José Luis Capita, la tercera ‘pata’ del ‘clan Valdemoro’

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Desde hace 25 años es la mano derecha de David Marjaliza, el conseguidor de la ‘operación Púnica’, en el medio centenar de sociedades que ambos gestionan

La Guardia Civil registran las dependencias del Ayuntamiento de Collado Villalba | EFE

29 de octubre de 2014 (19:53 CET)

Muchos se han extrañado esta semana en Valdemoro y Pinto de que entre los 35 detenidos y otros 16 imputados de la Operación Púnica no se encuentre el empresario José Luis Capita Gallardo, la tercera pata del clan Valdemoro, junto a Francisco Granados y David Marjaliza.

Ambos, Marjaliza y Capita, llevan siendo socios en casi medio centenar de empresas desde hace más de 25 años, desde los tiempos, a finales de los ochenta del pasado siglo, en que Capita montara su primer negocio en Valdemoro, el Discobar Plaza, donde aquellos amigos veinteañeros empezaron sus respectivas carreras profesionales y políticas, permanentemente ligadas durante todos estos años.

De la escasez a la abundancia

“En el umbral de los veinte me asocio con un amigo y montamos un negocio de hostelería. Venía de un mundo de escasez y ya empecé a manejar, y a lo largo de diez años me voy acomodando a una vida intensa”, comentaba hace unos años en su calidad de patrono de la Fundación Ananta, constituida en 2004 sobre la base de que el “dinero bien canalizado tiene además poder espiritual”, apunta la Fundación en su página web.

Al margen de este apartado trascendental de su vida, Capita ha sido y sigue siendo pieza clave en el entramado de empresas que tiene a David Marjaliza como referente principal. La mayoría de estas sociedades tienen un hilo conductor que se inicia en las oficinas de la calle Poeta José Hierro, en Pinto, en marzo de 1999, dos meses antes de que Granados se convirtiera en alcalde de Valdemoro.

El hilo conductor de TPC en Pinto

En esa fecha ambos constituyen TPC Gestiones Consulting Inmobiliaria, la inicial agencia inmobiliaria de barrio que fue creciendo en los municipios del sur de la Comunidad en los albores del boom inmobiliario, hasta convertirse, gracias a los buenos contactos entre los responsables municipales de la zona, tanto del PSOE como del PP, en todo un referente en lo que a recalificaciones urbanísticas se refiere.

Un repaso a las decenas de sociedades en las que Marjaliza y Capita están presentes sirve para comprobar cómo todos los movimientos registrales y notariales que ambos realizan lo hacen siempre en la misma fecha, tanto a nivel de nombramientos como de ceses.

Manejos empresariales

En 2006, ya en el punto álgido de la burbuja inmobiliaria, deciden pasar a un segundo plano en TPC, aunque solo de manera aparente. Colocan como socio único de la inmobiliaria a Estudio de Patrimonios y Gestión, otra sociedad ubicada en la misma sede de Pinto, que tiene como presidente a Devadai, la sociedad en la que Capita figura como socio único desde su constitución en el año 2000. Marjaliza lo hace en la nueva empresa como consejero y secretario a través de su sociedad Arauna Corporación y Consulting.

Doble papel de Granados y sus amigos

Así pues, mientras Francisco Granados, el amigo famoso transitaba con éxito por la política, primero en la alcaldía de Valdemoro y luego tanto en la Comunidad de Madrid --donde entre 2003 y 2011 fue primero consejero de Transportes y, después, entre 2008 y 2011-- como en el PP madrileño, del que fue secretario general durante ocho años, hasta que Esperanza Aguirre lo destituyó en 2011, sus amigos de toda la vida constituían sociedades de manera voraz y se cesaban y autonombraban en muchas de ellas para tratar de quedar en un segundo plano, aunque seguían siendo sus principales responsables.

La caída en desgracia de Granados en la política, en 2011, supuso todo un mazazo inicial, aunque, a la vista de la trama por la que esta semana han sido detenidos Granados y Marjaliza, parece ser que enseguida retomaron la lucrativa actividad de obtener cuantiosas comisiones por la intermediación en la adjudicación de contratos públicos.

Marjaliza intuía algo

En esta última etapa, ya cuando Marjaliza intuía o sabía que estaba siendo investigado, involucró en el tema a Antonio Serrano Soldado, un abogado que también ha sido detenido.

Serrano había sido concejal de Valdemoro durante más de una década y director general de TPC entre 2007 y 2009, para dedicarse posteriormente a la abogacía de manera particular. Pero hace un año, Marjaliza le convenció para que se convirtiera en cabeza visible, como socio y administrador único, de algunas de sus sociedades. Así lo hizo, poniendo en el disparadero a su sociedad YSoldado Consultores y a él en la cárcel.
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