Imaz (Repsol) pide a la UE que otorgue más derechos de emisiones de CO2

Considera que dar más derechos de emisiones sería un parche con efectos positivos que permitiría seguir avanzando en la transición ecológica sin perder competitividad

Repsol pide a Bruselas más derechos de CO2 en el mercado para rebajar los precios. En la imagen, Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol, en la presentación del plan estratégico a 2025.

El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, ha pedido este jueves a las instituciones europeas que pongan más derechos de CO2 en el mercado, algo que tendría “un efecto inmediato” positivo no solo sobre la competitividad de la industria sino también en la factura que deben pagar los consumidores que se ha visto aumentada por la subida del precio de la luz.

Así lo ha asegurado durante su intervención en la clausura de la XIX Conferencia Internacional de APTE (Asociación de Parques Tecnológicos de España). Imaz ha denunciado también que “no es de recibo” que haya industrias que tengan que “parar porque no pueden afrontar los costes energéticos”.

“Sin renunciar en absoluto a la ambición climática y de una forma temporal, medida en el tiempo, las instituciones europeas deberían, de forma inmediata, poner más derechos de CO2 en el mercado para hacer bajar este precio del CO2. Lo pueden hacer en 24 horas si quieren y esto tendría un efecto inmediato sobre los recibos de los consumidores y sobre la competitividad de la industria”, ha detallado.

A pesar de que los impuestos al CO2 están implementados como una medida para presionar a las empresas y fábricas para que pasen a utilizar energías limpias, el CEO de Repsol considera que, ahora por ahora, está logrando el efecto contrario y es que, según su razonamiento, que haya estos gravámenes sobre el uso de combustibles fósiles ha hecho que fábricas de países como EE.UU o China, que pueden funcionar con combustibles más contaminantes como el carbón o el petróleo, se hayan decantado por estos materiales que no han sufrido una escalada de precios, como ocurre con el gas natural.

Defiende, explica, la transición energética, que cataloga como “indispensable”, pero matiza que debe ser una transición “justa” y “no una transición de cualquier manera”. “Y justa no es que me cierran la acería y luego me ponen un centro de interpretación con cuatro puestos de trabajo, que viene luego la gente a visitarnos y nos dedicamos al turismo. Eso no es transición justa”, añade el directivo.

Víctimas de nuestras decisiones

El consejero delegado ha analizado que la subida del gas natural tiene que ver, justamente, con las dinámicas del mercado, que se han visto marcadas por cuestiones “ideológicas o teológicas” porque, al proliferar un mensaje que ha abogado por la rápida descarbonización, las empresas han dejado de invertir en gas natural. Ello ha hecho que baje la producción pero, como no ha disminuido la demanda, el precio ha subido. “Es la consecuencia de las decisiones que hemos tomado”, considera.

En este sentido, sin negar que haya que avanzar hacia una mayor neutralidad en las emisiones, cree que es un error “vetar” tecnologías dependientes de los combustibles fósiles. “Si en cinco años podemos hacer tecnológicamente un motor de combustión en el que las emisiones sean inferiores en todo su ciclo de vida que un coche eléctrico, ¿por qué se saca del mercado?”, se ha cuestionado.

Para ejemplificarlo, ha explicado que Repsol está elaborando proyectos basados en el hidrógeno. “No se pueden cerrar las puertas a estas soluciones”, asegura.

Finalmente, Imaz ha pedido una transición energética “competitiva, eficiente y basada en las capacidades tecnológicas e industriales existentes” y no “una transición haciendo el canelo“.





Andoni Berná Calvo