Divorcio sindical en Unipost

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CCOO y CGT se desvinculan de UGT y USO que sí aceptarán una rebaja salarial ante los problemas de liquidez de la compañía

15 de febrero de 2014 (19:57 CET)

La empresa Unipost está fragmentada. La compañía de servicios postales no pasa por su mejor momento económico, ni tampoco laboral. Ante la falta de liquidez, asumida y confesada por la dirección, la firma ha propuesto un ajuste salarial y la salida de algunos trabajadores para seguir con la actividad. Pero no todos están de acuerdo. Mientras algunos sindicatos como UGT y USO ceden a la última propuesta de la compañía, otros como CCOO y CGT se reafirman en su rechazo al plan presentado.

UGT y USO han firmado un preacuerdo con la empresa que fija una reducción salarial del 7% --que se añade al ajuste del 10% que ya ha sufrido la plantilla-- y del 12% en los complementos personales, así como la apertura de un proceso de negociación sobre el excedente de plantilla al que hace referencia la multinacional.

Posturas enfrontadas

Este principio de acuerdo esta previsto que se confirme el próximo lunes, para cuando volverán a ratificar su negativa el resto de sindicatos.

“Con las nuevas medidas que se aplicarán algunos trabajadores cobrarán por debajo del salario mínimo interprofesional. Además, dentro de UGT hay gente que tampoco está a favor de estos recortes”, lamentan fuentes de Comisiones Obreras. En la misma línea se manifiesta CGT. “Nos negamos a participar de este pasteleo que significa la hipoteca de los salarios de los trabajadores”, subrayan.

Por su parte UGT se defiende alegando que “el acuerdo se suscribe ante la necesidad de adecuar los costes salariales al escenario actual de ingresos de la compañía, con el objetivo de regularizar el desequilibrio económico actual existente”. Una postura que también comparte USO.

Aprobación de nuevos recortes


Con todo, la polémica esta servida, de nuevo, en el seno de Unipost. A comienzos de año, CGT convocaba una huelga indefinida ante las pretensiones de la empresa de acometer despidos, así como un nuevo adelgazamiento de las nóminas. Los paros llegaron a su fin, los accionistas --con la familia Raventós, dueña de Codorníu, y el grupo Deutsche Post a la cabeza-- inyectaron tres millones de euros para sobrevivir y los mediadores en el conflicto laboral tumbaban el ajuste salarial del 10% que quería la empresa.

Todo ello obligaba a la dirección de Unipost a volver a sentarse con los representantes sindicales con el fin de acercar posturas para seguir adelante. Tras un encuentro el pasado 7 de febrero parece que este momento está, cada vez, más cerca.

De no producirse ningún cambio de última hora y si finalmente UGT y USO aceptan la última oferta de la compañía, una nueva revisión, a la baja, se producirá en las nóminas de la plantilla de Unipost que conforman más de 2.000 empleados.
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