El BBVA avisa: España puede entrar en recesión a principios de 2023

Carlos Torres advierte que el crecimiento del PIB puede ser negativo en el último trimestre y también en los primeros tres meses de 2023

El presidente de BBVA, Carlos Torres Vila. / EFE

El presidente de BBVA, Carlos Torres Vila. / EFE

BBVA no es optimista respecto a la evolución de la economía española. Su presidente Carlos Torres ya avisó hace un par de semanas que su entidad revisaría a la baja las previsiones y este martes ha apuntado que el crecimiento de la economía española puede ser negativo en el último trimestre de este año y también en los primeros tres meses de 2023. Es decir, la afirmación más temida puede hacerse realidad: España entraría técnicamente en recesión.

Durante su participación en un coloquio organizado por la Asociación para el Progreso de la Dirección recogido por Efe, Torres ha considerado que el entorno es «muy desafiante» y Europa está sufriendo por su vulnerabilidad en materia energética, que ha supuesto que los precios de la energía -gas y electricidad- se hayan multiplicado por diez.

Y aunque el servicio de estudios del BBVA presentará la próxima semana sus previsiones sobre la economía española, el presidente ha avanzado que en el último trimestre de este año y el primero del año el crecimiento de la economía puede ser negativo.

Potencial de los canales digitales

En cuanto al negocio bancario, Torres ha vuelto a destacar el potencial de los canales digitales para captar nuevos clientes y aumentar las ventas de manera más eficiente, al tiempo que ha defendido la capacidad del banco de hacer frente a la irrupción de nuevos competidores como las «fintech».

El banquero también ha aprovechado su intervención para destacar el potencial que le ve a la tecnología blockchain, la que está detrás de criptodivisas como el bitcóin, porque considera que su potencial disruptivo, que permite eliminar la intermediación, puede cambiar muchas industrias, entre ellas la propia banca.

Sin embargo, ha considerado que antes hay que desarrollar la regulación para evitar que algunas compañías aprovechen esa tecnología para desarrollar su actividad sin cumplir la ley o, como en el caso de Europa con la directiva MICA para dar certidumbre a la hora de ofrecer productos y servicios de criptoactivos.