Telefónica, Orange y Vodafone exigen mayor regulación para sus socios de EEUU

Las telecos llevan años quejándose de una regulación asimétrica, y asumen que la situación debe cambiar de una vez

Fallacher (Orange); Deegan (Vodafone); y Gayo (Telefónica)

Las fotos tienen un gran poder simbólico. Y ver juntos a los CEO de España de Telefónica, Orange y Vodafone reivindicando al unísono una mayor regulación para las ‘big tech’ estadounidenses es llamativo. Esta enésima petición a los reguladores europeos llega, además, en plena crisis reputacional de los Meta (Facebook), Twitter, Amazon y demás, debido a sus conflictos laborales. Pero nada debe distraer del gran mantra: existe una regulación asimétrica. Todo ello, mientras se siguen firmando grandes acuerdos con esas mismas empresas.

Esta situación de acuerdos y alianzas, y pedir más dureza, no se ve dentro de los operadores como una contradicción. Aunque lanza un extraño mensaje a la sociedad. Telefónica, Orange y Vodafone argumentan que las grandes compañías americanas como Google, Facebook, Netflix, Amazon… hacen un consumo intensivo de las redes que ellos despliegan y que, sin embargo, no ayudan a financiar. Por lo tanto, creen que no es justo, y por ello la Unión Europea debería limitar esta situación. 

Es decir, los grandes operadores españoles (y europeos también) entienden que estas empresas se están aprovechando. Y no solo eso, sino que parte de los problemas que acucian al sector de las telecos a nivel de rentabilidad de debe a la fuerte inversión que deben hacer en infraestructura.  

Las empresas americanas, por su parte, han argumentado históricamente que gracias a ellas la gente contrata servicios de telefonía e internet. Y que, por lo tanto, se trata de una relación de convivencia industrial donde todos ganan algo. En este sentido, hay una certeza: los operadores se han acercado a estas ‘big tech’ por la necesidad de mejorar sus negocios y, gracias a ellas, en muchas ocasiones pueden comercializar mejores servicios. 

Unos acuerdos necesarios 

Todos los operadores de telefonía han alcanzado importantes acuerdos de colaboración con las grandes empresas de Estados Unidos. Por ejemplo, Telefónica tiene abierto un canal con los clientes a través de WhatsApp para resolver cuestiones comerciales.  

Asimismo, fue célebre la firma del acuerdo con Netflix cuando la plataforma de ‘streaming’ se incorporó a la televisión azul. Y, entre esas empresas a las que señalan de estar fuera de una regulación igualitaria, también existe un acuerdo con Microsoft. 

El caso de Orange es similar. Recientemente, de hecho, anunciaba el ingente volumen de mensajes que mueve a través de WhatsApp. En materia de ‘streaming’, el operador naranja también ha anunciado recientes acuerdos con Disney+, por ejemplo. 

En cuanto a Vodafone, ha sido muy sonada su histórica buena relación con HBO, de la cual ha exprimido ‘los dragones’ como gran reclamo comercial. Con otra de las compañías señaladas, Apple, también ha tranzado sinergias para ofrecer servicios a sus usuarios. 

Nada de esto excusa la legítima petición de los operadores de telefonía. La regulación parece favorable hacia estas empresas. Sobre todo, en materia de fiscalidad, donde las telecos sí tienen grandes exigencias tributarias que las compañías americanas encaran de perfil. Pero no se puede obviar que la relación de necesidad entre ambos sectores es evidente. 

¿Quién querría un gran 5G si no es para hacer algo? Ese es el punto de fricción que tienen a favor las ‘big tech’. Ahora habrá que ver qué decisiones se toman en Bruselas. Aunque después de muchos años de silencio, no parece que ahora, con la mayoría de las redes ya desplegadas, se vaya a poner tensa la situación. Y a nivel impositivo, tampoco parece probable que la Unión Europea tome medidas drásticas.