Las excajas responden a Calviño: España es el segundo país de Europa con más oficinas

El Gobierno se pone del lado de los mayores que exigen un trato más humano ante el cierre de sucursales y la penalización económica por atenderles en ventanilla si no saben usar los canales online

La guerra está servida. Los mayores aquejan que el cierre de sucursales y la penalización económica por atenderles en ventanilla les ha hecho vulnerables ante la digitalización. El Gobierno se ha puesto de su lado y ha pedido a las patronales bancarias prudencia y soluciones. Estas defienden que han gastado millones de euros para reducir la brecha digital e incrementar el uso de la banca online mediante programas de educación financiera.

La vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño convocó de urgencia a las patronales bancarias (AEB, CECA Y UNACC) el pasado miércoles y les dio un mes de plazo para que presenten nuevas medidas con las que atajar el problema. De hecho les ha pedido un plan de inclusión financiera.

Una de ellas, CECA, que representa a Caixabank o Unicaja Banco entre otras excajas responde a Calviño asegurando que el sector bancario está «comprometido con los clientes sénior». En un comunicado reconocen que el colectivo de personas mayores se encuentra «entre los potencialmente más afectados» por los desafíos tecnológicos, aunque advierte que no solo son bancarios, también sanitarios, educativos, culturales.

Al respecto, añaden que las entidades asociadas -además de las ya mencionadas antes- Abanca, Ibercaja Banco, Caixa Ontinyent, Colonya Pollença, Cecabank, Kutxabank y Cajasur Banco, han destinado más de 12 millones de euros a educación financiera y están ofreciendo productos y servicios específicos para las personas mayores.

En este sentido, revelan que muchos clientes «disfrutan del mantenimiento de libretas de ahorros», tras comprobar que están más aceptadas por este colectivo y que han adaptado los cajeros y aplicaciones móviles, para simplificar y facilitar su uso.  

Además, excusan que el sistema bancario español dispone de la segunda red de sucursales más extensa de toda la Unión Europea, únicamente por detrás de Francia. En concreto, CECA señala que el porcentaje de población española residente en municipios que cuentan con al menos una oficina bancaria es del 97%, habiéndose reducido tan sólo en 1% con respecto a 2008, cuando empezó el aluvión de cierres de oficinas por parte de la banca para reducir costes y ser más rentable.

Para garantizar un adecuado servicio en los municipios de zonas rurales donde no hay sucursal, explican que han puesto en marcha diversas iniciativas. Entre ellas, las oficinas móviles, también conocidas como “ofibuses”. Con datos de septiembre de 2021, el sector CECA cuenta con 23 ofibuses que cubren cerca de 457.000 clientes y se desplazan a alrededor de 600 municipios. 

Igualmente, se ha procedido a ampliar la red de agentes financieros que, sin establecimiento permanente, atienden personalmente a los clientes. Y para diversificar las fórmulas de provisión de efectivo, han puesto en marcha soluciones «más innovadoras», como el cashback y el cash-in-shop, que implica la retirada o depósito de efectivo en un establecimiento comercial.  

De acuerdo con el Protocolo Estratégico para Reforzar el Compromiso Social y Sostenible de la Banca, aprobado en julio de 2021, CECA y AEB afirman que «están trabajando en un análisis en profundidad de la problemática» y en el desarrollo de medidas conjuntas adicionales que puedan atender a las poblaciones más desfavorecidas de los entornos rurales.

San Juan, el impulsor de la queja

Toda esta disputa se ha ocasionado después de que Carlos San Juan, de 78 años, haya lanzado a través de Change.org una petición donde se exige a la banca «una atención más humana en las sucursales bancarias». Ya se han recogido casi 335.000 firmas. 

San Juan revela que le entristece mucho ver que los bancos se han olvidado de las personas mayores, como él. Ahora todas las operaciones bancarias son por internet y los senior no pueden adaptarse a la misma velocidad que los más jóvenes, que práticamente han crecido con un ordenador o móvil en la mano.

«No todos nos entendemos con las máquinas. No nos merecemos esta exclusión», reivindica. Asimismo comenta que el problema no es solo que las sucursales no paran de cerrar, sino que algunos cajeros son complicados de usar, otros se averían y nadie resuelve las dudas. Además, hay gestiones que solo se pueden hacer online y cada vez en menos bancos hay atención presencial, y donde lo hay, los horarios son muy limitados.

De hecho, hay que pedir cita previa por teléfono. Y aquí surge un nuevo inconveniente, añade. «Llamas, nadie lo coge y te acaban redirigiendo a una aplicación que, de nuevo, no sabemos manejar, o mandándote a una sucursal lejana a la que quizás no tengas cómo llegar». Con estas palabras pide a los que se sientan identificados que firmen su petición para solicitar que los bancos atiendan a las personas mayores «sin trabas tecnológicas y con más paciencia y humanidad».