La OPEP y Putin aúpan a Imaz en Repsol con el crudo a 60 dólares

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El precio al que se enfila el barril, tras la decisión de no subir la producción o incluso rebajarla, coincide con el fijado por la petrolera en su plan estratégico para ser rentable

Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol

Madrid, 14 de octubre de 2016 (01:00 CET)

Aquella afirmación de hace justo un año del consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, en la presentación del plan estratégico 2016-2020, de que iban a gestionar el grupo, durante todo ese periodo, sobre la base de un precio inamovible del barril de crudo en 50 dólares, empieza a cobrar sentido.

Los que, aprovechando el recorrido a la baja del precio del crudo –en los tres meses posteriores a la presentación del plan el barril de Brent se desplomó un 40%, de 49 a 29 dólares– se apresuraron a dudar de que, incluso, se pudieran cumplir los objetivos del escenario ácido –con el barril a esos 50 dólares–, ven ahora cómo el precio del crudo no solo se ha estabilizado por encima de 50 dólares, sino que camina hacia los 60.

Lo hará si, como todo parece indicar, los países productores de la OPEP confirman, en la cumbre de Viena del próximo 30 de noviembre, la reducción de la producción a 32,5 millones de barriles diarios –uno menos de lo que se extrae ahora– para acabar así con el excedente actual del mercado.

Producir menos para ganar más

Una reducción, la avanzada por el cártel a finales de septiembre en la reunión informal celebrada en Argel, que también se ha visto refrendada por la intención de Rusia –país no integrante de la OPEP– de mantener, como ha señalado su presidente, Vladimir Putin, su producción en los actuales 11 millones de barriles diarios. En ambos casos buscan el mismo objetivo, producir menos, o lo mismo, para ganar más.

Para Repsol, que el precio del barril llegue a los 60 dólares resulta fundamental para cumplir con las previsiones de su plan. Era justo el nivel fijado por la multinacional petrolera para alcanzar el umbral de rentabilidad (breakeven) entre 2016 y 2017 y lograr flujo de caja después de percibir los dividendos del 30% de Gas Natural.

Dividendo minorado con la venta del 10% de Gas Natural

Una retribución que, no obstante, quedará algo minorada, a partir de ahora, tras la reciente venta del 10% de la gasista al fondo de inversión estadounidense Global Infraestructure Partners (GIP). En 2015, por su todavía 30% en Gas Natural, Repsol recibió una retribución de 300 millones de euros.

Desde la petrolera presidida por Antonio Brufau no quieren echar las campanas al vuelo sobre este aumento del precio del crudo, y siguen instalados a pies juntillas en lograr los objetivos del plan estratégico, incluido el de completar desinversiones por 6.200 millones de euros hasta 2020.

Desajuste en el calendario de desinversiones

Unas ventas cuyo calendario se ha visto alterado precisamente con la desinversión en Gas Natural. En principio, el plan contemplaba llevar a cabo esas desinversiones, a partes iguales, por unos 3.100 millones de euros entre 2016 y 2017, y la misma cantidad en los tres años posteriores, pero con la salida parcial en la gasista ya solo quedarían por vender activos no estratégicos por unos 1.500 millones en los próximos cuatro años, para los que ya no existe tanta premura.

Si ya con el crudo a 50 dólares, la petrolera confiaba en autofinanciar su plan, para llegar a obtener una caja final de 10.000 millones, a través de un flujo de caja operativo tras impuestos  de unos 32.000 millones de euros –con 5.000 millones de gastos financieros, 6.200 millones de desinversiones y un nivel de inversiones de unos 23.000 millones–, ahora, con el barril a 60 dólares, las perspectivas son todavía mejores.

3.000 millones menos de deuda en un año

Entre otras cosas, porque los gastos financieros cada vez resultan menores debido a esa rebaja sustancial de la deuda financiera, de los cerca de 14.000 millones de hace un año a los poco más de 11.000 millones en los que se mueve ahora.

Motivada básicamente por destinar a este fin casi la mitad de los 4.700 millones recabados con las desinversiones realizadas, pero también por la implementación de proyectos que, para el conjunto del año, está previsto que aporten más de 1.200 millones de euros.

Lejos todavía del escenario base

No obstante, todavía quedaría mucho camino por recorrer para alcanzar el objetivo contemplado en el escenario base del plan estratégico, de llegar a un ebitda de 11.500 millones, siempre que el precio del barril creciera de manera progresiva hasta superar los 90 dólares en 2020.

A nivel bursátil, Repsol también está viendo cómo el valor está registrando subidas notables en lo que va de año, ahora en el entorno del 25%. Tocaba fondo en 8 euros a mediados de enero y ahora roza los 13 euros, con analistas como el HSBC que, en su última recomendación, llevan el valor por encima de este umbral como precio objetivo
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