Orange y MásMóvil preparan los planes de integración un año antes del ‘Ok’ de Bruselas

El que será mayor operador de telefonía de España prepara su estrategia corporativa cuando todavía falta mucho para la aprobación regulatoria

Orange

CEO de Orange, Jean François-Fallacher

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El proceso de fusión de Orange y MásMóvil será largo. Tanto, que ninguna de las compañías se atreve a ofrecer un rango temporal sobre su final. Simplemente, asumen que quieren tener cerrado todo el proceso regulatorio antes de acabar 2023. Pero solo es una aproximación. No obstante, esta situación no afecta para que ellos, en paralelo, trabajen el futuro de la compañía resultante. Y eso lo llevan haciendo meses. 

En concreto, el anuncio que han hecho cuando enero estaba cerrando las puertas confirma que están a pleno rendimiento en el diseño del nuevo operador. Así, el nuevo CEO de Orange España a partir de abril, Ludovic Pech, ya había sido asignado previamente como CFO de la filial en nuestro país. Sin embargo, ajustes de última hora habrían cambiado los planes. 

Esta situación refleja el gran trabajo interno que se está haciendo, tanto en Orange como MásMóvil, para cuadrar de la mejor manera posible la integración de ambas plantillas. Es decir, a nivel regulatorio saben que ya no pueden hacer más. Al margen de su trabajo como ‘lobby’ donde exponen públicamente que la fusión no supondrá problemas de competencia, todo se centra en la gestión interna.

Poco o nada se puede hacer en las oficinas de Bruselas. Los ‘remedies’ que pueden surgir, es decir, los activos que deben ceder para validar la fusión, quedan en manos de la Comisión Europea. Lo mismo sucede con los tiempos, los requerimientos que se hagan, etc. Nada está bajo su control. Por eso, ambas compañías se centran en acelerar la otra parte, la que depende de sus movimientos. 

Orange y MásMóvil, el mayor operador 

Pese a que ninguna de las compañías quiere hablar sobre el futuro, la realidad es bastante tozuda. Primero, en los puestos de gestión corporativa, deben quedar las cosas cerradas. De hecho, este primer movimiento que manda a París a Jean-François Fallacher, y que trastoca lo que iba a suceder con Ludovic Pech, define lo que pretenden ambos operadores: una paz ejecutiva

Segundo, y en paralelo, Orange y MásMóvil deben definir los mandos intermedios. Que son muchos y duplicados. Sobre todo, porque ambas empresas tienen negocio fijo, móvil, de empresas… la redundancia es absoluta. Al final, el gran valor es la agregación de clientes y el encaje de infraestructuras, dado que el operador amarillo ha desplegado las redes justas y necesarias. Algo que ahora será beneficioso. 

Por último, y lo que será más doloroso, la integración de plantillas. También trabajan en esta cuestión dado que, igualmente, existen cientos de puestos redundantes. Además, no hay que olvidar que se trata de un negocio deflacionista que desde hace años erosiona los márgenes de las empresas. Por lo tanto, la nueva compañía se deberá redimensionar pese al tamaño que tendrá. Sobre todo, porque será grandes en clientes, pero deberán acompasar ingresos y volumen de plantilla. 

Ambas compañías tienen experiencia. Orange ha llevado a cabo la integración de Jazztel hace menos de una década; y MásMóvil ha devorado las empresas que tenía a su nivel. No obstante, en el segundo caso había que seguir creciendo, y eso no fue un problema. El operador naranja, por el contrario, sí tuvo que tomar ciertas medidas de dimensionamiento. Tienen un año para ejecutar todos los movimientos.

Raúl Masa

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