Meliá cumple 70 años con su negocio en Cuba y Venezuela en mínimos y sometido a Trump
Meliá afronta una previsible caída de su negocio en Cuba y en Venezuela, países bajo la presión de Donald Trump.
El Consejero Delegado de Meliá Hotels International, Gabriel Escarrer. Ricardo Rubio / Europa Press
Meliá cumple 70 años con su negocio hotelero en Cuba y Venezuela en mínimos y sometido a los designios de Donald Trump.
La cadena hotelera española, que tradicionalmente no se ha achantado ante las imposiciones de la Administración estadounidense, afronta en su setenta aniversario una previsible caída, aun mayor, de la ocupación en los 35 hoteles que gestiona en Cuba y también en el que tiene en Caracas.
La intervención estadounidense en Venezuela, con la captura de Nicolás Maduro, y los toques de atención vertidos por Trump sobre el régimen castrista, auguran una menor llegada de turistas a los hoteles del grupo Meliá en esos dos mercados.
De superar hace diez años los 400 millones de ingresos en Cuba y un nivel de ocupación cercano al 90%, el grupo ha pasado a facturar 36,5 millones con una ocupación inferior al 40% en 2024.
Meliá emplea en Cuba a 10.600 personas, más que en ningún otro país
Según los datos aportados por Meliá en sus últimas cuentas anuales, la compañía gestiona 35 hoteles en Cuba, con un nivel de ocupación inferior al 40% durante 2024, y perspectivas de mayor caída de ocupación.
En el primer semestre de 2025, la sociedad a través de la cual Melia gestiona los establecimientos en la isla, Homasi, registró una pérdida de 7,5 millones por sus participaciones en cinco hoteles en el país.
Los hoteles gestionados por Melia en Cuba emplean a más de 10.600 personas, más que en ninguna otra región en la que está presente la compañía española.
En Venezuela, los ingresos del grupo, con el Hotel Meliá Caracas, descendieron en 2024 hasta los 17 millones (28 millones un año antes).
El grupo recuerda que, desde 2017, lleva contabilizando estimaciones conservadoras por el tipo de cambio con Venezuela. Y asegura que no ha habido «disrupción» alguna en las últimas semanas a pesar de los acontecimientos.
«Mantenemos la actividad dentro de la complicación de la situación«, aseguran.
«También en Cuba; no hay cierres, siendo la situación compleja vislumbramos una mejora relativa de la ocupación en 2025». La prioridad, subrayan, «son los clientes y los empleados, y seguimos con ese compromiso».

Pedro Sánchez y su esposa Begoña Gómez, junto al presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez y su esposa es Lis Cuesta Peraza, en 2018, en el primer viaje oficial de un jefe del Ejecutivo español al país en 32 años.
En la presentación de sus resultados del primer semestre del pasado año, el grupo indicó que, en Cuba, a la crisis de abastecimiento y problemas energéticos, había que añadir «continuas campañas negativas en redes sociales en cuanto a la situación de escasez de suministros y supuestos riesgos de seguridad», lo que habría impactado en el turismo.
Por estos motivos, continuaba explicando Meliá, varios touroperadores habían cancelado sus operaciones en el país.
Meliá proyectó hace menos de diez años levantar un hotel de cinco estrellas en Irán
«Esta menor afluencia de turistas, unido a la complejidad operativa de la región, han acarreado bajadas relevantes de las cifras de ocupación y tarifas», admitía. «El objetivo», añadía, «pasará por reforzar el mercado canadiense y local con el objetivo de recuperar el mayor número de estancias (…)».
El negocio de Meliá en Cuba depende principalmente de las relaciones que mantenga el país caribeño con Estados Unidos. En 2015 la multinacional española ingresó en Cuba 435 millones de dólares, récord histórico para la empresa.
En su informe de ese año, Meliá apuntó que el récord logrado fue gracias «a la mejor relación con Estados Unidos», lo que permitió que los hoteles urbanos del grupo en La Habana llegaran a alcanzar «un promedio de ocupación del 89%».
Meliá en Cuba, Venezuela… y por poco en Irán
El grupo español con sede en Palma de Mallorca tiene ya experiencia en situaciones límite con la Administración estadounidense.
En marzo de 1996 el presidente Bill Clinton firmó la conocida como Ley Helms-Burton (Ley de la Libertad Cubana y Solidaridad Democrática), que estableció que cualquier compañía no estadounidense que hiciera negocios con Cuba podría ser sancionada, y que sus propietarios verían prohibida su entrada a Estados Unidos.
El grupo Meliá, entonces Sol Meliá, que abrió su primer hotel en la isla en 1990, en Varadero, se mantuvo firme.
«Si nos prohíben ir a Estados Unidos, no iremos; tampoco pasa nada. Seguiremos apostando por Cuba«, declaró el director de Meliá en Cuba, Gabriel Canavés, director en la actualidad de Recursos Humanos de la compañía.
Meliá planeó abrir en 2017 hotel en Irán, con 319 habitaciones de lujo
Pero Donald Trump es más imprevisible que Bill Clinton, y sus amenazas mayores. Por suerte para el grupo Meliá, la compañía desistió hace menos de diez años de abrir un lujoso hotel en Irán, otro de los países señalados por el presidente de Estados Unidos.
La compañía española proyectó el primer hotel de cinco estrellas de Irán, el Gran Meliá Ghoo, en 2016.
El establecimiento comenzó a construirse en Salman Shahr, provincia de Mazandaran, al norte del país, formando parte del complejo turístico Ghoo, Middle East Diamond, desarrollado por el inversor y empresario iraní Ahad Azim Zadeh, con el que se asoció Meliá.

Recreación del hotel proyectado por Meliá en Irán. Meliá.
Ocuparía una torre de 130 metros de altura, con 319 habitaciones de lujo -entre ellas una suite presidencial de más de 500 metros cuadrados-; siete restaurantes y bares; más de 1.300 metros cuadrados para reuniones y banquetes, dos piscinas, espacios comerciales…
«Es todo un reto para nosotros poner en marcha este proyecto, tan importante para el futuro del sector en este país, en un momento histórico para las relaciones internacionales en la región», declaró entonces Gabriel Escarrer Jaume, hoy presidente y consejero delegado de Meliá Hotels International. «Creemos firmemente en el potencial turístico de Irán», añadió.
Meliá preveía abrir su primer hotel en Irán en el año 2017, pero en 2019 admitió que el proyecto había quedado suspendido de forma indefinida. Por suerte, a la familia Escarrer no le dio por abrir hotel en Groenlandia.