Pegasus roza los 120 millones de facturación pero asume la escasez de talento como su mayor «cuello de botella»
El grupo aeronáutico, que está en plena celebración de su 60 aniversario, tiene sede en Palma del Río (Córdoba) y opera en 6 países con 130 aeronaves
Antonio Fornieles, presidente de Pegasus Aero Group y ex directivo de Abengoa. Imagen: Observatorio Económico de Andalucía
Pegasus Aero Group ha alcanzado una facturación cercana a los 120 millones de euros en el año de su sexagésimo aniversario, consolidando su posición internacional desde su sede central en Palma del Río (Córdoba).
Sin embargo, la compañía ha identificado un obstáculo principal para su crecimiento y operatividad diaria: la captación de personal especializado. Su presidente ejecutivo, Antonio Fornieles, ha calificado esta carencia de recursos humanos como un «cuello de botella» al que deben hacer frente de manera constante.
Durante una sesión celebrada recientemente de la mano del Observatorio Económico de Andalucía, Fornieles ha desgranado la situación actual de este grupo familiar enfocado en las emergencias aéreas. La compañía, fundada en el año 1966 y dedicada principalmente a la lucha contra incendios, el salvamento y las emergencias sanitarias, opera actualmente en 2 países de Latinoamérica (Chile y Uruguay) y 4 de Europa.
Para llevar a cabo estas operativas, Pegasus gestiona una flota compuesta por «130 aeronaves, aproximadamente unos 110 helicópteros, de diferentes tamaños, y unos 20 aviones».
La falta de personal como limitación
A pesar de este volumen de negocio y de los hitos alcanzados, el máximo responsable de Pegasus ha centrado una parte sustancial de su análisis corporativo en el desafío que supone la gestión de los recursos humanos en la actualidad.
Fornieles ha explicado que disponer de los perfiles necesarios para ejecutar el trabajo es «un cuello de botella en este momento, en cualquier proyecto». En el caso concreto de su corporación, ha detallado la necesidad incesante de incorporar personal de alta cualificación aeronáutica.
«Necesitamos gente, ingenieros, necesitamos pilotos, técnicos de mantenimiento en Pegasus. Y nos cuesta traerlos y retenerlos», ha confesado el directivo.
La raíz principal de esta limitación, según ha analizado, obedece a la localización geográfica de la compañía. Al hallarse la sede de las operaciones «fuera de los núcleos urbanos más conocidos, como Madrid, Barcelona o el País Vasco, resulta mucho más difícil atraer a la gente».
Esta dinámica del mercado laboral demuestra, bajo su experiencia al frente de la empresa, que la capacidad de atracción «es más difícil para una pyme» y, de un modo particular, «todavía más difícil en una pyme andaluza».
Entorno regional desfavorable
Este escollo logístico al que se enfrenta Pegasus conecta directamente con el diagnóstico macroeconómico que Fornieles ha trazado sobre la comunidad autónoma. El presidente ha expuesto que la región padece un marcado déficit de tamaño empresarial que lastra su productividad general.
Ha argumentado que, a medida que aumenta el volumen de las compañías, el territorio pierde peso en la comparativa nacional. En el segmento corporativo más alto, conformado por las empresas de más de 250 empleados, Andalucía apenas aglutina el 9,32% del total de España.
En este sentido, Fornieles ha arrojado cifras sobre el estancamiento económico del sur del país: Andalucía concentra el 18% de la población de España, pero su aportación al Producto Interior Bruto (PIB) se ha paralizado en el 13,3%. «Seguimos en el mismo sitio que estábamos hace 25 años», ha aseverado en relación con la falta de convergencia con la media nacional.
Esta brecha histórica se fundamenta, según ha detallado, en una estructura económica focalizada en áreas de menor valor añadido, como la agricultura o los servicios públicos, y en la baja capacidad de la comunidad para atraer capital foráneo. En la actualidad, la región apenas recibe el 2,5% de la inversión extranjera registrada en España. «Ahí tenemos algo claramente por mejorar», ha afirmado.
Propuestas de crecimiento renovable
Para corregir esta tendencia y fomentar la creación de un ecosistema empresarial denso capaz de atraer talento con mayor facilidad, el directivo ha propuesto varias hojas de ruta. Por un lado, ha defendido que es «el momento de mirar mucho más a Europa» para captar los flujos de capital ligados a las tendencias de relocalización industrial o ‘nearshoring‘.
Por otro lado, ha destacado el potencial que albergan las energías renovables. Andalucía, que ya ha superado los 17.000 megavatios de potencia instalada, debe exprimir, desde su punto de vista, el bajo coste de esta energía limpia para «atraer industrias que tienen uso intensivo de energía». Mediante este modelo de «power sharing», ha señalado, se facilitaría la ansiada reindustrialización.
Además, ha instado a enfocar los esfuerzos institucionales y privados en «atraer y crear proyectos de mayor tamaño y más productivos», ya que es la herramienta fundamental para subsanar los problemas operativos e impulsar la economía.