistas. Esta operación valora al conjunto de la compañía en 150 millones de euros.

Según el cronograma diseñado por la dirección, la empresa espera que las nuevas acciones comiencen a intercambiarse en el mercado bursátil español para pequeñas y medianas empresas en torno al 21 de mayo.

Una vez completada esta fase organizativa y financiera, la sociedad resultante pretende explotar las ventajas comerciales de la integración. La nueva corporación combinará la experiencia técnica de Greening con la amplia red de industrias clientes que ya tiene EiDF.

Su principal propósito de aquí a 2030 es crecer en la instalación de plantas de autoconsumo en las fábricas de tamaño medio y grande, empleando contratos a largo plazo que estipulan la venta de energía a un precio fijo pactado de antemano para asegurar ventas estables en el propio grupo.

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Carmen Vacas
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