Nueva amenaza a la competitividad de la automoción europea: se disparan las importaciones de piezas

Las compras internacionales de componentes automovilísticos suben un 28% y merman el amplio superávit del sector

Una fábrica de cajas de cambios de General Motors. General Motors

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A los crecientes costes energéticos, con precios más altos que en los mercados rivales, se suma una nueva amenaza para la competitividad de la automoción europea. Las importaciones de componentes y piezas para automóviles se han disparado este 2022 por la inflación energética y las distintas casuísticas que afectan a la industria auxiliar del continente. La mayoría de proveedores de los fabricantes españoles son empresas de la Unión Europea.

Según datos de Clepa, la patronal europea de la industria auxiliar automovilística, en el tercer trimestre del año la UE importó 7.000 millones de euros en componentes automovilísticos, registrando un crecimiento del 28% respecto al mismo periodo del año anterior. Las compras internacionales procedentes de los principales mercados del abastecimiento de piezas de la comunidad, China y Turquía, crecieron un 49% y un 43%, respectivamente. En 2019, las importaciones estaban sobre los 6.000 millones, un 17% menos.

Este incremento se debe tanto a la escalada de los precios energéticos y a sus efectos en la industria comunitaria, así como a un reequilibrio de la relación comercial con el gigante asiático, con unas importaciones un 86% más altas que en 2019, mientras que las exportaciones han crecido solo un 2,4%. En los últimos tres años, el superávit comercial trimestral de la UE con China ha caído de 1.600 a 900 millones de euros.

El crecimiento de las compras internacionales contrasta con el estancamiento de las ventas, que se ha moderado en un crecimiento del 2% en el tercer trimestre hasta los 13.300 millones de euros. Las exportaciones se sitúan a un nivel muy similar que en el mismo periodo de 2019.

El incremento de las importaciones ya está teniendo efectos en la balanza comercial de la industria auxiliar a los fabricantes automovilísticos, que se ha reducido progresivamente a lo largo de este año. Si en el tercer trimestre de 2021 se situaba sobre los 7.500 millones, en los últimos meses ha caído hasta los 6.300 millones. “El importante crecimiento de las importaciones de China y Turquía está empezando a mermar el tradicionalmente amplio superávit comercial del sector, lo que aumenta la preocupación de que los precios de la energía estén socavando la competitividad de Europa”, explica la asociación empresarial en un comunicado.

Leve recuperación, pero aun en riesgo

La patronal de los proveedores automovilísticos europeos asegura que en los últimos meses ha habido una “atenuación de las perturbaciones de la cadena de suministro” por una mayor por disponibilidad de chips, que se ha traducido en una mejora de la rentabilidad operativa media (EBIT) de 0,8 puntos porcentuales, hasta el 5,7%, según un análisis de los resultados financieros de los 18 mayores proveedores de Europa. Aun así, en el tercer trimestre de 2022, nueve proveedores registraron una rentabilidad operativa inferior al 5%, un nivel de beneficios que a largo plazo podría mermar la capacidad de inversión.

En este sentido, una evaluación más amplia de la salud financiera de los proveedores de automoción realizada por Strategy& sugiere que el 61% de las empresas del sector se encontraban en dificultades financieras a principios del tercer trimestre. Los resultados ligeramente mejores pueden generar un cierto crecimiento, pero no cambia el hecho de que más de la mitad de las compañías se encuentra en una situación vulnerable.

Crisis de costes

No es la primera vez que el sector alerta de una crisis de competitividad. Clepa, junto a otras asociaciones empresariales europeas como la de los fabricantes (Acea) y la de los distribuidores y talleres (Cecra); han avisado en distintas ocasiones que la subida de costes de producción está “socavando la rentabilidad” y poniendo en riesgo “la propia supervivencia de del ecosistema de la automoción”. Añaden que el sector no puede absorber unos costes tan elevados a largo plazo, sobre todo ante la competencia de otros grandes mercados, incluyendo China y Estados Unidos, donde la energía es más barata.

En este sentido, fuentes del sector ya consideran los costes energéticos una nueva amenaza para la automoción después del desabastecimiento de semiconductores. Las materias primas podrían encarecerse aún más en 2023, mientras que en el norte del Europa ya se está planteando la posibilidad de dejar de producir por la imposibilidad de hacer frente a estos costes.

De hecho, una reciente encuesta realizada por distintos clústeres automovilísticos de España asegurar que, con el alza de precios de la luz y el gas, un 8,5% de las empresas del sector deben soportar incrementos de sus costes energéticos del 300% en comparación con los reportados en 2019. Esta cifra pone en “riesgo de cierre al 10% del sector”, con su consecuente alud de personas en el paro. El 37% de los negocios no sufren incrementos tan elevados, pero si subidas equivalentes al 50%, por lo que se ven abocados decretar nuevos ERTEs para hacer frente a la crisis.

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