Cristina Álvarez (c), previsiblemente la futura presidenta de la Fundación Ramón Areces, y su primo, Dimas Gimeno (i), conversan con la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena. EFE

Gimeno y las Álvarez negocian la paz con acciones de El Corte Inglés

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El expresidente de El Corte Inglés ofrece retirar la ofensiva judicial a cambio de separar sus acciones de los grandes almacenes de la sociedad conjunta

Carles Huguet

Economía Digital

Cristina Álvarez (c), previsiblemente la futura presidenta de la Fundación Ramón Areces, y su primo, Dimas Gimeno (i), conversan con la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena. EFE

Barcelona, 20 de marzo de 2019 (04:55 CET)

Con la llegada de la primavera, el panorama judicial se calienta en El Corte Inglés. La guerra entre el expresidente Dimas Gimeno y el primer accionista de la compañía --sus primas, Marta y Cristina Álvarez-- terminó con varios frentes abiertos en los tribunales. Hoy, a apenas 24 horas de un juicio decisivo, ambos bandos negocian una paz que disiparía el panorama a cambio de que el sobrino de Isidoro Álvarez pudiera segregar sus acciones de los grandes almacenes.

Fuentes implicadas en las conversaciones, avanzadas por Hispanidad, explican a Economía Digital que los encuentros se produjeron a la espera de verse las caras en el juzgado de lo mercantil número 7 de Madrid por la reducción de capital de Cartera de Valores IASA --la patrimonial que ambos comparten-- con la que las hermanas obtuvieron 140 millones de euros en efectivo junto con otros activos.

Los dos hermanos del empresario denuncian que se trató de una operación hecha a las espaldas del resto de accionistas de la sociedad, que también vehicula la participación del 22% en El Corte Inglés.

Para evitar el enfrentamiento, Gimeno ofrece la retirada de la demanda así como del resto de procedimientos abiertos a cambio de una vieja aspiración suya y de su madre, María Antonia Álvarez: poder segregar sus acciones de El Corte Inglés que posee a través de IASA.

Gimeno quiere segregar su participación en IASA para controlar directamente su porcentaje de El Corte Inglés

La demanda obedece a que, al estar en inferioridad frente a sus primas, el expresidente de los grandes almacenes no puede tomar ninguna decisión con su paquete accionarial. Se limita a esperar los dividendos que las Álvarez decidan elevar.

Así, los equipos legales de ambos bandos trabajan a contrarreloj. "Mi sensación es que el día 21 habrá juicio y no se llegará a tiempo; quizás ahorre otros encuentros", explican las mismas voces.

Lo cierto es que las posturas todavía están alejadas. Mientras las hermanas Álvarez tratan de arreglar la tensión con dinero --menos del que pide su primo--, Gimeno quiere partir IASA para así pasar a controlar algo más del 7% de El Corte Inglés de forma directa.

La demanda, que le daría voto en la junta y le permitiría deshacerse del paquete accionarial en caso de estar interesado, todavía no fue contestada por Marta y Cristina, que sacan pecho tras las recientes victorias en los tribunales.

Las hermanas Álvarez ganaron en los juzgados pero mantienen el miedo

La semana pasada, el juzgado de lo mercantil número 2 de Madrid falló contra la demanda que María Antonia Álvarez había interpuesto para impugnar las cuentas de IASA de los ejercicios de 2015 y 2016 y de forma subsidiaria la condonación de un préstamo de 7 millones de euros de sus máximas accionistas.

Días antes, el juzgado de instrucción número 46 de Madrid sobreseyó la querella presentada por el propio Dimas Gimeno contra el exdirector de seguridad de El Corte Inglés, Juan Carlos Fernández-Cernuda; su madre, Clara María Concepción Hidago; y su socio Joaquín Domingo Martorell por presuntos delitos de corrupción y administración desleal.

Pero a pesar de ambas victorias, las hermanas Álvarez tienen especial temor al procedimiento que cuestiona la legalidad de su adopción por parte de Isidoro Álvarez. La causa se encuentra en el juzgado de primera instancia número 10 de Madrid y fue admitida a trámite en octubre.

De prosperar la impugnación, existe la posibilidad de que Marta y Cristina Álvarez tuvieran que renunciar a la herencia percibida —que es a título nominal— debido a la elevada presión fiscal que tendrían que soportar y que, en consecuencia, la herencia acabara en manos de la madre de las hermanas Álvarez, María José Guil.

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