David Saluda a Jordi Pujol y Artur Mas en el congreso de Convergència de 2008. Ha pinchado en el mundo de la empresa pero mantiene su influencia sobre Mas. /EFE/Toni Albir

David Madí: la caída a los infiernos del hombre de Mas en el IBEX

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David Madí, imputado, pierde todas las sillas que ostentaba en multinacionales y ya solo conserva sus puestos en entidades culturales y públicas

Josep Maria Casas

Economía Digital

David Saluda a Jordi Pujol y Artur Mas en el congreso de Convergència de 2008. Ha pinchado en el mundo de la empresa pero mantiene su influencia sobre Mas. /EFE/Toni Albir

Barcelona, 28 de diciembre de 2017 (04:55 CET)

David Madí ha quedado fuera del mundo de la gran empresa. Applus+ acaba de prescindir de sus servicios como asesor y vicepresidente senior. Endesa suprimió el pasado julio el consejo asesor para Cataluña del que era presidente. Hace cuatro años, también cayó de Deloitte. Por lo que al sector privado se refiere, sólo mantiene los puestos en sus propias empresas: la consultora Nubul Consulting y una serie de sociedades de cartera e inversión de las que es administrador único.

En un comunicado, Applus+ precisa que el cese de Madí se ha producido de común acuerdo. Casualidad o no, esta decisión llega después de que un juez de Barcelona decretase en su contra apertura de juicio oral por un supuesto caso de facturas falsas. La fiscalía ha pedido para él una pena de dos años de cárcel, mientras que la abogacía del Estado la amplía a dos años y tres meses.

Madí irá a juicio junto a otros seis acusados. Las acusaciones mantienen que dos de sus empresas, Iki Cat XXI y Nubul Consulting, emitieron supuestas facturas falsas a favor de un productor audiovisual. Madí niega las acusaciones. Ha asegurado públicamente que los servicios prestados son reales y que los declaró a Hacienda.

Madí fue el director de la campaña electoral que llevó a Artur Mas a la presidencia de la Generalitat en 2011 y, con anterioridad, también fue alto cargo del gobierno de Jordi Pujol. Cuando dejó la política para dedicarse a los negocios, el propio Mas lo definió como el “colaborador más próximo, más valioso y más querido”. Durante años ha pasado por ser el hombre de Mas en el mundo de la gran empresa.

El entono de Artur Mas sigue contando con el ‘estratega independentista’ David Madí

En círculos del Pdecat se apunta que después de “desvincularse” de las grandes empresas volverá a la política. Sin embargo, Madí tiene numerosísimos detractores entre los independentistas, no sólo en ERC sino también en el Pdecat, heredera de la Convergència de la que fue secretario de comunicación y estrategia hasta que Mas conquistó la Generalitat.

Madí formó parte del sanedrín que guió al anterior gobierno de Carles Puigdemont por la ruta independentista. La estrategia fracasó. Si un nuevo gobierno de la Generalitat de cariz independentista intenta recuperarle, puede encontrarse con oposición dentro de sus propias filas porque desde diversos sectores se le vincula con la vieja Convergència de Pujol y Mas. Su influencia política proviene precisamente de su relación con el presidente del Pdecat.

En agosto pasado, Madí también abandonó el consejo asesor de Foment del Treball, la patronal catalana que preside Joaquim Gay de Montellà. Ocupaba este puesto en representación de Endesa. Cuando quedó apeado de la compañía energética, se fue de Foment por propia decisión. Nadie le pidió que se fuese.

David Madí: fracasa en la gran empresa pero se asienta en el mundo de la cultura catalana

En la actualidad, Madí forma parte del consejo de administración o de la junta directiva de cuatro destacadas entidades culturales catalanas: el Teatre Nacional de Catalunya, el Palau de la Música, el Gran Teatre del Liceu y el Museu Picasso. Ha pinchado en la empresa y en la política, pero se ha asentado como un hombre de empresas culturales. Precisamente, entró en el consejo de administración del TNC a propuesta del anterior gobierno de Puigdemont.

También preside la Fundación Casa Cresques, autodenominada Jewish-catalan-hub, dedicada al fomento de las relaciones entre Cataluña e Israel. Esta entidad privada fue fundada por la Generalitat y por la Fundación Baruch Spinoza

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