Volkswagen da un ultimátum a Seat y recorta el sueldo a la dirección

"Seat no puede permitirse un tercer año en números rojos", admite la automovilística española. "Volkswagen nos ha penalizado con el reparto de los semiconductores", denuncia la plantilla

El presidente de Seat, Wayne Griffiths. EFE/Quique García

En las oficinas de Seat tienen claro que la compañía no puede permitirse un tercer año en números rojos. La automovilística española es la única filial de Volkswagen que cerró 2021 en pérdidas, provocadas por la escasez de semiconductores que recortó la producción en 120.000 unidades. El grupo exige el retorno a los beneficios para 2022, sino la dirección local verá de nuevo como sus bonos se quedan en prácticamente nada. Sin embargo, desde la plantilla culpan al propio conglomerado del resultado.  

El mismo día en el que la firma confirmó que ubicará su gigafactoría de baterías en Sagunto (Valencia) y movilizará 7.000 millones de euros para electrificar las fábricas de Volkswagen en España, admitió unas pérdidas de 256 millones de euros frente a los –194 millones de 2020. Y, aunque este año se antoja incluso más complicado con la invasión de Ucrania, sabe que no puede volver a perder dinero por tercer ejercicio consecutivo.  

«Claramente 2021 no fue el año que esperábamos», lamentó el consejero delegado de la organización, Wayne Griffiths. «Nuestro punto de beneficios es demasiado alto, debemos conseguir mejoras en los costes y ganar eficiencias dentro del grupo; 2022 debe ser el año que volvamos a los números negros», añadió el director financiero, David Powels, aterrizado el pasado mes de julio a Martorell (Barcelona).  

“La mejoría en volúmenes fue ostensiblemente debilitada por la subida del precio de las materias primas y la escasez de semiconductores», lamentó Volkswagen en su informe financiero la pasada semana. Durante la presentación ante los analistas, el director financiero del conglomerado, Arno Antlitz, se mostró especialmente crítico con el margen operativo de la enseña española, que fue del -2,4%. «A pesar de mayores ventas y un desarrollo alentador de la marca Cupra, Seat obtuvo un margen decepcionante de -2,4%. Esto deja claramente margen de mejora en 2022», dijo.  

La firma tiene un plan para conseguirlo: recortar todo coste superfluo y mejorar la gestión de precios de sus vehículos. Para ello será clave el crecimiento de Cupra, con un mejor margen por cada coche vendido, confían en que duplique la facturación actual y alcance unos ingresos de 5.000 millones de euros para 2022. Seat tuvo una cifra de negocio de 9.256 millones en 2021. 

Para vender coches, primero habrá que poder producirlos. Y Seat tiene ahora una ventaja dentro del grupo: plantas como la de Zwickau (Alemania) están cerradas, lo que supone un arma de doble filo. Aunque ahora mismo no produce el Cupra Born, el primer eléctrico puro de la compañía, no está tan afectada por la guerra de Ucrania, pues tiene buena parte de los proveedores en el norte de África. Por ello, aprovechará para incrementar la producción en cuanto pueda. 

La compañía con sede en Martorell (Barcelona) ya consiguió un crecimiento del 5,8% de los ingresos en 2021, que saltaron desde los 8.748 millones de euros hasta los 9.256 millones de euros. La mejora llegó de la mano de un incremento de los automóviles vendidos: la cifra creció el 1,2% desde los 468.403 coches hasta los 474.401 coches.   

Sin embargo, la recuperación del negocio no fue suficiente para dar la vuelta a los resultados de la empresa que lidera Wayne Griffiths. Si en 2020 había perdido 194 millones de euros, en 2021 los números rojos fueron de 256 millones. A lo largo de toda la campaña, la planta de Seat en Cataluña se vio afectada por cierres temporales y suspensiones de turnos por la falta de piezas.

Además, tuvo que presentar un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) que estará vigente hasta al menos el próximo 30 de junio. Un ajuste al que se sumará un segundo paquete de despidos temporales de hasta 11.000 personas para hacer frente al impacto de la guerra de Ucrania y la huelga de transportistas.

«Volkswagen ha maltratado a Seat»

A pesar de las quejas de Volkswagen, el sentimiento en el seno de Seat es muy diferente. «Volkswagen ha maltratado a Seat en el reparto de semiconductores», denunció Matías Carnero, presidente del comité de empresa y miembro del comité de vigilancia del conglomerado alemán. Al tener pocos microchips, el grupo decidió repartirlos a otras marcas con una operativa más engrasada, lo que terminó por incrementar los números rojos de la firma española.

«No lo entiendo, tienes una marca que está creciendo como es Cupra y no la potencias», añadió el líder sindical. «Herbert Diess –consejero delegado de Volkswagen AG– no nos quiere, que diga la verdad», sentenció el trabajador de la compañía, que ya ha visibilizado su enfado con el primer ejecutivo del conglomerado en repetidas ocasiones en los últimos meses.

De este modo, para los representantes de los trabajadores, las pérdidas de 256 millones de euros cosechadas en 2021 tienen un culpable claro. Y va en dirección opuesta al argumentario que existe en la sede del grupo automovilístico en Wolfsburgo.

El bono de la directiva de Seat está en juego

Debido a los números rojos, Seat redujo el gasto en la alta dirección de la compañía se redujo a la mitad. Según el informe anual, los pagos al comité ejecutivo y el consejo de administración cayeron desde los 15,9 millones hasta los 7 millones de euros. El coste del consejo, compuesto por seis hombres y dos mujeres, descendió desde los 2,3 hasta los 0,5 millones.  

Mientras, el de la alta dirección se desplomó desde los 13,6 millones hasta los 6,5 millones de euros por la reducción de los bonos. Hay que decir eso sí que el pago de la retribución variables a año vencido, por lo que en 2020 se pagó la de 2019 –el mejor ejercicio de la historia de Seat– y en 2021 se pagó la del año de la pandemia. La compañía sí mantuvo una paga de agradecimiento para la plantilla a pesar de las pérdidas por el esfuerzo realizado en mantener la producción durante la pandemia. 

Para el año 2022 se espera que el bono para la cúpula ejecutiva siga un camino parecido al del año pasado al haberse incluso incrementado los números rojos.

Carles Huguet