El presidente de BBVA, Carlos Torres Vila, durante la rueda de prensa con motivo de la presentación de los resultados de 2018. EFE/Emilio Naranjo

Carlos Torres Vila se somete a la junta de BBVA con FG en la nevera

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BBVA convoca junta de accionistas el 15 de marzo, fecha en la que previsiblemente todavía no tendrá las conclusiones del informe forensic de Pwc

Xavier Alegret

Economía Digital

El presidente de BBVA, Carlos Torres Vila, durante la rueda de prensa con motivo de la presentación de los resultados de 2018. EFE/Emilio Naranjo

Barcelona, 11 de febrero de 2019 (19:43 CET)

Carlos Torres Vila dijo en la presentación de los resultados de 2018 de BBVA que creía a Francisco González. Quien fuera su sucesor, y mentor, en la presidencia del banco, le aseguró que no sabía nada del espionaje presuntamente encargado por el banco al excomisario Villarejo. Por ello, el máximo mandatario de la entidad desde el 1 de enero dijo que iba a esperar al informe forensic de Pwc antes de tomar una decisión.

Esta condición dibuja un horizonte temporal indefinido pero que se calcula de al menos dos meses más. Previsiblemente, antes de que esté a punto el informe, y por tanto de que se haya decidido si se destituye a FG de los cargos que todavía ostenta, Torres Vila se las tendrá que ver con los accionistas del banco.

La entidad ha convocado la junta el 15 de marzo en Bilbao, por lo que Torres llegará a ella, la primera junta que vive como presidente, con FG en la nevera. Es decir, guardado, conservando sus cargos —presidente de honor de BBVA y presidente de la fundación—, despacho, chófer, secretaria, etc.

Torres se juega su reelección como consejero de BBVA en una junta que se prevé movida

Las juntas de accionistas en las grandes cotizadas suelen ser meros trámites, pero esta puede no serlo para Torres. Y es que el máximo órgano del banco debe aprobar su renovación como consejero, así como ratificar el nombramiento de Onur Genç como consejero delegado.

El presidente confía en que no habrá voto de castigo a la crisis de FG, pero no le iría mal resolverla antes. El accionista es soberano y podría darle una sorpresa. En cualquier caso, es arriesgado, pero la alternativa —celebrar la junta más tarde de lo habitual— también lo sería, porque mandaría el mensaje de que necesita ganar tiempo.

Torres juega a su favor con el hecho de que la acción se ha comportado de forma positiva en los últimos meses: en lo que va de año, sube más del 8%, por lo que el impacto de la crisis FG-Villarejo en la acción es nulo. También le protege que los resultados de 2018 fueron positivos, por lo que, con los números en la mano, debe salir indemne de la prueba de fuego de los accionistas.

En contra del presidente están la crisis reputacional que algunos dicen que puede sufrir la entidad, y el hecho de que el asunto estará presente en la junta. Seguro que alguno de los pequeños accionistas habituales a la cita tiene ya preparada una pregunta para Torres respecto al futuro de FG. También es negativo para él que varios organismos, como el BCE, la CNMV y el propio Gobierno se han mostrado preocupados por el caso, lo que le añade presión.

El BCE presiona a BBVA

Si de presionar se trata, el que está siendo más activo últimamente es el BCE. Luis de Guindos volvió a hacerlo este lunes en un acto en Madrid, en el que pidió “rapidez” a BBVA para resolver la crisis de FG. El Banco Central Europeo “espera las conclusiones” del informe para valorar si actúa o no, dijo De Guindos. “Vamos a ver los resultados y a partir de ahí se valorará”, añadió.

Pese aceptar que el caso merece una investigación interna y que hay que ver lo que dice, para lo que hay que esperar meses, De Guindos pidió de nuevo “rapidez”, insistiendo en la reputación: “Es, sin duda, el principal activo de un banco, es vital”.

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