La Oficina Antifraude europea investiga a Volkswagen por el fraude de las emisiones

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La OLAF trata de probar si el grupo VW desvió fondos comunitarios para I D

Varios vehículos Golf, uno de los modelos afectados por el parón de la producción / Reuters

en Barcelona, 16 de diciembre de 2015 (09:52 CET)

A Volkswagen se le acumulan las investigaciones. La Oficina Antifraude de la Unión Europea (OLAF) ha abierto una investigación contra el fabricante de vehículos VW a raíz del escándalo de la manipulación de las emisiones de gases contaminantes, según publica hoy el diario Süddeutsche Zeitung.

Un portavoz de antifraude confirmó a la publicación la puesta en marcha de esta investigación, que trata de probar si el mayor constructor de automóviles de Europa desvió fondos comunitarios para Investigación y Desarrollo –principalmente créditos del Banco Europeo de Inversiones (BEI)– hacia otras cuestiones.

Desde 1999, Volkswagen ha recibido líneas de financiación del BEI por un valor total de 4.600 millones de euros que, con unas condiciones muy favorables, pretendían fomentar el desarrollo de motores menos contaminantes. Según el rotativo alemán, la empresa alemana debe devolver al menos 1.800 millones de euros de esta suma al BEI, una entidad financiera de la UE. Volkswagen declinó comentar estas informaciones.

Presión sobre VW

La presión desde las instituciones comunitarias sobre el fabricante alemán no deja de crecer desde que salió a la luz su manipulación a gran escala de los valores de las emisiones de gases contaminantes en motores diésel.

Está previsto que el Parlamento Europeo (PE) debata este miércoles si pone en marcha una comisión de investigación sobre el asunto, como han exigido eurodiputados socialdemócratas, liberales y verdes en los últimos días.

Este lunes la comisión de Medioambiente del PE rechazó una nueva directiva comunitaria sobre emisiones de gases en vehículos –acordada por los 28 en octubre– por considerarla demasiado laxa en el nuevo contexto.

Volkswagen reconoció en octubre –tras una denuncia de la Agencia para la Protección del Medioambiente (EPA) de EEUU– que instaló en unos 9,5 millones de vehículos con motores diesel un software que detecta cuando el automóvil está en un banco de pruebas y ajusta las emisiones de gases contaminante NOx para cumplir con los máximos legales.

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