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El comercio catalán se reorganiza a cámara lenta con Pimec y Retailcat en los dos extremos y el Consell de Gremis en medio, deshojando la margarita

Xavier Alegret

El presidente del Consell de Gremis de Barcelona, Miquel Donnay, tercero por la izquierda, quiere aglutinar al sector comercial a su alrededor

10 de julio de 2017 (05:55 CET)

Los gremios catalanes toman posiciones. El Consell de Gremis de Comerç, Serveis i Turisme de Barcelona no es solo comercio, pero es lo más parecido a lo que era la Confederació de Comerç de Catalunya (CCC). De hecho, fueron aliados y compartieron secretario general, el polémico Miquel Àngel Fraile. Ahora, un año después de la caída de la CCC y con el sector todavía en plena construcción, los gremios empiezan a moverse para ganar visibilidad.

En un escenario polarizado, Pimec y Retailcat están en los extremos y tiran para que el Consell, que está en medio, caiga de su lado. Sería lo que les daría el juego, set y partido, por lo que ambas partes lo han intentado, con reuniones y negociaciones que no han terminado de concretar una entente. Quizá porque ambas partes los quieren, los gremios quieren aglutinar… pero llevando ellos la voz (cantante) de los comerciantes. Quieren ocupar el espacio, representativo y mediático, de la CCC, pero no saben cómo.

Pimec y Retailcat intentan sumar a los gremios, pero tienen pretensiones más ambiciosas

La quiebra de la Confederació de Comerç dejó un gran vacío en el sector. Esta patronal, pese a no ser ya la que más asociados tenía, era la referencia en el comercio. Tanto de cara a las administraciones como a la opinión pública. Nadie en Barcelona escribía una línea de rebajas sin hablar con Fraile para recoger sus opiniones y previsiones. Y la CCC era la que representaba al comercio en Foment y al comercio catalán en la Confederación Española de Comercio (CEC) y, por ende, en la CEOE.

Pimec Comerç, la mayor patronal del sector, que preside Àlex Goñi, está intentando llenar este hueco, captando antiguos socios de la CCC. La Agrupació de Botiguers y Comerciants (ABC), presidida por Jordi Vilaprinyó, está haciendo lo propio, pero no tiene pretensiones de presencia mediática, además de que se trata de una entidad más pequeña. Ambas han llegado a un acuerdo de colaboración, para defender sus intereses comunes. Se trata básicamente de una alianza anti-Retailcat.

Retailcat está en el otro extremo de Pimec y la ABC, organizaciones con un perfil político bajo. Mientras éstas se iban posicionando, y Foment pinchaba en su intento de lanzar Fepime Comerç, nació Retailcat. Es la unión de Comertia, Cecot Comerç, Fundació Barcelona Comerç y Barcelona Oberta, y fue aupada por la Generalitat y su todavía directora de comercio, Muntsa Vilalta, con el objetivo de que se convierta en referente del sector y tenerla bajo su control. No se define como una patronal sino como un lobby en defensa de los intereses del comercio, y también busca nuevos asociados.

El Consell de Gremis pacta con Fraile y pasa al ataque

Mientras Pimec y Retailcat se pelean por crecer, y por la hegemonía, los gremios estaban callados. Se habían quedado en tierra de nadie y sus líos con Fraile les mantenían acongojados. Pero se pusieron a trabajar para resolver su conflicto con su exsecretario general, y de la CCC, como adelantó Economía Digital, y con este dolor de cabeza casi resuelto, ya miran objetivos más ambiciosos.

El Consell de Gremis ha sido cortejado por los dos lados, según han explicado varias fuentes patronales. Su propio presidente, Miquel Donnay, ha admitido contactos tanto con Retailcat y Pimec como con Foment. Mención aparte merece Foment: con la CCC en sus filas, Joaquim Gay de Montellà tenía al comercio controlado. Ahora lo tiene desperdigado y yéndose a otras patronales, como Pimec o la ABC. Para atajarlo, intentó crear una sectorial de Fepime dedicada al comercio, pero se ha quedado en nada. Sus integrantes serían básicamente los mismos de la CCC, por lo que tienen miedo de que los acreedores de la quebrada patronal vayan a por ellos si detectan que es una spin off de la CCC, y no dan el paso.

Pero volviendo a los gremios, en las últimas semanas han tenido reuniones con Retailcat y Pimec Comerç, pero no han fructificado. Ambas organizaciones tomaron la iniciativa, para que el Consell de Gremis se asociara con ellos. Retailcat es una suma de asociaciones, y les interesaba contar también con los gremios. Y con Pimec hablaban, y siguen hablando, de un acuerdo como el que tiene con la ABC, sin integración pero sí como una alianza para defender intereses comunes.

El Consell de Gremis quiere formar un gran bloque que sume a todo (o casi) el comercio catalán

Donnay explica la dificultad que tienen: “Yo tengo 30 gremios. Algunos están en Foment, otros en Pimec… es muy difícil que todos se pongan de acuerdo. Lo que sí podemos hacer son pactos puntuales con todos, aunque sea difícil, para ser un referente en el sector”. Por tanto, también quiere liderar el sector, aunque la fórmula no está clara. “Tenemos que formar un gran bloque. Si un solo bloque no puede ser, porque es muy difícil, un bloque lo más grande posible”.

El presidente de los gremios da en el clavo. No tiene armonía interna. Su vicepresidente, el omnipresente Joan Gaspart, no ve con buenos ojos a Pimec. No hay que olvidar que es un hombre de Foment. Y tampoco tiene sintonía con Retailcat, a los que ve como unos elitistas. En la reunión que tuvieron ambas partes, se las tuvo con su presidente, Joan Carles Calbet, porque las dos organizaciones querían que fuera la otra la que se sometiera.

Así las cosas, los gremios se inclinan por seguir en solitario intentando aglutinar. Si logran entenderse con Foment, a los que son cercanos aunque no están adheridos, lo tendrán más fácil, pero antes tiene que resolver su bicefalia. Así empezaría a aclararse el mapa patronal, convertido ahora en un puzle de mil piezas en manos de un párvulo.

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