Los trabajadores de Alstom reclaman a Rajoy y Mas que intervengan en el conflicto

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Los sindicatos muestran su inquietud por el futuro de la sede mundial de eólica en BCN y por la planta de la división de transporte, la única del país que no cambiará de dueño

Empleados de Alstom en la manifestación del 1 de mayo en Barcelona | ED

01 de mayo de 2014 (13:46 CET)

La cúpula gala de Alstom, encabezada por Patrick Kron, tiene un mes para decidir a quién vende las divisiones energéticas del grupo (Power-Thermal, Grid y Renovables). El sindicato europeo ya se ha movilizado para saber cómo salen los 93.000 empleados del proceso. A nivel local, los trabajadores juegan sus cartas para intentar garantizar la continuidad de los centros de trabajo. Esto, en España se traduce en una llamada sindical para que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, intervenga en la operación de venta a favor de los 4.000 empleados que hay en el Estado, donde facturó 785,5 millones de euros en 2013. La petición se hace extensiva al líder del Ejecutivo catalán, Artur Mas, ya que Catalunya acoge el grueso del negocio del gigante industrial francés en el país.

La principal inquietud es conocer qué ocurrirá con la sede mundial de la división eólica, llamada Wind, que se encuentra en Barcelona. El centro de trabajo está situado en el barrio de la innovación de la capital catalana, el 22@, y sólo da empleo a ingenieros. Se trata de la plantilla de la antigua Ecotècnia, un fabricante de turbinas a quien el grupo industrial galo adquirió en 2007 por 350 millones de euros.

¿Interés en las energías renovables?

Si General Electric (GE) se impone en la puja, la opción favorita de la dirección según la prensa francesa, el encaje de la división de renovables en el gigante estadounidense está en el aire. Son igual de pesimistas con la puja de Siemens, la perdedora por el momento pero preferida del gobierno de François Hollande. Los sindicalistas españoles especulan que el principal interés está tanto en la división Power-Thermal (la que se encarga de fabricar las turbinas de las numerosas plantas nucleares del país) y la red eléctrica de Grid.

Además de los ingenieros de Barcelona, Alstom fabrica generadores hidráulicos en Trápaga (Vizcaya), ensambla componentes de aerogeneradores en As Somozas (A Coruña) y Buñuel (Navarra) y tiene un taller de operación y mantenimiento eólico en Río do Pozo (A Coruña). Los empleados señalan que los cambios en la regulación eléctrica española no ayudan a garantizar su continuidad.

En estas factorías hay más inquietud que en los centros de San Fernando de Henares (Madrid) y Bilbao, donde se encuentran las oficinas españolas de la división de transporte eléctrico. Señalan que su posición puede ser estratégica si la crisis de Crimea deriva en una limitación de la energía que viene de Rusia a Europa.

División de transporte

El proceso de venta del negocio eléctrico de Alstom se ha recibido, en contraposición, con más optimismo en las plantas de la división de transporte. La principal se encuentra en el municipio de Santa Perpètua de Mogoda (BCN). Antes de que saliera a la luz la operación, Kron había puesto sobre la mesa del comité europeo un plan para recortar 180 empleos en las oficinas centrales de Paris y 190 en la factoría catalana.

El expediente de regulación de empleo (ERE) está paralizado hasta que no se complete la desinversión. Los sindicatos de la planta señalan que el plan de Kron provoca la inviabilidad de la factoría. Se remiten a un informe de la última reestructuración en la planta en el que aseguraba que si la plantilla bajaba de las 500 personas dejaría de ser competitiva. Precisamente, la ocupación actual.

Menos afectación

Esperan que Alstom obtenga suficiente liquidez tras el proceso de venta para rebajar la afectación de la nueva regulación. “El negocio en España se ha parado por la crisis, pero la producción se tiene que reactivar a la corta o a la larga y estamos muy bien posicionados en el sector”, señalan los trabajadores.

Pero sus peticiones son palabras que se las lleva el viento. Por ello reclaman a Rajoy, a Mas y al resto de gobernantes regionales del país que levanten el teléfono y se pongan en contacto con París para conseguir ciertas garantías de Alstom. Y no estaría de más que intentaran hacer oír su voz entre los responsables de la operación de GE y las oficinas de Múnich de Siemens, apostillan.  

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