Los bancos prevén que la morosidad empiece a subir en la primera mitad del año

El fin de los ERTE y el vencimientos de los créditos ICO provocarán un repunte de impagos a partir de primavera según las propias entidades

Los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) que tanto han usado las empresas para evitar una sangría laboral durante la pandemia llegan a su fin, el próximo mes de febrero termina la última prórroga aprobada por el Gobierno. También en los primeros meses del año empiezan a vencer los créditos avalados por el ICO, la mayoría en primavera. 

Por eso la banca lleva advirtiendo desde el inicio de la crisis que sería este 2022 cuando se observaría un repunte de morosidad, que hasta ahora ha estado muy contenida precisamente por el despliegue de ayudas públicas que se han inyectado en nuestra economía. 

Los principales bancos del país han ido cambiando sus pronósticos en los últimos meses, dependiendo de si subían o bajaban los contagios, si había confinamientos, toques de queda o cierres de actividad. Pero todos coinciden en que la morosidad subirá en el segundo trimestre y las cifras no se parecerán en absoluto a las que se vieron en la crisis financiera.  

En 2013, la mora alcanzó el 13,7%

Además, defienden que durante 2020 hicieron provisiones millonarias para poder hacer frente a los impagos. Según los últimos datos publicados por el Banco de España, en octubre la morosidad de los créditos concedidos por la banca española alcanzó el 4,36% frente a la tasa del 13,78% registrada en 2013 (en la anterior crisis) la mayor desde que se tienen constancia de estos datos. 

Estimaciones hay muchas, Funcas prevé un incremento del crédito dudoso entre finales de 2022 y principios de 2023, el Banco Central Europeo entiende que llegará a lo largo del año y Standard & Poor’s, por su parte, apunta a la primera mitad del ejercicio, aunque eso sí, prevé que el ratio de mora no alcance los niveles de hace una década y como mucho alcancen el 9% o 10%. 

Dentro de la propia banca las opiniones también son muy diversas. El consejero delegado de Caixabank, Gonzalo Gortázar, comentaba recientemente que las provisiones récord que hicieron en 2020 les permite estar “tranquilos” desde el punto de vista prudencial y patrimonial. Pero son prudentes por si cambia el escenario económico.   

En opinión del CEO, la mora ha estado contenida en 2021 porque los sectores más afectados han contado con programas de ayudas públicas que han conseguido retrasar el problema, pero indudablemente llegará.     

El de Banc Sabadell, César González Bueni, da por hecho que la subida de morosidad llegará en primavera. “Todos los bancos tenemos la expectativa de que eso se va a producir, pero creemos que el impacto será moderado”. Según los datos que manejan, el 40% de los que han solicitado un crédito ICO no se han acogido a las prórrogas y eso “es buena señal” pues quiere decir que estas empresas están en condiciones cómodas.   

Además, recuerda que el 75% de los ICO están garantizados por el Estado y los vencimientos son a largo plazo, empiezan en 2023. Es decir, que los que empiecen a pagar en primavera no tienen que hacerlo de golpe. El plazo es de 10 años y precisamente se diseñó así, con un horizonte largo de devolución para que el repunte de morosidad no sea preocupante.  

El número dos de Bankinter, María Dolores Dancausa se muestra más prudente. Considera que la morosidad “está yendo bien”, las moratorias han cumplido su función y habrá que esperar a marzo para ver qué ocurre cuando venzan los prestamos ICO y si los ERTE se convierten en ERE, porque entonces si subirá la mora de las familias.   

Onur Genç, consejero delegado de BBVA está tranquilo porque aun habiendo “algún repunte en la morosidad en 2022” lo han provisionado. Por lo tanto, “no supondrá un coste para el banco”. El grupo provisionó en 2020 unos 1.500 millones específicamente para la pandemia y 900 millones fueron para España. Pero estas no han vuelto a subir, de hecho, la entidad se plantea liberar parte de ellas este año.   

El Banco Santander ya ha liberado parte de las provisiones en Reino Unido o Estados Unidos, y no descarta hacerlo también en España y el resto de Europa. Su CEO, José Antonio Álvarez, advierte que en el mundo de la empresa “todavía es pronto”, sobre todo en países como España con sectores tan afectados como el turismo, donde tienen niveles de provisiones “razonablemente altos”, pero no ocurre lo mismo en los hogares. 

Pese a que la banca se muestra optimista, el Banco de España deja claro en el último informe sobre Estabilidad Financiera que debería mantener las provisiones realizadas en el inicio de la pandemia e incluso incrementarlas dependiendo de la efectividad de las medidas de apoyo y de la evolución del escenario macroeconómico.