DIA asusta a los inversores: no ven claro su futuro. En la imagen, Ricardo Currás, consejero delegado de DIA.

El frenazo de franquicias descalabra el sistema piramidal de DIA

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Los supermercados DIA muestran síntomas de fatiga justo cuando se desploma la captación de franquiciados

David Placer

Economía Digital

DIA asusta a los inversores: no ven claro su futuro. En la imagen, Ricardo Currás, consejero delegado de DIA.

Madrid, 12 de mayo de 2018 (04:55 CET)

Una pirámide de papel se desmorona en los supermercados DIA. Los años en los que las tiendas de la cadena abrían en cada esquina, las ventas y beneficios subían la espuma. Pero con la quiebra de decenas de establecimientos, víctimas de una expansión rápida y ambiciosa, y las mayores dificultades para encontrar nuevos franquiciados, las cuentas de DIA se descalabran.  

La compañía ya no puede abrir nuevos establecimientos con el ritmo habitual en los últimos cinco años. Y a pesar de sigue inaugurando nuevos negocios, las tiendas quebradas ya superan a las abiertas. Así, el número de establecimientos DIA ha caído desde las 4.941 en 2015 hasta los 4.713 el año pasado, según los resultados publicados por la empresa.

Hasta hace pocos años, las franquicias de DIA crecían el 20%. Hoy, ese crecimiento es, a duras penas, del 1% interanual. “DIA vivió durante muchos años del dinero que le entraba por los franquiciados. Te obligaban a comprar género aunque no lo necesitaras y no lo vendieras. Hacían los pedidos automáticos y te colocaban la mercancía que ellos querían. Por eso aumentaban las ventas”, explica Alberto Rodríguez, integrante de la asociación de franquiciados quebrados de DIA, Asafras.

“En los últimos años han dado ayudas a los franquiciados con dificultades para evitar las quiebras. Les garantizaban unos 3.000 euros de margen al mes, una cantidad mínima para que el franquiciado obtuviese, al menos, unos 900 euros como salario. Pero ahora, no pueden mantener esas ayudas”, añade.

Señales de alarma

El máximo responsable de la expansión de franquicias, Miguel Guinea Valle, fue desterrado a un cargo de segunda posición en Portugal. Ahora, la compañía ya no puede abrir tiendas con dinero ajeno con la velocidad en que lo hacía hace cuatro años.

“En la zona de Asturias han dejado de franquiciar desde hace varios meses”, explica un extrabajador de la compañía. “Es más difícil porque los franquiciados quebrados han hecho mucho ruido y la gente va con más cautela y hace más preguntas antes de invertir”, añade la misma fuente.

Los fondos que han apostado a la bajada de la acción de DIA (y que se están haciendo de oro con su descalabro) han mostrado particular interés en el esquema de franquiciados de DIA. Uno de los fondos estadounidenses ha enviado a un representante a entrevistarse con varios franquiciados en España. Con su caída, pueden ganar mucho dinero. 

“Siempre ha habido señales de alarma en el detalle de los resultados. Incluso en los años en los que las ventas y el beneficio subían. La cadena, por ejemplo, aumentaba en número de tiendas y superficie de ventas, pero perdía cuota de mercado. Eso evidenciaba que había una estructura con problemas”, explica un analista de un fondo de inversión bajista, con sede en Nueva York. 

Y esas señales se han convertido en realidad. DIA fue, junto con Eroski, la única cadena de supermercados en perder cuotael año pasado. Se trata de una caída de tres décimas, que en el negocio de la distribución se traduce en una caída millonaria de ingresos.

Los beneficios continúan en caída libre. La empresa ganó 227 millones en 2014. El año pasado, la cifra se redujo hasta los 109 millones. Y la sangría continúa. La compañía anunció este jueves un beneficio de 4,4 millones durante el prime trimestre, el 74% menos que el año anterior.

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