Catalunya y Valencia, a la greña por el comercio chino

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Los polígonos de Fuenlabrada y Manises reciben nuevos negocios mientras otros, como Badalona, mueven sus comercios. La normativa para los mayoristas se endurece en contra de la competencia desleal

Una tienda de juguetes

17 de febrero de 2012 (19:47 CET)

La comunidad china en España, con 167.132 habitantes, es una de las más relevantes con gran presencia en diferentes ámbitos empresariales como la restauración y los servicios. Sus comercios imperan en fuertes polígonos industriales del país. Entre los centros comerciales chinos más grandes se encuentra el de Cobo Calleja en Fuenlabrada (Madrid). Con un total de 800 empresas, cerca de 377 comercios mayoristas son propiedad de ciudadanos asiáticos y generan directamente 3.000 puestos de trabajo.

Son negocios al alza que han aumentado en número gracias a un proyecto urbanístico del ayuntamiento, en el que se han invertido 62 millones, centrado en la construcción de 80 naves de 300 metros cuadrados que ya ofrecen sus servicios. Asimismo, se dedicarán cerca de cinco millones más para otros 17 espacios con el fin de satisfacer la demanda asiática. “Es el polígono chino más grande de España y uno de los tres más grandes de Europa”, en palabras del director de Industria de Fuenlabrada, Andrés de las Alas. “Tiene más actividad que cualquier otro de Madrid”, insiste.

Desde que llegaron las primeras empresas chinas a este núcleo comercial en 1997, el número de comerciantes ha crecido con un especial repunte entre 2000 y 2007. “Ahora siguen llegando pero a un ritmo más lento”, subraya.

Reactivar zonas industriales en desuso


La migración de los comerciantes chinos se ha notado, sobre todo, en el polígono junto al aeropuerto valenciano de Manises. En concreto, en los últimos cinco meses más de una veintena de comercios se han trasladado a las naves vacías de la zona. “Lo que se pretende es crear un foco de atracción para los compradores de las áreas circundantes y de otras comunidades cercanas”, según ha señalado a Economía Digital la portavoz de la Asociación de Comerciantes Chinos de la Comunitat, Cristina Vázquez.

Estos establecimientos se concentraban anteriormente en el barrio Ruzafa de Valencia. Ahora, ya hay “más de 200” asentados entre los dos polígonos industriales de Manises, el de La Cova y el del aeropuerto, según Vázquez. Unos espacios dedicados a la venta al por mayor que comercializan principalmente textil y calzado.

Sin embargo, nunca llueve a gusto de todos y la oleada de nuevos comercios ha motivado algunas quejas de otros comerciantes minoristas que exigen una mayor regulación para evitar la competencia desleal. El Ayuntamiento de Manises ha aprobado una normativa en la que detalla con exactitud las condiciones que se deben cumplir para cada tipo de negocio. “La policía inspecciona la apertura de comercios al por mayor y si se incumple la normativa urbanística se informa directamente a la consejería de Valencia”, asegura la técnica de comercio del Ayuntamiento de Manises, Cristina Oliete.

Recurrir a otros polígonos

Sin embargo, al crecimiento de unos le sigue el estancamiento de otros. El polígono industrial de Badalona, Grand Land, referente en las grandes superficies asiáticas, ha perdido algunos comerciantes que han huído a Madrid y Valencia, según el presidente de la unión de asociaciones chinas en España, Lam Chuen Ping.

El motivo que le atribuyen los comerciantes de la zona es el problema que sufren desde hace años con los retrasos en la aduana del puerto de Barcelona, que puede alargarse varios meses en algunos casos. Un tiempo que se recorta en otros cluster españoles, como el madrileño o el levantino, con una semana de media en la recepción de mercancías. Estos plazos permiten a estas mini ciudades asiáticas capear el temporal que amenaza al sector.
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