Bruselas sentencia las previsiones de Calviño: hunde el crecimiento al 4,6% este año

La Comisión Europea estima que la inflación cerrará este año en el 2,8% y sentencia las previsiones del Gobierno al recortar también el crecimiento de 2022 al 5,5%

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. EFE

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. EFE

La Comisión Europea ha proferido el varapalo definitivo a las previsiones económicas del cuadro macroeconómico del Gobierno al acometer un elevado recorte de sus previsiones tanto para este año como para 2022, enmendando así los cálculos base del Ejecutivo para los nuevos Presupuestos.

La actualización de previsiones del Ejecutivo comunitario reduce respecto a las estimaciones de julio en 1,6 puntos porcentuales su pronóstico de crecimiento para este año, hasta el 4,6%, y en ocho décimas la de 2022, hasta el 5,5%. Para 2023 reduce el repunte del PIB hasta el 4,4%.

Bruselas se suma así a la ola de rebajas de previsiones de crecimiento producida en las últimas semanas por multitud de organismos como el FMI, el Banco de España, AIReF, BBVA Research, Funcas o la Cámara de Comercio, desde que el INE revisó el crecimiento del segundo trimestre del 2,8% al 1,1% y supone un nuevo tijeretazo respecto al optimismo del Gobierno, debido en buena medida a la crisis de los cuellos de botella y los atascos en las cadenas de suministros.

La rebaja de previsiones echa por tierra las estimaciones del Ejecutivo que la vicepresidenta primera, Nadia Calviño, insiste en definir como «prudentes», a pesar de que apuntan a un avance del PIB del 6,5% este año y del 7% en 2022, lejos del consenso de los organismos que ya sitúan el de este año por debajo del 5% y en torno al 5,5% para 2022.

Recuperará el nivel de PIB precrisis en 2023

Con estas cifras, la Comisión sitúa a España entre los Estados miembros con un menor crecimiento este año, ya que crecerá por debajo de países vecinos como Francia (+6,5%) o Italia (+6,2%), aunque superará a Alemania (+2,7%).

Lo cierto es que las previsiones de crecimiento de otoño del Ejecutivo comunitario asestan un recorte generalizado, pero España sufre uno de los ajustes más fuertes que la sitúan la última entre las cuatro grandes economía de la Eurozona en recuperar los niveles de PIB previos a la pandemia.

Según Bruselas, Polonia volvió a su nivel precrisis en el segundo trimestre de 2021 y Holanda en el tercer trimestre. Francia lo hará en el último trimestre de 2021, Alemania le seguirá en el primer trimestre de 2022, Italia en el segundo trimestre de 2022, mientras que España en el primer trimestre de 2023.

Con todo, el comisario europeo de Economía, Paolo Gentiloni, ha subrayado que el PIB de España mantendrá una «fuerte senda de crecimiento durante los próximos dos años», gracias al Plan de Recuperación y los fondos europeos.

Inflación del 2,8%

En la drástica reducción de previsiones también influye la tendencia alcista de la inflación de los últimos meses, y es que los servicios económicos de la Comisión estiman que el IPC cerrará el año en el 2,8% por el alza del gas y la electricidad.

Así, los precios de la energía continuarán en niveles récord hasta el segundo trimestre de 2022 , a lo que se añadirá la presión al alza que conllevará la revalorización de las pensiones con arreglo al IPC.

A posteriori la inflación irá disminuyendo progresivamente hasta una media del 2,1% el próximo ejercicio y una tasa del 0,7% en el año 2023, según las previsiones de otoño de Bruselas.

La crisis de suministros y el Plan de Recuperación

Entre los motivos que Bruselas aduce para explicar la fuerte rebaja de previsiones apunta a los riesgos de la persistencia o resurgimiento de la pandemia en otros países que «podría influir en el crecimiento económico, en particular retrasando una recuperación total en el sector turístico».

Y sobre todo se refiere al impacto de la crisis de los cuellos de botella en el lado e la oferta y los precios de la energía y del transporte, que «podrían retrasar la recuperación a corto plazo».

A ello se suma que los desajustes en el mercado de trabajo «podrían afectar a la puesta en marcha de las inversiones verdes y digitales del Plan de Recuperación», si bien la Comisión cree que la implementación de dicho plan puede llevar a «potentes efectos positivos de atracción y a un impacto más fuerte de las reformas clave sobre el crecimiento potencial». Cabe recordar que la previsión es que el Plan de Recuperación aporte un crecimiento potencial del 2% en una década.

Líder en paro pero con déficit del 8,1% del PIB, inferior al que prevé el Gobierno

Esa disminución progresiva de la inflación obedece a que Bruselas cree que el alto nivel de paro en España «ayudará a contener los salarios y limitará los efectos de segunda ronda».

De cualquier forma, el informe de la Comisión mantiene a España como el país a la cabeza de la Unión Europea en materia de desempleo, con una escasa reducción de la tasa del paro del 15,3% este año al 14,5% en 2023.

Y ello a pesar de que el mercado laboral español «se está recuperando rápido» gracias a los ERTE. En este punto valora la pretensión del Gobierno de convertir este instrumento en un mecanismo permanente, enfocado en la formación.

En cuanto al déficit público, que el Gobierno prevé que cierre este año en 8,4% del PIB y el 5% en 2022, Bruselas augura una cifra mejor para este año y peor para el próximo. La retirada progresiva de las medidas de estímulo y el «desempeño sólido» de los ingresos tributarios apuntan, según sus cálculos, a un desajuste del 8,1% este año, del 5,2% en 2022 y del 4,2% en 2023.

En paralelo a la recuperación económica y el avance de la ejecución de los fondos europeos ‘Next Generation UE’ ayudarán a una reducción paulatina de la deuda pública, que tras el pico del 120,6% del PIB de este año bajaría al 118,2% en 2022 y al 116,9% en 2023. El Gobierno estima en cambio un 119,5% este año y un 115,1% el próximo ejercicio.

Trayectoria expansionista de la economía europea: más rápido de lo previsto

El informe de otoño de la CE destaca que «la economía europea retoma una trayectoria expansionista con mayor rapidez de lo previsto«, aunque avisa de niveles récord de inflación y una incertidumbre y riesgos «muy altos», relativos a la evolución de la pandemia y la vacunación, las restricciones de oferta y cuellos de botella y las inversiones del Plan de Recuperación para mejorar la productividad a largo plazo.

En detalle, prevé que la economía de la UE siga creciendo y alcance una tasa de crecimiento del 5% en 2021, 4,3% en 2022 y 2,5% en 2023. En la zona del euro, se prevén las mismas tasas de crecimiento en 2021 y 2022, y un 2,4% en 2023.

Estas perspectivas se ven en gran medida supeditadas a dos factores: la evolución de la pandemia de COVID-19 y el ritmo al que la oferta se ajuste al rápido cambio de la demanda una vez reabierta la economía.