Álvarez convierte a la UGT en una copia de la CEOE

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El que ha sido secretario general del sindicato en Cataluña durante 26 años se va a Madrid dejando a su elegido como presidente, sin funciones pero con ganas de mandar

Xavier Alegret

Camil Ros, nuevo secretario general de la UGT de Catalunya, Matías Carnero, presidente del sindicato, y Josep María Álvarez, secretario general saliente / UGT
Camil Ros, nuevo secretario general de la UGT de Catalunya, Matías Carnero, presidente del sindicato, y Josep María Álvarez, secretario general saliente / UGT

Barcelona, 09 de abril de 2016 (01:00 CET)

La UGT de Catalunya ha culminado este viernes su transformación. Tras 26 años de un único liderazgo, ejercido sin fisuras por el carismático Josep Maria (Pepe) Álvarez, su marcha a Madrid –fue elegido hace menos de un mes como secretario general del sindicato a nivel nacional– y la imposibilidad de encontrar un solo candidato de consenso ha dado lugar a una cúpula con bicefalia que podría ser tricefalia si se replica el modelo CEOE-Foment. Por ahora lo están calcando.

Camil Ros ha sido elegido como nuevo secretario general de la UGT catalana, pero por primera vez, éste no será el máximo cargo de la organización. Ros compartirá liderazgo con Matías Carnero. El presidente del comité de empresa de Seat fue señalado por Álvarez como su sucesor, pero dio un paso atrás para, finalmente, aceptar un nuevo cargo: el de presidente.

El reparto de funciones

Todavía está por ver cómo se repartirán las funciones el secretario general y el presidente. En principio, parece que el papel más ejecutivo lo tendrá Ros, sobretodo en el ámbito institucional. Le acompañarán los dos vicesecretarios generales, Laura Pelay (área externa) y Jordi Camallonga (área interna), que estarán encima en el día a día del sindicato.  

Camil Ros tiene más experiencia que Carnero en el funcionamiento del sindicato y en la política institucional. Además, tendrá dedicación exclusiva, mientras que el ya presidente de la UGT catalana continuará con la presidencia del comité de empresa Seat, lo que le dejará menos tiempo para dedicarse a la organización.   

Sin embargo, Carnero ya ha avisado que no ha aceptado el cargo para ser un "florero". "Para eso no vengo", exclamó con decisión el líder sindical de Seat en una entrevista hace pocas semanas. Su papel será más el de pisar las empresas, apuntan desde la UGT. Otras fuentes sindicales valoran que el reparto de poderes dependerá de las ganas de mandar, y de protagonismo, que tenga Carnero.  

El pegamento del sindicato

Carnero era el pegamento del sindicato. Su elección para formar esta extraña pareja vino motivada para buscar el consenso interno. El pasado independentista de Camil Ros despertaba muchos recelos, sobre todo en los sectores sindicalistas más relacionados con la industria, por lo que el tándem equilibraba las fuerzas.

La UGT siempre ha querido contentar "a todo el mundo", explican fuentes cercanas a la organización. Sumó a gente de CiU, como la actual portavoz del Govern, Neus Munté, del PSC, como la diputada Eva Granados, o de ERC, como el propio Ros, que perteneció a las juventudes del partido en sus inicios en el activismo político y sindical. "Hacer un equilibrio de todos los sectores es complicado. Poner a Matías es por los orígenes de Camil", dice la misma fuente.

Pero también hay otro factor. Muchos ven a Carnero como el ojito derecho de Pepe Álvarez. De origen humilde, trabajador de la industria, desde muy joven se interesó por el sindicalismo. En 2009, sin haber estado en la cúpula de la UGT, Álvarez lo nombró secretario adjunto a la Secretaría General, y en 2013, secretario general adjunto. Entre un nombramiento y otro, Pepe le empujó públicamente a sustituirle, pero Carnero no dio el paso que su jefe le pedía, aunque finalmente ha aceptado este nuevo cargo.

Tras los pasos de Rosell  

Dejando esta bicefalia se ha ido Álvarez hacia Madrid como se fue su némesis, Joan Rosell, en 2010. El actual presidente de la CEOE presidía la patronal catalana, Foment del Treball, cuando decidió dar el salto a Madrid para sustituir al ya entonces desprestigiado Gerardo Díaz Ferrán. Por sorpresa para muchos, Rosell eligió a Joaquim Gay de Montellà en contra de las quinielas que hablaban de empresarios más conocidos.  

Además de a Gay de Montellà, un hombre de su confianza, como presidente, dejó a un gestor con experiencia en la secretaría general. Aunque sonaba para irse con Rosell a la CEOE, finalmente Joan Pujol se quedó como primer ejecutivo de la patronal catalana. Con Rosell en Madrid, Foment, una organización mucho más antigua que la CEOE, ha perdido autonomía.  

La última prueba es el documento de organización territorial aprobado el pasado lunes por la organización, que supedita la representación de las territoriales ante las instituciones a Foment en el ámbito catalán, y a la CEOE en el ámbito español.
 
"Ha hecho lo mismo", han apuntado fuentes cercanas a UGT sobre Álvarez. Coge las riendas del sindicato a nivel español, donde se vuelve a encontrar a Rosell, y en Cataluña deja a un presidente de su confianza y a un secretario general con experiencia. La incógnita, además de quien terminará mandando en la UGT catalana, es si perderá autonomía.
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