Orden de búsqueda y captura para Ruiz-Mateos

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Una magistrada de Palma de Mallorca señala que el empresario evita ser interrogado por una presunta estafa alegando un dolor leve en el tercer dedo del pie

José María Ruiz-Mateos

01 de agosto de 2012 (11:15 CET)

Una juez de adscripción territorial de Palma de Mallorca ha ordenado la busca y captura del empresario jerezano José María Ruiz-Mateos. La magistrada, Maria Pascual, ha emprendido la medida después de que un informe forense determine que la fractura que alegó el empresario en el tercer dedo del pie derecho no le imposibilita a acudir a los juzgados para ser interrogado en calidad de imputado por una presunta estafa de 13,9 millones de euros.

Pascual le ha emplazado a declarar de nuevo el 23 de agosto, según un auto al que ha tenido acceso Europa Press. En el documento, pone de manifiesto que el médico forense que examinó a Ruiz-Mateos llegó a la conclusión de que la rotura del dedo era de carácter leve y, además, señala que está desarrollando un "curso evolutivo satisfactorio". Lo que representa un ligero dolor a partir de las pruebas médicas realizadas a instancias judiciales.

Un rotura de hace tiempo

Ruíz-Mateos alegó el pasado viernes que no podía acudir a los juzgados de Palma de Mallorca debido a su lesión. En ese momento, la magistrada ordenó que se le examinara para asegurarse del alcance real de la fractura. Aceptó en un primer momento el parte médico original entregado por el abogado del empresario, Marcos García Ortega, que revelaba la rotura del dedo.

El letrado precisó en la puerta de los juzgados que se trataba de una lesión "de hace tiempo" y que el médico había recomendado a Ruiz-Mateos reposo total.

Hotel en Mallorca

El empresario tenía que testificar en calidad de imputado, en relación con una querella por presunta estafa que se tramita en dicho Juzgado y que fue presentada por el empresario Francisco Miralles. Hace un año, denunció que Ruiz-Mateos y sus hijos le estafaron a la sociedad Inversiones Grupo Miralles en 2006, en la compra del hotel Eurocalas (situado en Mallorca) por 13,9 millones de euros.

Después, amplió la denuncia al atisbar indicios de que la sociedad que avaló la operación incurrió en un delito de alzamiento de bienes para evitar posibles embargos. Alega que vendió el hotel Cervantes de Torremolinos, propiedad de los Ruiz-Mateos, a la mercantil Clesa (que también controlan los denunciados) "obstaculizando" así su posible embargo.
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