El fabricante que llevó a la NASA a la cima ahora se enfrenta a la quiebra: nadie está a salvo

La NASA fue uno de los escaparates más destacados de la estadounidense Canoo en 2023

Canoo, la startup californiana que prometía revolucionar la movilidad eléctrica con vehículos futuristas en forma de “píldora” y un chasis modular innovador, ha terminado como otro cadáver en el cementerio de las promesas incumplidas del sector: quiebra total bajo Capítulo 7 en 2025, cese de operaciones y abandono por parte de sus clientes más prestigiosos, la NASA y el Servicio Postal de Estados Unidos (USPS)

Fundada en 2017 en Torrance, la compañía llegó a captar 600 millones de dólares en una salida a bolsa vía SPAC en 2020 que la valoró en 2.400 millones, firmó acuerdos con gigantes como Hyundai y Walmart, y suministró vehículos para transportar astronautas Artemis a la rampa de lanzamiento, pero nunca superó el umbral de la producción en serie. Su colapso, con solo 22 unidades entregadas en 2023 y pérdidas netas de 302 millones.

La NASA los puso en el escaparate

La NASA fue uno de los escaparates más destacados de Canoo en 2023, la agencia espacial adquirió tres furgonetas Lifestyle Vehicle (LV) personalizadas para trasladar a las tripulaciones del programa Artemis desde el edificio de preparación hasta la plataforma de lanzamiento en Kennedy Space Center, un rol icónico que hasta entonces recaía en la mítica Astrovan basada en una Mercedes‑Benz Sprinter.

Sin embargo, fuentes federales han confirmado que esas unidades han sido retiradas de servicio: Canoo “ya no puede cumplir los requisitos operativos de la misión”, y la NASA ha optado por volver a un modelo de combustión modificado de Boeing/Airstream, priorizando la fiabilidad absoluta sobre la narrativa de electrificación en un programa donde cualquier fallo logístico podría comprometer misiones multimillonarias.

Los vehículos presentados como el futuro de la exploración espacial terminan aparcados indefinidamente, incapaces de recibir mantenimiento o repuestos tras la bancarrota.

Canoo había posicionado estos LV como prueba de su madurez tecnológica, pero informes internos hablan de averías recurrentes que la startup, sumida en crisis de liquidez, no pudo resolver, dejando a la NASA sin alternativa viable.

USPS cierra la evaluación: averías y sin más inversiones

Paralelamente, el USPS ha dado carpetazo a su programa piloto con Canoo, que en 2024 adquirió seis unidades para evaluar su idoneidad en el reparto de última milla dentro de una ambiciosa transición hacia una flota eléctrica que afectará a más de 165.000 vehículos en los próximos años.

Las conclusión han sido contundentes: “la evaluación ha terminado y no se prevén nuevas inversiones”, según el servicio postal, que evita detallar fallos pero confirma que los vehículos “ya no están en uso”.

La decisión se enmarca en un contexto donde Canoo entró en Capítulo 7 el 17 de enero de 2025 –liquidación total tras fallar préstamos del Departamento de Energía y fuentes extranjeras–, dejando la flota sin soporte técnico.

Los problemas recurrentes de fiabilidad en condiciones reales de operación postal, donde la durabilidad y el mantenimiento son clave para cubrir millones de kilómetros diarios han sido uno de los desencadenantes.

USPS, que ya ha adjudicado contratos multimillonarios a Rivian para 100.000 furgonetas eléctricas, opta por proveedores con producción escalada probada, no experimentos fallidos.

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