El pulso de Teresa Ribera a Alemania: una venganza con aroma a gas 10 años después

España ha mandado un mensaje muy rotundo a Bruselas; ahora está por ver cuál será la respuesta de la Comisión a este pulso

Teresa Ribera

La vicepresidenta Teresa Ribera

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El Gobierno de España ha pasado en menos de tres mes de pedir en Bruselas un mecanismo ibérico para topar el gas por considerar la península ibérica una isla energética; a, debido a esa misma isla, negarse en rotundo a aceptar un recorte del 15% sobre el consumo de gas en solidaridad con los países expuestos a Rusia por los cortes de suministro. Cuestión de percepciones, y quizá también de memoria histórica cuando la solidaridad se pedía al revés, y no siempre llegaba.

El potencial cisma que ha abierto España con Bruselas tendrá su réplica en otras latitudes europeas, sobre todo Alemania. Y es que las palabras este miércoles de la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, pesarán en la buchaca de la Unión Europea cuando haya que volver a pedir cosas a la Comisión.

Todo ha empezado porque, supuestamente, la medida que pide recortar el 15% en el consumo de gas que pide Bruselas se ha tomado sin consultar a los países miembro. Y la respuesta de la también vicepresidenta del Gobierno ha sido de las que no dejan lugar a dudas. «España no apoya esta medida«. Además, de regalo ha mandado una recado al corazón de Europa de los que luego vuelven de mala manera: «España no ha vivido por encima de sus posibilidades energéticas«. Solo falta Yanis Varoufakis para recordar tiempos pretéritos de hace una década, cuando los gritos de auxilio venían del sur.

El alegato de España es que nuestro país tiene los deberes hechos. Que las infraestructuras de gas son muy buenas; que el conjunto de regasificadoras ha costado mucho (en esto tiene toda la razón); y que el beneficios que tendrán otros países no lo verá reflejado España por ningún lado. Todo ello pese a que Teresa Ribera reconozca que se deben tomar medidas.

¿Y se puede negar España a afrontar los recortes? La respuesta de la ministra ha tenido más de política que de energética. Se trataba de enviar un mensaje, sobre todo al electorado español, argumentando que nadie se va a quedar sin gas. Cueste lo que cueste, porque todos asumen que los precios subirán.

Otra parte del mensaje era para Europa, para que sepan que somos potencia gasista (nadie lo duda) y que «donde las dan, las toman». Los ecos de la revancha de la crisis financiera de hace una década empieza a servirse ahora. Entonces estrangulaban los mercados, ahora lo hace Putin. La prima de riesgo se ha cambiado por el €/MWh. El sur exige al norte. Lo malo será que cambien las tornas.

Sobre la pregunta concreta de qué hará España: si Bruselas obliga, no quedará más remedio -igual que en su momento llegaron ayudas-. Aunque lo importante para el Gobierno es mantener firme la postura de que se han opuesto con contundencia. Ahora habrá que esperar a la reunión de los ministros de Energía el próximo 26 de julio, y ver cómo reciben a Teresa Ribera, sobre todo su homólogo alemán. ‘Verde’, por cierto.

Una respuesta muy dura

Y es que las palabras de la ministra Ribera han mostrado una rotundidad inusitada. «Se debe trabajar con un enfoque europeo, pero es imprescindible abrir un debate; e importante para España ser solidarios, y lo será; pero nuestro país no apoya esta medida», ha sentenciado la vicepresidenta del Gobierno.

El mensaje principal que se ha lanzado es que esta medida se ha tomado sin ningún tipo de debate previo ni consulta. En este sentido, la ministra ha enfatizado varias veces durante la comparecencia de prensa para explicar la posición de España, que nuestro país tiene los deberes hechos en este sentido, y no sería justo pagar las consecuencias de que otros países hayan vivido por encima de sus posibilidades energéticas.

Pese a todo, y a la espera de que se adopten las medidas definitivas, Teresa Ribera ha querido dejar claras dos cosas: la primera de ellas es que los ciudadanos no tendrán cortes en el suministro de gas, bajo ningún concepto.

Por otra parte, a la industria, a quien sí afectarían los recortes, la ministra ha asegurado que lucharán desde el Gobierno para que no haya ningún tipo de ajuste. Argumenta que ya se han hecho los esfuerzos suficientes para dotar a España de una gran infraestructura, y que ahora debe verse la recompensa.

Raúl Masa

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