La banca ya cobra por los depósitos a 'brokers', gestoras y fondos

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Las entidades trasladan a 'brokers' y las fintech el mismo porcentaje que el BCE les cobra por tener "aparcado" el dinero

Oficina Banco Santander

Barcelona, 03 de febrero de 2020 (04:55 CET)

Paso a paso y casi en silencio la banca ha empezado a repercutir en algunos de sus clientes empresariales el coste exacto de la facilidad de depósito del Banco Central Europeo, eufemismo bajo el que se esconde el cobro (en estos momentos) de un 0,5% de la cantidad que los bancos europeos tienen depositados en el BCE y no prestan a la economía real.

Al menos dos entidades, el Santander y Caixabank, cobran ya este porcentaje a "brokers" financieros, fondos de inversión y gestoras por mantener “aparcado” el dinero a la espera de concretar definitivamente el destino de la inversión. Lo normal es que la practica se extienda al resto de las entidades y no es descartable que el porcentaje pueda aumentar si no se aumenta la vinculación con el banco.

La banca española lleva exactamente un año cobrando intereses a las empresas no financieras por mantener sus depósitos custodiados, pero lo ha hecho sin mucho ruido al estar concentrada la atención en qué pasará con el ahorro de los hogares.

Según los últimos datos del Banco de España, en enero del pasado año, las estadísticas registraron los primeros cobros a razón de un 0,13%. Pero la tendencia se ha mantenido estable a lo largo de todo el ejercicio. El interés más alto aplicado a las nuevas operaciones se registró en el mes de junio, con un 0,16%.

Cobros y vinculaciones

Las principales ejecutivos de los bancos advirtieron durante todo el pasado año que la medida tenía toda la lógica empresarial desde el mismo momento en que el Banco Central Europeo empezó a cobrar por el dinero que las entidades financieras europeos dejaban dormir en Fráncfort y no destinaban a financiar la economía real.

El consejero delegado de Caixabank, Gonzalo Gortázar, lo dijo con toda claridad hace unos meses: “Si una empresa nos trae 1.000 millones al banco nosotros los vamos a llevar al BCE y eso nos va a costar un dinero. No tiene ningún sentido que no repercutamos en el cliente ese coste”.

El dinero más penalizado es el que está depositado a menos de un año (-0,19%) y, en muchos casos, afecta sólo a los denominados picos de tesorería de las empresas. Los bancos han empezado por cobrar el mismo porcentaje que pagan al BCE a las empresas que tiene una actividad similar a la suya, como intermediarios financieros, fintech, gestoras de fondos de inversión y compañías aseguradoras.

El porcentaje aplicado varía en función de la cantidad depositada pero, sobre todo, de la vinculación de la empresa con el banco. En la actualidad, la vinculación es el objetivo que persiguen todas las entidades financieras.

La presidenta de Banco Santander ha reconocido que el récord histórico de ingresos que el banco obtuvo en 2019 ha tenido mucho que ver con el hecho de que se “haya aumentado el número de clientes y la vinculación de éstos”.

El BCE y los depósitos

Todo empezó en el año 2014, cuando el BCE de Mario Draghi decidió poner en negativo el tipo de interés de la facilidad depósito, que una semana después empezaba a cobrar el 0,10% por el dinero no prestado por las entidades financieras europeas y que aún no habían recibido gratis de la institución monetaria europea.

En septiembre del 2019, en la penúltima reunión del BCE que Draghi presidió, se aprobó una subida del interés negativo hasta el -0,5%, que está vigente en la actualidad. La medida no sentó muy bien en la banca europea, que ya había empezado a trasladar ese coste a sus clientes empresariales en Alemania, Holanda o Luxemburgo y, en menor medida, en España.

En el momento de la aprobación, los bancos europeos tenían “inutilizados” 555.742 millones de euros, cuyo coste ascendía a 2.223 millones de euros, a razón de un -0,4%. Una semana después habían “salido” del BCE 99.135 millones, según los datos del BCE. A finales del pasado año, permanecían “aparcados” un total de 257.906 millones de euros, que le pueden proporcionar al BCE un total de 1.290 millones.

En 2018, último dato global disponible, la banca española pagó 416 millones de penalización al BCE. Pero no fue la más perjudicada. Por delante están los bancos alemanes, franceses y holandeses, los que más liquidez disponen.

Ahora, el objetivo es reducir esa factura como sea, aunque el BCE echó un capote al sector en octubre, cuando elevó la cantidad exenta del pago del 0,5% de interés a seis veces las reservas mínimas. Las empresas no financieras tenían depositados en los bancos españoles un total de 26.235 millones de euros, 7.212 millones menos que a cierre de 2018.

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