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La Audiencia Nacional rechazó el pedido de la defensa y considera que el presidente del Barça ha tenido responsabilidad en el fichaje del jugador

Economía Digital

El presidente del Barça Josep Maria Bartomeu será juzgado por el caso Neymar. EFE/Archivo

Barcelona, 27 de abril de 2017 (18:02 CET)

El presidente del Barça, Josep Maria Bartomeu, se sentará en el banquillo por un presunto delito de corrupción entre particulares, después de que la Audiencia Nacional haya confirmado su procesamiento por irregularidades en el fichaje del jugador Neymar da Silva.

La sección cuarta de la Sala de lo Penal rechazó el argumento de la defensa de Bartomeu para evitar su procesamiento, al entender que hay indicios de que se cometiera ese delito. Según los magistrados, los acuerdos en 2011 entre el Barça y Neymar para contratarle desde el Santos alteraron "el libre mercado de fichajes de futbolistas, al impedir que el jugador entrase en el mercado conforme a las reglas de la libre competencia".

Según la sala, Bartomeu tuvo responsabilidades en la operación porque en ese momento era vicepresidente del Barcelona, con responsabilidades directivas en el ámbito deportivo al mismo nivel que el entonces presidente, Sandro Rosell. En el auto, se recuerda que ambos participaron en los contratos supuestamente fraudulentos de 2011 para negociar el traspaso, que se produjo finalmente en 2014.

La justicia sostiene que Bartomeu y Rosell no informaron de los acuerdos a la directiva del Barça, ni tampoco al Santos y al fondo DIS, que contaba con el 40% de los derechos de Neymar. Esta entidad presentó la querella porque considera que fue perjudicada al no cobrar el dinero pactado por el traspaso.

La justicia sostiene que Bartomeu y Rosell ocultaron información del traspaso

Además del actual presidente y el ex directivo, en la causa también están procesados el propio Neymar da Silva y el FC Barcelona como persona jurídica, además de la madre del jugador, Nadine Gonçalves, la empresa familiar N&N y el Santos.

La Audiencia Nacional recuerda que el fichaje se pactó con Neymar y con la empresa familiar N&N (que tenía al 50 % con sus padres y ostentaba los derechos económicos de Neymar) en dos contratos de noviembre y diciembre de 2011, que, bajo la simulación de otros conceptos, en realidad perseguían cerrar el traspaso en 2014, cuando Neymar ya tendría la condición de "free agent" y no estaría sujeto a los derechos de DIS.

Así, acordaron el fichaje por 40 millones de euros en un contrato y en otro un "préstamo" ficticio de 10 millones más a N&N, que en realidad, dice el auto, respondía a "un pago parcial de la transferencia del jugador". Por ello, la sala ratifica que hay indicios de un delito de corrupción entre particulares porque el Santos desconocía el acuerdo, ya que ni Neymar ni el Barcelona se lo comunicaron y la mercantil DIS "tampoco conoció el traspaso pactado".

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