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El Consell de Gremis se afilia a Foment del Treball para aglutinar al comercio catalán un año después de que la mayor patronal del sector cayera en concurso

Xavier Alegret

Miquel Donnay, presidente del Consell de Gremis, a la derecha de Carles Puigdemont, en un acto institucional reciente en el Parlament. Foto: Consell de Gremis

Barcelona, 25 de julio de 2017 (05:55 CET)

Hace un año, la Confederació de Comerç de Catalunya (CCC), la patronal del comercio de referencia, presentó concurso de acreedores. En este tiempo, varias organizaciones han buscado la manera de llenar ese hueco, en especial Comertia y Cecot (a través de la nueva Retailcat) y Pimec. Foment del Treball planeó hacerlo a través de Fepime y naufragó, pero ahora ya ha encontrado la manera. Parece que Joaquim Gay de Montellà ya ha encontrado a su nuevo Miquel Àngel Fraile, la figura de referencia del comercio.

El Consell de Gremis de Comerç, Serveis i Turisme de Barcelona se ha asociado a Foment del Treball, según ha podido saber Economía Digital. Los gremios firmaron la semana pasada la adhesión a la patronal que preside Gay de Montellà y este martes tienen la primera reunión para empezar a trabajar conjuntamente y marcar la hoja de ruta para recuperar la hegemonía del comercio en Cataluña. Un proceso que liderará el presidente del Consell, Miquel Donnay, antes de retirarse, algo que tiene previsto hacer en 2018.

La intención de Donnay es “aglutinar” al comercio catalán, en aquellos aspectos en los que converja, para defender los intereses comunes. Para ello, tendrá contactos con Pimec Comerç y con Retailcat con el objetivo de poder llegar a acuerdos. De hecho, ya han tenido contactos, aunque eran previos a su entrada en Foment, en los que tanto Pimec como Retailcat intentaron atraer a los gremios a sus filas, como explicó este medio.

Miquel Donnay liderará la unión del comercio catalán desde Foment antes de retirarse

Desde el Consell de Gremis explicaron que quieren aglutinar no solo al comercio, sino al empresariado también en el ámbito del turismo y los servicios. Hay muchas coincidencias, como la lucha contra el top manta, la moratoria hotelera y la reducción del número de terrazas en Barcelona. En cambio, en otros, como los horarios comerciales o las rebajas, ya saben que no encontrarán consenso.

El Consell de Gremis no estaba asociado a Foment directamente pero sí que lo estuvo de forma indirecta a través de la Confederació de Comerç. Los gremios estuvieron afiliados a la CCC hasta que, en 2015, rompieron relaciones con Fraile, le echaron –también era secretario general del Consell– y abandonaron la CCC.

Entre la veintena de gremios del consejo, algunos ya estaban en Foment de forma individual, pero otros, como el de la restauración, los carniceros o los cerrajeros, son socios de Pimec. Entre los de Foment, se encuentra una de las claves: el de hoteles, representado por el omnipresente Joan Gaspart como vicepresidente del Consell de Gremis. Gaspart no ve con buenos ojos a Pimec y desconfía de Retailcat, por lo que remó desde el principio para que los gremios recalaran en Foment e intentaran el salto a primera patronal del comercio.

La batalla por el comercio catalán

La quiebra de la CCC, ahora en los juzgados y con Fraile en el punto de mira, dejó un hueco enorme en el sector comercial, tanto a nivel representativo como mediático. Fraile, con más de treinta años en la secretaría general de la Confederació, era la voz de los comerciantes catalanes en Foment, en la Confederación Española de Comercio (CEC), ante las administraciones y ante la prensa. Sin él ni la CCC, Pimec Comerç, la entidad más representativa del sector, ganaba peso. Para retener la hegemonía, Foment intentó crear Fepime Comerç, pero quedó en nada.

En esta Fepime Comerç, que inicialmente tenía que tener entidad propia, posteriormente se planteó como una sectorial y finalmente quedó olvidada, ya tenían que jugar un papel clave los gremios. En las primeras reuniones entre las antiguas sectoriales de la CCC, también estaba el Consell de Gremis, así como el Agrupament de Botiguers i Comerciants (ABC), como organizaciones de mayor entidad que debían liderar la iniciativa. Ninguna de las dos lo vio claro, por las posibles implicaciones legales de hacer una copia de la CCC, en concurso de acreedores, y no quisieron entrar, lo que arruinó el proyecto.

El Consell de Gremis quiere llegar a acuerdos con el resto de patronales en defensa del comercio

Tras el fracaso de Fepime Comerç, Foment quedó algo apartada en la batalla por los comerciantes mientras uno de sus principales socios, Cecot, se unía a Comertia y dos organizaciones de Barcelona para crear Retailcat, un lobby en la defensa de algunos intereses del comercio aupado por la Generalitat. Pimec, por su lado, iba ganando socios y cerró un acuerdo de colaboración con la ABC.

Mientras tanto, los gremios se dejaban querer: recibieron ofertas de Pimec Comerç y de Retailcat para unirse a ellos, pero en ambos casos no llevarían la voz cantante. En cambio, en Foment pueden ser la voz de los comerciantes, por lo que han optado por unirse a Gay de Montellà y seguir trabajando por la representatividad desde esta posición de fuerza. Ahora se reunirán con el resto de organizaciones para hacer propuestas de trabajar conjuntamente, pero podrán hacerlo exigiendo liderazgo.

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