Las grandes instituciones económicas rechazan la rebaja del IVA al gas

La OCDE, el FMI y el Banco de España abogan por ayudas para los más vulnerables, en lugar de recortes generalizados de impuestos

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

La invasión de Ucrania ha impactado en las economías mundiales cuando todavía se estaban recuperando de la crisis del coronavirus. Por ello, en un momento en el que muchos países todavía no han recuperado su músculo económico, las grandes instituciones económicas recomiendan a los gobiernos que opten por ayudas a los más vulnerables y que estas sean temporales, en lugar de aplicar rebajas de impuestos.

El Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el Banco de España, e incluso la Comisión Europea, se han pronunciado en contra de las bajadas de impuestos generalizadas y abogan porque se aprueben medidas específicas para quienes más sufren esta crisis. La justificación es que los cambios fiscales repercuten de la misma forma a todos los ciudadanos independientemente de su renta y, a la larga, tienen un mayor impacto en las finanzas públicas.

El último en defender esta postura ha sido el FMI: «Deben permitir que el aumento completo en los costes de los combustibles se transfiera a los usuarios finales para fomentar el ahorro de energía y el abandono de los combustibles fósiles», apuntaba en un informe reciente. La institución con sede en Washington defendía las transferencias para hogares de bajos ingresos, en lugar de medidas para la contención de precios.

La OCDE se expresaba en la misma línea y señalaba que las ayudas directas «tienen mayores efectos multiplicadores en los hogares con rentas medias y bajas». Sánchez se refirió a las «rentas medias» cuando anunció la rebaja del IVA del gas, pero este organismo consideraba en marzo que este tipo de políticas benefician tanto a rentas altas como a los hogares que necesitan «ayuda a causa de la pobreza energética». Lo mismo ocurre con el descuento a los carburantes, una medida que Unidas Podemos planteó filtrar por renta -algo que no se ha hecho-, después de que el Banco de España constatara de que beneficiaba en mayor medida a ciudadanos con más poder adquisitivo.

En su informe anual, el supervisor bancario instaba a subir los impuestos vinculados al consumo, porque consideraba que existía margen, si se compara la fiscalidad española con otras economías europeas. En este sentido, defendía que era necesario eliminar progresivamente los tipos reducidos y superreducido del IVA, una medida que va en sentido contrario a la aplicada con la rebaja del IVA del gas, hasta el tipo reducido del 5%.

Cambio de argumento

Hasta ahora este era el argumento del Gobierno, que había rechazado las rebajas de impuestos que proponía el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo. Pero este jueves, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció una rebaja del 21 al 5% del impuesto sobre el valor añadido (IVA) del gas. Este recorte se suma a las medidas fiscales aplicadas a la electricidad, en vigor desde junio de 2021.

En el discurso de Sánchez y de los ministros de su Ejecutivo se ha incluido el adjetivo «selectivas», para hacer referencia a la rebaja del IVA del gas. Fuentes del Ministerio de Hacienda justifican que estas son «selectivas» porque se aplican sobre los productos que más han incrementado su precio. Y es que los productos energéticos han sido los causantes de que la inflación haya escalado a las dos cifras en España y también en otros países europeos. Según el último dato del Instituto Nacional de Estadística, el índice de precios al consumo (IPC) fue en agosto del 10,4%.

La Comisión Europea también rechaza las bajadas de impuestos de forma general, pero ha autorizado a varios países a rebajar la carga fiscal del gas. Alemania, Italia, Bélgica o Polonia han aplicado recortes al tipo impositivo del IVA relativo al gas, tras el estallido de la guerra de Ucrania.

Situación en Europa

El gobierno germano ha aplicado un recorte del 19% al 4% que estará en vigor hasta marzo de 2024. Además de compensar a los ciudadanos por los precios actuales, la razón de esta rebaja se encuentra en una tasa que deberán asumir los consumidores a partir de este otoño y que servirá para compensar a los suministradores de gas que deban importar gas más caro al evitar las importaciones rusas.

Italia se adelantó al conflicto bélico y ya rebajó el IVA del gas el pasado año hasta el 5%. Polonia también aplicó el recorte antes del estallido de la guerra, en febrero se redujo al 0% para hacer frente a la inflación, que no ha frenado desde ese mes, hasta alcanzar el 16,1% en el mes de agosto, según las estadísticas oficiales del gobierno polaco.

Bélgica rebajó el IVA del gas al 6% y Croacia, al 5%, tras la invasión de Ucrania. En general, se trata de una medida que ya han adoptado varios países antes que España, pero que las grandes instituciones económicas rechazan por su impacto económico y por beneficiar por igual a todos los consumidores, en lugar de priorizar a los más vulnerables.