El futuro de La Seda, en manos del fondo 'buitre' Anchorage

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La cúpula intenta evitar el concurso de acreedores al que se verá abocado si no consigue renegociar un crédito sindicado de 230 millones de euros en una semana

Junta de accionistas de La Seda Barcelona de 2011

21 de febrero de 2013 (13:00 CET)

El futuro de La Seda de Barcelona está en manos de un fondo buitre: Anchorage Capital Partners. Los australianos lideran el crédito sindicado de 230 millones de euros que vence los próximos días. Si la química no consigue renegociar este montante, se verá abocada al concurso de acreedores. Y tiene poco tiempo de margen, hasta el próximo jueves.

El 28 de febrero La Seda publica los resultados del ejercicio 2012, que cerrará con unas pérdidas que superaran los 85 millones de euros según fuentes conocedoras de sus finanzas. Pero este balance sólo tendrá validez si se consigue un acuerdo con los acreedores. Concretamente, con el 75% de las entidades que participaron en un crédito firmado en 2006, ya que el documento se hizo con la legislación inglesa como base.

Si no consiguen el pacto con los acreedores, saldrá a la luz la deuda total del grupo. Alcanza los 600 millones de euros, según publica este jueves La Vanguardia. En este supuesto, el concurso voluntario sería cosa de horas.

Daños 'colaterales' del saneamiento de CAM

Anchorage se hizo con 100 millones de euros de los acreedores sin que la cúpula de La Seda tuviera constancia de la operación. De hecho, la compañía catalana ha sido una de las damnificadas colaterales del proceso de saneamiento de la CAM. Anchorage compró parte de la deuda que había adquirido en su día Morgan Stanley de la caja alicantina antes de integrarse en Banco Sabadell.

A partir de ese momento, los australianos se pusieron en contacto con más entidades españolas (la mayoría cajas) para quedarse con sus participaciones en este crédito sindicado, según fuentes conocedoras del proceso. Han tomado el liderazgo de la operación, seguido de Caixa Geral (el segundo accionista de la química, con el 14,7% del capital), el Institut Català de Finances (ICF), HSBC, Deutsche Bank, CatalunyaCaixa y varias entidades extranjeras.

Crédito sin garantías

La cúpula de La Seda, encabezada por Carlos Moreira, negocia con la banca desde el pasado septiembre. Por el momento no han llegado a un pacto, aunque los mismos interlocutores aseguran que Anchorage obtendría unos beneficios dudosos de la quiebra del grupo. Las participaciones en el crédito del fondo no están garantizadas, por lo que no serían acreedores privilegiados. Es decir, incluso podrían perder la inversión inicial.

El futuro de la compañía catalana tras la ansiada refinanciación parece más sencilla. De nuevo, el grupo portugués BA Vidrio ha decidido apostar por la química. Ha anunciado que suscribirá al 100% la ampliación de capital que necesita La Seda, que fracasó en julio. Significa inyectar 40 millones de euros para impulsar el plan de viabilidad del grupo y lanzar una OPA por el 100% del capital.

Sería la segunda vez que este grupo, que también preside Moreira, salve a la compañía catalana. En 2010 compró acciones por un valor de 65 millones de euros y, ahora, sus accionistas han decidido no tirar la toalla. El pasado sábado dieron luz verde a la nueva operación.
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