Los Polanco echan a Cebrián tras recuperar el control de PRISA. Juan Luis Cebrián, presidente de Prisa, en la junta de accionistas de 2017. EFE

Cebrián cede ante los accionistas críticos de Prisa para salvarse

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Juan Luis Cebrián nombra consejero delegado a Manuel Mirat, el hombre que querían los accionistas rebeldes de Prisa

Economía Digital

Los Polanco echan a Cebrián tras recuperar el control de PRISA. Juan Luis Cebrián, presidente de Prisa, en la junta de accionistas de 2017. EFE

Barcelona, 30 de junio de 2017 (14:07 CET)

La guerra entre Juan Luis Cebrián, presidente de Prisa, y los accionistas rebeldes de la compañía ha vivido este viernes una nueva batalla que ha terminado en tablas. Ambas partes han logrado parcialmente su objetivo, aunque han tenido que ceder. Se pospone sine die, pues, la paz accionarial en el que fuera el mayor imperio de la comunicación de España.

Cebrián ha cedido y ha nombrado a Manuel Mirat, hasta ahora consejero delegado de Prisa Noticias, como consejero delegado del grupo. Ocupará el cargo a partir de septiembre, cuando José Luis Sainz, el actual consejero delegado de Prisa, hará las maletas. Cebrián ha colocado al candidato de los rebeldes, pero ha logrado salir vivo de la junta de accionistas de la compañía.

Mirat es el hombre de la banca y los principales accionistas del grupo para controlar a Cebrián, y desde su nuevo cargo gana en responsabilidad y podrá vigilar más de cerca al presidente de Prisa. Con esta cesión ante los rebeldes, Cebrián ha logrado poder seguir como presidente, aunque no se sabe hasta cuándo aguantará. Lo que sí parece claro es que ahora tendrá menos poder y, sobre todo, estará más fiscalizado.

Manuel Mirat, nuevo CEO de Prisa, es el hombre que querían los rebeldes para controlar a Cebrián

Amber, HSBC, Caixabank y Santander forman el grupo de accionistas contrarios a Cebrián. Con su fuerza, que supera conjuntamente el 38% de Prisa, querían apartar al que fuera sucesor de Polanco. Cebrián ha aguantado, pero al menos han logrado el objetivo de restarle poder y de poner a Mirat tomando decisiones en el grupo y vigilando sus movimientos.

Estos accionistas hace años que reclaman cambios ante la mala situación financiera del grupo. Prisa perdió 67,9 millones en 2016, cuando ingresó 1.358 millones, un 1,2% menos. Su deuda roza los 1.500 millones, y necesita casi mil millones en un año para pagar los vencimientos. La compañía intentó atajar esta situación con la venta de Santillana, pero encalló por las bajas ofertas recibidas. Ahora lo intenta con la venta de Media Capital, que está negociando.

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