Volkswagen prepara un ajuste histórico: estudia cerrar cuatro fábricas y despedir a 100.000 empleados
Volkswagen cuenta con unas 625.000 personas en todo el mundo
Una fábrica de Volkswagen en Navarra. Foto: Eduardo Sanz / Europa Press
Volkswagen prepara gran reestructuración con un plan que podría recortar hasta 100.000 empleos en los próximos años y cerrar cuatro plantas en Alemania.
Manager Magazin recoge que el consejero delegado Oliver Blume estaría planteando el movimiento. La decisión apuntala la presión que sufren los grandes fabricantes europeos ante la competencia china, los costes elevados y la necesidad de reorganizar su estructura para ganar competitividad.
Según la información publicada, Blume y el director financiero, Arno Antlitz, buscan rediseñar por completo el grupo, con una reducción de hasta el 15% de la plantilla mundial y un recorte de la inversión prevista de alrededor del 15%, hasta algo más de 130.000 millones de euros en los próximos cinco años.
El alcance del plan sería enorme, Volkswagen cuenta con unas 625.000 personas en todo el mundo, por lo que el ajuste afectaría a una parte muy significativa de su fuerza laboral

El posible recorte de 100.000 empleos duplicaría el objetivo de reducción que el grupo ya manejaba hasta ahora, situado en unas 50.000 posiciones en Alemania para 2030.
Esa diferencia da medida de la radicalidad del nuevo enfoque que estaría sobre la mesa, en un momento en el que la compañía intenta proteger márgenes y reordenar su estructura industrial.
Plantas en la cuerda floja
El plan no se limitaría al empleo. La revista sostiene que Volkswagen contempla cerrar progresivamente cuatro instalaciones en Alemania: las plantas de Hannover, Zwickau y Emden, además de la factoría de Audi en Neckarsulm.
El cierre se produciría a medida que los modelos que allí se fabrican agoten su ciclo de vida, lo que permitiría una salida escalonada de la producción sin interrupciones bruscas.
La posible reconfiguración llega incluso a la estructura corporativa. Según otras fuentes citadas por diversos medios, la marca Volkswagen y la división de componentes podrían escindirse en entidades separadas, una maniobra que abriría la puerta a futuras salidas a bolsa o a una gestión más autónoma de distintas líneas de negocio.
En términos industriales, eso supondría una transformación de calado en una empresa que durante décadas ha funcionado como un gran grupo integrado.
Volkswagen se enfrenta a una competencia cada vez más dura en China, su principal mercado, donde los fabricantes locales ganan terreno rápidamente, mientras que en Europa la demanda se ve lastrada por la incertidumbre económica y el peso regulatorio.
La empresa, además, arrastra costes laborales y estructurales elevados en Alemania, un factor que ha acelerado la necesidad de un ajuste profundo.
El objetivo de fondo es adaptar el modelo de negocio a una nueva realidad industrial en la que producir en Europa para exportar al mundo ya no garantiza la misma rentabilidad que antes.
En ese escenario, la dirección del grupo buscaría más agilidad, menos complejidad y una estructura con mayor capacidad para competir en precio, innovación y tiempos de desarrollo.