Repsol busca resquicios para su contrato de suministro de gas en Rusia tras el veto de Bruselas
La petrolera "respeta estrictamente sus compromisos contractuales" con Novatek
El presidente de Repsol, Antonio Brufau Niubó (D), y el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz (I), durante la Junta General de Accionistas de Repsol. Foto: Alejandro Martínez Vélez / Europa Press
l veto de Bruselas al gas ruso a partir de 2027 ya es real. Los Estados miembro de la Unión Europea (UE) han aprobado este lunes la prohibición progresiva de la compra de gas a Rusia con multas de millonarias para aquellas empresas que incumplan la normativa. En España, Repsol y Naturgy mantienen contratos a largo plazo para la compra de gas natural al país que lidera Vladimir Putin para los que buscan soluciones.
La medida pretende poner fin a la dependencia de la energía rusa de manera definitiva. Ni gas por gasoducto ni gas natural licuado (GNL) por barco entrará en territorio comunitario a partir del año que viene, al menos legalmente.
Si bien se permitirá que los contratos vigentes pasen por un periodo de transición para «limitar el impacto» del veto en los precios de las materias primas.
El reloj ha empezado a correr y son muchas las empresas con contratos en el país que tendrán que buscar alternativas, como es el caso de Repsol. La petrolera que lidera Josu Jon Imaz firmó en 2019 un contrato de 15 años para la compra de gas con la empresa privada rusa Novatek.
«Este contrato no está ligado a ningún activo en concreto«, aseguran fuentes de Repsol a ECONOMÍA DIGITAL. Cabe señalar que el reglamento no especifica es el modo de actuar en caso de que se comercialice con empresas rusas que vendan gas cuyo origen radique en otros países.
No obstante, Novatek, el segundo mayor productor de gas natural de Rusia tras la energética estatal Gazprom, concentra prácticamente todo su negocio y activos en Rusia, aunque cuenta con filiales en otros países.
Según los datos de la propia compañía, cuenta con 82 licencias de exploración y producción en Rusia, sumando un total de 17.500 millones de barriles equivalentes de petróleo en reservas probadas, y produce gas natural en hasta 29 yacimientos dentro del país.
En esta línea, además de la prohibición de importar gas ruso a la UE, el documento aprobado establece también la obligación de verificar el país donde se produjo cualquier gas antes de autorizar su entrada, evitando así que se introduzca a través de la compraventa con terceros países.
Repsol «respeta estrictamente sus compromisos contractuales»
Pese a lo aprobado por el Parlamento Europeo, desde la energética española subrayan que «Repsol respeta estrictamente sus compromisos contractuales«, aunque también aseguran respetar «la legislación» e indican que la compañía «cumplirá con la normativa aplicable».
La petrolera, por tanto, busca la manera de compaginar el cumplimiento de un contrato hasta 2034 con la legislación de la Unión Europea que prohibirá el comercio de gas ruso a través de Novatek.
El acuerdo firmado en 2019 suponía el suministro de un millón de toneladas de gas anuales para Repsol procedentes del proyecto Arctic LNG 2. Un pacto que, según señaló la empresa rusa entonces, le permitiría incrementar su presencia en el mercado de la península ibérica.
Más allá de Repsol, Naturgy es la otra gran energética española con compromisos en el país. La mayor gasista española mantiene en la actualidad un contrato a largo plazo por un volumen de 3,4 bcm (millardos de metros cúbicos) en Rusia con el consorcio internacional Yamal LGN, formado por Novatek, TotalEnergies, CNPC y Silk Roald Fund, y que vence en 2038.
Fuentes de la compañía aseguran a este medio que «se cumplirá con lo que diga la nueva normativa». Cabe destacar que Naturgy ya ha actuado para poder sustituir el suministro de gas ruso con la firma de nuevos contratos.
La energética que preside Francisco Reynés anunció el pasado noviembre un acuerdo de compraventa por el que adquirirá un millón de toneladas anuales de gas natural licuado a la estadounidense Venture Global durante las próximas dos décadas.
Sanciones millonarias
El incumplimiento de este veto establece sanciones de al menos 2,5 millones de euros para personas físicas y de al menos 40 millones de euros para empresas, así como un 3,5% como mínimo del volumen de negocios anual total mundial de la empresa o del 300% del volumen de negocios estimado de la transacción.
En cualquier caso, el reglamento prevé una salvaguarda para volver a conectarse al gas ruso «en caso de declaración de emergencia» o si la seguridad del suministro «se ve seriamente amenazada en uno o más países de la UE». En ese caso, la Comisión podrá suspender la prohibición de importación durante un máximo de cuatro semanas.
Asimismo, la institución dirigida por la alemana Ursula von der Leyen también planea proponer legislación para eliminar gradualmente las importaciones de petróleo ruso a finales de 2027.
Con todo, el nuevo reglamento establece la obligación para que cada país presente un plan nacional de diversificación del suministro de gas e identificar «los posibles desafíos» para su sustitución en los próximos meses. Planes que deberán estar listos el próximo 1 de marzo.
España duplicó la importación de gas de EEUU en 2025
Para ello, las empresas deberán notificar a las autoridades y a la Comisión cualquier contrato de gas ruso pendiente, mientras que los países que aún importen petróleo ruso también deberán presentar planes de diversificación.
Rusia sigue siendo el origen del 13% de las importaciones de gas de la UE en 2025 con un valor de más de 15.000 millones de euros anuales. En el caso de España, las importaciones de gas ruso en 2025 supusieron el 11,4% del total del suministro, lejos de años anteriores a la guerra de Ucrania.
En este contexto, la cada vez menor dependencia de materias primas rusas ha llevado a multiplicar sus importaciones desde otros países, principalmente desde Estados Unidos.
En 2025, el gas que importó España procedente del país norteamericano que preside Donald Trump alcanzó los 111.660 GWh, el 30% del total del suministro nacional, prácticamente el doble que un año antes, cuando la cuota de mercado de EEUU si situó en el 16,6%.
Argelia, por ahora, se mantiene como el principal suministrador a España gracias al suministro por gasoducto con una cuota del 34,5%. Circunstancia que podría cambiar tras las decisiones políticas de la UE y la creciente presencia de EEUU como proveedor energético.