Yamaha España reorganiza el grupo: separa producción y márketing

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RECONVERSIÓN INDUSTRIAL

Vista aérea de la factoría de Yamaha en Palau-solità i Plegamans

03 de octubre de 2011 (19:55 CET)

Yamaha ha empezado a mover fichas para cumplir con el objetivo de abandonar España a lo largo del último trimestre del año. La multinacional japonesa escindió oficialmente el pasado sábado la compañía en dos sociedades: Yamaha Motor España y Yamaha Motor Marketing. Un paso que, en la práctica, no ha afectado en el día a día de los trabajadores de Palau-soltià i Plegamans, pero que les pone en alerta por su significado. En la factoría catalana se mantiene el ritmo de producción “habitual”, tal como ha confirmado el secretario general del comité de empresa, Óscar Rivera.

En la última reunión que mantuvieron con la mediadora del departament de Treball Loudes Barbal, los trabajadores solicitaron un listado de los afectados por la escisión, las condiciones laborales que tendrán los empleados de la parte comercial y la organización concreta de ambas empresas.

Además, requirieron que la dirección detallara los activos que se traspasarán a la nueva sociedad y si mantendrán alguna relación contractual para el uso de las instalaciones.

Una documentación que el director general de Yamaha España, José María Escribese, y la directora de Recursos Humanos, Judith Miret, se han comprometido a entregarles. Pero no han sido tan condescendientes en todas las demandas sindicales. La dirección se ha negado a entregar de buenas a primeras las cuentas detalladas de la multinacional, que “estudiarán” si se ceden.

Mientras se reestructura internamente el grupo, Alta Partners sigue buscando un socio industrial interesado en quedarse con todos los activos de la multinacional. Por el momento, la búsqueda ha sido infructuosa.

Retiran la querella criminal

Los desencuentros entre directiva y el comité de empresa no terminan aquí. Este miércoles, los juzgados de Sabadell retirarán la querella criminal que la multinacional interpuso el pasado 31 de marzo contra el presidente y el secretario general de los sindicalistas. Andreu García y Óscar Rivera conocieron que estaban acusados de amenazar a los gerentes y revelar secretos comerciales al antiguo equipo directivo del grupo, encabezado por Carlos Puyol y César Ruano, durante el encuentro mediado por la Generalitat.

“Es completamente absurdo”, ha afirmado Rivera al conocer la base del procedimiento judicial. En un acto “de buena fe”, tal como se lee en el acta de la reunión, Escribese y Miret decidieron dejar sin efecto la demanda. Eso sí, puntualizan que se tiene que “estudiar” por ambas partes del conflicto “el resto de reclamaciones recíprocas” y afirman que iniciaron el proceso los antiguos gestores de la multinacional nipona.

Dos explicaciones que no han gustado a la representación de los trabajadores. De hecho, se plantearon continuar con la demanda “para ver a los directivos hacer el ridículo en los tribunales” por la poca base jurídica que aseguran que existe en la querella. Entre otros, destacan que si iniciaron el proceso los antiguos gerentes de Yamaha era imposible que les revelaran secretos empresariales.
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