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El juez admite a trámite la denuncia de siete centros de formación contra la antigua cúpula de la patronal catalana del comercio pero solo investiga a Fraile

Xavier Alegret

Miquel Àngel Fraile, exsecretario general de la Confederació de Comerç de Catalunya (CCC), imputado por la quiebra de la patronal, todavía no ha declarado.

Barcelona, 28 de junio de 2017 (12:15 CET)

La justicia ya investiga a Miquel Àngel Fraile, exsecretario general de la Confederació de Comerç de Catalunya (CCC), por la quiebra de la que era la patronal hegemónica del sector en Cataluña. Según ha podido saber Economía Digital, el titular del juzgado de instrucción número cuatro de Barcelona ha admitido a trámite la denuncia de siete centros de formación contra Fraile y la última cúpula de la CCC, aunque, por ahora, solo ha imputado a Fraile.

El juez ha abierto investigación contra Fraile por tres presuntos delitos: apropiación indebida, delito societario y falsedad en documento mercantil. La denuncia de los siete centros de formación, adelantada por este medio, atribuía hasta seis delitos contra 13 personas: la última cúpula de la patronal, encabezada por su presidenta, Rosa Eritja, así como Fraile y su mujer, Rosa María Serrano, exdirectora de formación de la CCC. Ambos habían sido despedidos por Eritja unos meses antes de que la organización presentara el concurso de liquidación.

Los centros de formación presentaron la denuncia tras constatar que habían desaparecido unos 1,6 millones de euros de su propiedad que la patronal guardaba en concepto de garantía. Fraile y Serrano exigían a los centros a los que contrataban la formación un porcentaje del curso, una vez realizado, como garantía por si la administración española o catalana detectaban irregularidades durante el proceso de auditoría del curso.

Este porcentaje, que llegó a variar entre el 5% y el 25% del coste total del curso, se depositaba en una cuenta de la CCC, con el compromiso de que, cuando el curso fuera totalmente aprobado, el dinero se devolvería a los centros de formación. Cuando saltó el escándalo del agujero en la Confederació, retenía 1,6 millones de las escuelas, como destapó este medio, y de cursos de hacía 12 años. Esta fue la primera sorpresa. La segunda, y mayor para los centros, llegó con el concurso, cuando el administrador constató que la cuenta estaba vacía.

El juez apunta a Fraile como único culpable (por ahora) de la quiebra de la Confederació de Comerç

Fue cuando vieron que su dinero había desaparecido cuando decidieron querellarse. Les ayudó que el administrador concursal, en su primer informe, destacaba que había indicios de una presunta trama piramidal con los fondos para formación. La CCC los habría utilizado para financiarse, y con los nuevos depósitos de garantía iba pagando a los centros los depósitos de cursos antiguos. La reducción del dinero público para formación habría derrumbado este castillo de naipes.

En el centro de la trama estaría, presuntamente, Miquel Àngel Fraile, secretario general de la organización desde su fundación, en 1985, hasta mayo de 2016, cuando fue fulminantemente despedido. Solo cuatro meses después, la CCC presentó el concurso de liquidación con un agujero de más de cinco millones de euros, que durante el concurso ha ascendido a seis al aflorar más acreedores. Parece que el juez también apunta a él como cerebro de la trama.

La querella se admitió a trámite a principios de junio y es solo contra Fraile, sin perjuicio de que durante la investigación puedan abrirse investigaciones contra otros de los querellados, según explicaron fuentes judiciales. También podrían extenderse a más delitos si hay indicios para ello. El juez todavía tiene que fijar las fechas para las vistas y no se prevé que haya interrogatorios hasta después de vacaciones. 

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