La plantilla de Correos reconoce que trabaja “mucho menos de lo que podría”

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El sindicato CSIF asegura que los 53.000 trabajadores no están a pleno rendimiento. El colectivo inicia este miércoles la negociación del nuevo convenio

Trabajadores de Correos protestan por los recortes.

25 de febrero de 2014 (21:16 CET)

La plantilla de Correos no trabaja a pleno rendimiento, según reconocen los representantes de la Central Sindical Independiente y de Funcionarios, CSIF. El declive del negocio de cartas, que sólo en 2012 cayó el 16%, y la automatización de los procesos han hecho que buena parte de los empleados trabajen por debajo de su capacidad, según el sindicato.

La declaración coincide con recientes protestas y paros en las delegaciones que se quejan de las jubilaciones y bajas no son cubiertas. Algunos carteros aseguran que cada vez tienen más área geográfica para cubrir y, por tanto, más trabajo. “Puede tratarse de un problema en zonas muy concretas, pero la realidad en el grupo es que la plantilla no funciona a pleno rendimiento. Trabajamos al 70% de nuestra capacidad. Ya nos gustaría estar saturados pero no es así”, explica Manuel González, representante sindical de CSIF.

2.000 trabajadores menos al año

En la mejor época de la empresa, en el año previo a la crisis, en 2007, la cifra de trabajadores de Correos rondaba los 67.000. Siete años después, la cifra ha bajado hasta los 53.000. Y la tendencia mantiene un descenso sostenido. Correos gestiona un profundo proceso de transformación hacia actividades más rentables como la entrega de paquetería, un sector donde han logrado importantes clientes como Amazon.com, pero asegura que su intención no es aplicar ningún Expediente de Regulación de Empleo. La compañía no niega la máxima: las sustituciones están suspendidas desde el inicio de la crisis y la pérdida de puestos de trabajo ha alcanzado los 2.000 al año. A este ritmo, en 10 años la empresa se habrá desecho de casi la mitad de la plantilla actual.

Además de la recesión de la economía nacional, la empresa afronta su crisis particular. El envío de cartas y postales no parece tener futuro y los salarios de las empresas de mensajería privada son mucho más bajos. “Ellos cobran sobre los 700-800 euros mensuales, mientras que nosotros somos mileuristas, es decir, unos privilegiados a ojos de muchos”, explica González.

El resultado es que las empresas privadas como la catalana Unipost suelen ganar los concursos por precio, aunque luego algunos servicios como las comunicaciones de los juzgados de la Comunidad de Madrid y las multas del Ayuntamiento de Madrid son traspasados de nuevo a Correos. Las empresas privadas tienen menos recursos y personal y no cumplen con las entregas.

Nuevo convenio

Los sindicatos inician este miércoles las negociaciones con la empresa para el nuevo convenio colectivo. Están convencidos de que lograrán un mínimo aumento salarial, un asunto que ya han debatido previamente con la empresa. No tienen duda de que hay buena predisposición para lograrlo.
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