Francisco Reynés, presidente de Naturgy

Naturgy reduce más de 1.000 empleos en el semestre del coronavirus

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Las eficiencias de Francisco Reynés en Naturgy han afectado a la plantilla, que se ha reducido un 30% durante su presidencia

Barcelona, 27 de julio de 2020 (04:55 CET)

Una de las señas de identidad de la presidencia de Francisco Reynés en Naturgy han sido las eficiencias. Se han traducido de muchas maneras: reducción de costes operativos, cambios de sede, simplificación de la estructura directiva, venta de algunos negocios y filiales poco rentables y también reducción de plantilla. El presidente de la energética empezó fuerte en 2018 pero no ha aflojado y la primera mitad del año han abandonado el grupo más de 1.000 personas.

Según refleja el informe de resultados del primer semestre, a 30 de junio Naturgy tenía 10.763 empleados en todo el mundo. Es decir, 1.084 menos que cuando empezó el año, por lo que el descenso es del 9%. Las causas son las políticas de eficiencia y también la reducción del perímetro de la compañía, que al vender el negocio en algunos países ha dejado de tener trabajadores allí.

Es difícil saber el número de despidos en Naturgy porque no ha presentado ningún expediente de regulación de empleo. Al ser escalonados y en muchos países distintos, no ha tenido la necesidad de hacerlo. Tradicionalmente ha optado por salidas pactadas con negociación individualizada y algunas prejubilaciones esquivando siempre un ERE que podría generar conflicto y mala imagen para la compañía participada por La Caixa y los fondos GIP y CVC.

Naturgy ha perdido 4.600 empleados en dos años y medio entre salidas pactadas y venta de filiales

Tras la llegada del actual presidente ejecutivo, en febrero de 2018, la multinacional inició un proceso de salidas voluntarias abierto a toda la estructura al que se apuntaron miles de empleados en todo el mundo; algunos fueron invitados a irse. En total, en la era Reynés la plantilla de Naturgy se ha adelgazado en 4.600 personas, lo que significa un recorte del 30% en dos años y medio. A cierre de 2017 tenía más de 15.000 empleados.

Hay una parte de esta reducción de personal que se debe a que el grupo se ha hecho más pequeño también en lo que respecta a su presencia internacional. Este mismo año ha cerrado la venta de Iberáfrica, su negocio de generación en Kenia, por 57 millones de euros. También ha vendido su participación en algunos activos eólicos en La Rioja a Iberdrola, pero sin duda su gran desinversión en el primer semestre de 2020 ha sido la venta a ENI de la plana de gas de Damietta, en Egipto, por 550 millones.

En la era Reynés las ventas van mucho más allá. Tras la pérdida de Electricaribe en Colombia, cuya nacionalización sigue pendiente del arbitraje de las Naciones Unidas, el presidente decidió salir del todo del país y vender también su negocio de gas. En 2019 también se deshizo de su negocio de gas en Alemania y de su filial en Moldavia.

El crecimiento de Naturgy, cosa del pasado y del futuro

Hay que remontarse al verano de 2008, con la crisis de Lehman Brothers a punto de estallar, para encontrar la última gran compra de la compañía catalana: la de Unión Fenosa. Desde entonces, la antigua Gas Natural no había tenido tan pocos trabajadores como ahora. Isidre Fainé, en su breve presidencia de la energética, quería hacerla crecer y se planteó la compra de EDP, pero la operación nunca se llevó a cabo y Fainé dejó paso a Reynés.

Con el actual presidente, las compras se suspendieron. Las prioridades pasaron a ser otras: la eficiencia para maximizar el dividendo. En eso se basó el plan estratégico 2018-2022 anunciado por Reynés hace poco más de dos años. Ahora le dará una vuelta, que detallará en otoño, pero la principal novedad es que vuelve a plantearse las compras y tiene una liquidez de 10.000 millones de euros para hacerlo. Así al fin volverá a crecer la plantilla de Naturgy.

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