Agbar reorganiza la estructura del grupo en Barcelona

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Los movimientos de trabajadores entre filiales han desencadenado un conflicto laboral que ya acumula seis querellas en los juzgados

Ángel Simón, presidente de Agbar

01 de noviembre de 2011 (21:01 CET)

Aigües de Barcelona (Agbar) ha empezado una reorganización interna del grupo. El responsable de la compañía en el área metropolitana de Barcelona, Ignacio Escudero, explica a Economía Digital que se trata de una “revisión para conseguir una estructura más eficiente y efectiva”. Asimismo, ha reconocido que la hoja de ruta tiene como objetivo “llevar a los trabajadores de áreas dispersas por el territorio hacía el mismo paraguas, el grupo Agbar”.

El gran problema de la centralización es que no ha sido comunicada a los sindicatos. El comité de empresa está en pie de guerra y ha salido a la calle para denunciar los primeros movimientos de empleados de una sociedad hacia la casa madre. Según ha corroborado el delegado sindical de CCOO en la compañía y secretario general del sector del agua, Francesc García, la reestructuración “es incompatible con los acuerdos del ERE”, firmados en verano de 2010 y por el que se redujo la plantilla en 194 puestos.

“Los movimientos empresariales no están exentos de polémica”, justifica Escudero. Pero también se muestran muy tranquilos en este punto: “No se perderá ningún empleo y no se realizará ninguna externalización. Sólo hemos empezado un proceso en pro de la subsistencia de la compañía”. Aunque aseguran que, por ahora, no hay problemas de caja.

Procesos judiciales


El esquema final del Ángel Simón, presidente del grupo, es que continúen Agbar y las sociedades más grandes, tal como explican desde su entorno. En octubre ya han empezado a reorganizar el grupo y 27 empleados han sido cambiados de sociedad “manteniendo la antigüedad y los condiciones laborales”, afirma Escudero.

El comité de empresa ha respondido a estos cambios con 11 demandas judiciales. Por el momento ya han presentado seis querellas en los juzgados de Barcelona. Según cuentan, no se les ha tocado el sueldo pero sí la categoría laboral para equiparar las condiciones de los convenios, distintos en cada sociedad del grupo de aguas.

Asimismo, aseguran que habrá más movilizaciones hasta conocer qué hay detrás de la reestructuración. Desde el otro lado, aseguran que algunos de estos 27 empleados incluso se han movido de empresa por petición propia.

Cúpula cerrada y amenaza de huelga

Este es el primer conflicto social que hay en Agbar tras los movimientos accionariales, que dejaron a Suez Environnement España como principal socio. A pesar de que se ha señalado a los franceses como culpables de presionar a Simón para obtener buenos resultados financieros, directivos y trabajadores reconocen que están lejos de la gestión diaria del grupo. Y es que el problema de Aigües de Barcelona es la poca información que los sindicalistas aseguran que tienen en sus manos.

Comentan que desde que se firmó el ERE, Simón no se ha sentado con ellos para explicar ningún plan ni proyecto del grupo. Todo se deriva hacia el departamento de Recursos Humanos. Incluso un directivo de segunda fila al ser preguntado por este medio reconoció que la cúpula está cerrada y la información les llega con cuentagotas. “Si quieres saber algo, pregúntaselo directamente a ellos”.

Los portavoces oficiales lanzan balones fuera. “[El cierre de la cúpula] es sólo una percepción. Se da información de todo lo que es necesario y no perjudica a la estrategia empresarial, como en cualquier otra compañía”, declara el responsable del Área Metropolitana.

Pero el malestar de la masa laboral sigue creciendo. Incluso en algunas reuniones los asistentes aseguran que se ha llegado a poner encima de la mesa la huelga de servicio de agua. Una medida que, de llevarse a cabo, dejaría en mala posición la gestión de Simón. Sobre todo en un momento en el que, a pesar de la crisis, Agbar no prevé dejar los números verdes.
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