Patrocinado por

Compras, fusiones y fracasos empresariales se convierten en los ingredientes principales de la crisis

Telefónica o Santander llevan a cabo operaciones exitosas a pesar de la crisis, mientras que el futuro de las cajas provoca incertidumbre

Este año ha sido prolífico en operaciones empresariales y financieras. Algunas se han llevado a cabo a pesar de la crisis, como por ejemplo la compra de Vivo por parte de Telefónica, y otras han sido impulsadas, precisamente, por la situación actual, como la fusión de las cajas de ahorro. Pero este 2010 también ha servido para comprobar los resultados de las apuestas que se hicieron el año pasado, como, por ejemplo, la compra de Spanair por parte de accionistas catalanes, la mayoría institucionales. Por otra parte, hay otros movimientos empresariales cuyos resultados serán visibles en unos meses, como la entrada de ACS en Iberdrola.

Empezando precisamente por estas operaciones más recientes, los próximos meses servirán para saber si la fusión entre las cajas de ahorros ha sido una buena solución para el sistema financiero español. De momento, en Catalunya, los resultados de CatalunyaCaixa mejoraron un 1% respecto al mismo período del año pasado, cuando las cajas de Catalunya, Tarragona y Manresa aún operaban por separado. La nueva asamblea, que se constituirá el 16 de noviembre, nace, pues, con un pan bajo el brazo.

Distinta es la situación de Unnim, que ha apostado por esconder los resultados del tercer trimestre y sólo presentar los anuales. Sus responsables lo justificaron afirmando que no tendría sentido hacer públicos los datos, ya que son incomparables con los del mismo periodo del año anterior, antes de la fusión. Sea como sea, los próximos resultados servirán para ver si la entidad fruto de la fusión de Sabadell, Terrassa y Manlleu evoluciona favorablemente.

Y, además, los SIP

Y más allá de las fusiones reales, se encuentran los SIP, fusiones frías en las que las cajas aportan fondos en función de su volumen de negocio. Los dos más importantes son el que lidera Caja Madrid, en el que se incorporó Laietana, y el encabezado por Caja Murcia, donde se encuentra Caixa Penedès. De momento, se han dado los primeros pasos sin mayores roces ni incidencias.

No obstante, Emilio Botín, presidente del Santander, primero, y el Banco de España, después, criticaron la lentitud de estos procesos porque ponían en duda la credibilidad del sistema financiero español. El órgano regulador afirmó que “afianzar la mejora observada en la confianza de los inversores sobre el sector bancario español exige asentar la reestructuración que se ha puesto en marcha en el sector de las cajas”.

ACS vende Abertis

Más allá del sistema financiero también hay incertidumbre. Por ejemplo, aún tendrán que pasar unos cuantos meses para saber si Florentino Pérez, a través de ACS, consigue hacerse con el control de Iberdrola, la eléctrica presidida por Ignacio Sánchez Galán. La constructora ha dado este año un paso importante para conseguirlo. En agosto, hizo caja con la venta del 15,5% de la concesionaria Abertis.

La operación supuso unos ingresos de 2.863 millones de euros, cantidad que le tiene que servir para ampliar al 20% su participación en Iberdrola. Será la única forma de que Florentino consiga entrar en el consejo de administración de la eléctrica.

De éxitos y fracasos

Pero no todo está por ver. Este año también se han cerrado operaciones exitosas por parte de empresas españolas. La más llamativa, por el volumen movilizado, es la compra de Vivo, operador de telefonía móvil brasileño, por parte de Telefónica. La compañía presidida por César Alierta pagó 7.500 millones de euros para hacerse con el líder sudamericano, a pesar de que tuvo que luchar con un rival inesperado. El gobierno portugués echó mano de la acción de oro para impedir que la empresa española pudiera comprar la participación que Portugal Telecom tenía en Vivo. Pero la UE tumbó esta decisión y, a finales de septiembre, la operación pudo materializarse.

Por otra parte, también se puede considerar un éxito la expansión internacional del Santander. En agosto, se hizo con las oficinas de Royal Bank of Scotland por unos 2.000 millones de euros. En septiembre, adquirió el 70% del capital del banco polaco Zachodni. Y sus resultados, inmutables. En los nueve primeros meses del año, ganó 6.080 millones de euros, un 9% menos.

Otra de las operaciones que ha dado sus frutos es la fusión de Gas Natural con Unión Fenosa. Tras finalizar el proceso de integración en septiembre del año pasado, los resultados crecieron de manera considerable. En el primer semestre del año, obtuvo un beneficio neto de 853 millones, cifra que supone un incremento del 37,1%. Mayor crecimiento registró incluso el resultado bruto (Ebitda) que con 2.381 millones representó un cifra casi un 50% superior a la del año anterior, cuando todavía no se consolidaban las cuentas de ambas compañías.

Hasta aquí los aciertos empresariales de los últimos meses. El fallo, el fracaso más notable, de momento, es el de Spanair. El año pasado fue el primero en que la aerolínea estuvo en manos de las instituciones y empresarios catalanes y no le pudo ir peor: perdió 186 millones de euros. Y, de momento, las únicas aportaciones de capital continúan siendo públicas. La última, la de la Generalitat, que, a través de Avançsa, destinó en septiembre 10 millones de euros a la aerolínea. En consecuencia, el gobierno catalán ha entrado en el consejo de administración con 2 representantes.

Éxitos, fracasos e incertidumbres han convivido en este año tercer año de crisis. Y, a la espera de la recuperación, entidades, empresas y compañías siguen explorando la mejor vía para superarla.

Avatar