Los análisis del agua confirman que el brote de gastroenteritis se originó en Andorra

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La planta de envasado de Font d'Arinsal, cerrada cautelarmente por el Gobierno del principado, aparece como el origen más probable de la infección

Garrafas de agua preparadas para su distribución en oficinas

Barcelona, 21 de abril de 2016 (19:27 CET)

La gastroenteritis que ya ha afectado a 3.375 personas en Barcelona y Tarragona –según los últimos datos facilitados a este diario por el Departament de Salut—tuvo su origen en la planta de envasado de Font d'Arinsal, ubicada en Andorra. Así lo dejó entrever este miércoles el Gobierno del principado, que ha cerrado cautelarmente la fábrica a la espera de la aclaración oficial del incidente.

Igualmente, los análisis realizados por la distribuidora Eden Springs España han descartado la presencia de microorganismos en el agua embotellada que se envió a 925 empresas entre los días 11 y 15 de abril. Por lo que la hipótesis más plausible es que la infección provenga de un virus contraído durante el proceso de envasado.

Fuentes de la Generalitat aseguran que la causa última del brote no se conocerá hasta que finalicen las pesquisas que están llevando a cabo los investigadores catalanes y andorranos, bajo la dirección de ambos ejecutivos.

Origen en la planta

Según la versión difundida por Jordi Cinca, portavoz del Gobierno del principado, el origen de la contaminación se ha de encontrar o bien en los envases reutilizables utilizados por Aigua del Pirineu, la compañía que explota el agua de Arinsal, o en una de las líneas de producción de la planta.

"Hay una altísima improbabilidad que el problema venga del manantial", aseguró este miércoles Cinca. El embalse en cuestión sufrió un grave incidente en 2003, cuando la empresa que entonces lo gestionaba tuvo que indemnizar con 73.000 euros a un hombre que bebió sosa cáustica de una de sus botellas.  

Sin control oficial

De acuerdo a la normativa andorrana, Aigua del Pirineu, empresa radicada en Girona, es la encargada de realizar analíticas diarias para el autocontrol de la planta. Al mismo tiempo, las autoridades del principado deben hacer inspecciones periódicas, la última de las cuales se realizó el pasado 29 de marzo.

Según explicó Cinca este miércoles, se da la circunstancia que la línea de producción de la que provenía el agua de Eden Springs ha sido la última en entrar en funcionamiento en la planta, por lo que todavía no había pasado ningún control oficial. ¿El motivo? Su puesta en marcha se comunicó a las autoridades seis días antes de la última revisión (el 23 de marzo) y no dio tiempo a incluirla en el protocolo de inspección.
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